Último momento

Economía

Pablo Challú: “Se necesitará un ministro con un plan integral y precios conversados”

"Se requiere de un conjunto de medidas que abarquen todos los planos. Y que ataque fundamentalmente el núcleo del problema"A 2 semanas de cambio de Gobierno se van despejando algunas incógnitas sobre cuáles serán los objetivos del próximo presidente de la Nación, pero aún persisten varias dudas vinculadas al rol de cada ministro y de las prioridades para comenzar a dar respuestas no sólo a los compromisos de campaña, sino principalmente a las expectativas de los votantes del Frente de Todos en particular, y del resto de la población en general.En busca de una aproximación a esos interrogantes, Infobae entrevistó a un militante y ex funcionario del Partido Justicialista, Pablo Challú, quien en las últimas elecciones primarias se presentó como precandidato a vicepresidente en la fórmula que dentro de una de las divisiones del peronismo lideraba el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno; y actual presidente del Consejo de Empresarios Nacionales y ex secretario de Comercio Interior en el primer gobierno de Carlos Menem, a la salida de la hiperinflación de 1989.- En momentos en que se habla de “Hambre Cero” ¿Cómo ve el escenario que se viene, quiénes les parece que van a ser los principales actores: el ministro de Economía o el secretario de Comercio?, porque, por un lado está el desafío de estabilizar la economía, y por el otro y al mismo tiempo, dar respuesta a los sectores más necesitados que esperan una mejora de sus ingresos?- Creo que no hay otra posibilidad de que el verdadero protagonista sea el ministro de Economía. Porque lo que tenemos son problemas múltiples, no hay uno solo. Existe un poco la fantasía de decir bueno, cuáles son las dos o tres medidas que tiene que tomar el gobierno. No existe eso. Acá se requiere un plan integral, un conjunto de medidas que abarquen todos los planos. Y que ataquen fundamentalmente el núcleo del problema.Porque, sin intentar volver hacia atrás, si hay que plantear que las grandes dificultades que tuvo el gobierno de Mauricio Macri, a mi modo de ver, se dieron por una conjunción de dos temas: una visión equivocada de cómo funciona el mundo, las relaciones económicas internacionales; y dos, una política de ingresos que, en definitiva, me hizo acordar a la frase de Juan Carlos Pugliese: “Les hablé con el corazón, me respondieron con el bolsillo”; que apenas a los 4 o 5 meses de asumir la presidencia las publiqué en un artículo, las cuales explicaron después todas las contradicciones, inconsistencias de la política macroeconómica, y el devenir de la economía que lamentablemente ya sabemos cómo fue. Ahora, hay que cambiar eso. Si mantenemos las mismas concepciones por más que se modifiquen aspectos de la política monetaria, como bajar la tasa de interés; mejorar la situación fiscal a partir de nuevos impuestos, para posibilitar la reactivación, creo que vamos a girar de nuevo en los mismos problemas.- ¿Cómo piensa que se podrá salir de eso que parece un círculo vicioso? - El peronismo tiene las bases para poder salir de ahí. No lo digo en una forma proselitista, no tiene ninguna importancia eso. Pero cuando analizamos ya desde el punto de vista de las concepciones, la socialdemocracia; la izquierda; la derecha y la extrema derecha, vemos que son insuficientes para abarcar este tipo de problemas. El peronismo tiene las bases como para enfrentar los problemas. Es una política moderada, una política de acuerdos. Una política que teniendo en cuenta los desequilibrios macroeconómicos fundamentales al mismo tiempo tenga en cuenta la velocidad de la reactivación, de la distribución del ingreso. Es un cóctel de medidas, no son algunas medidas.El peronismo tiene las bases como para enfrentar los problemas. Es una política moderada, una política de acuerdos. Una política que teniendo en cuenta los desequilibrios macroeconómicos fundamentales al mismo tiempo tenga en cuenta la velocidad de la reactivación, de la distribución del ingreso- Aún no se ve, todavía lo tiene oculto, lo está trabajando...- No se ve. Dentro de los protagonistas se insinúan algunos temas. A veces pareciera que Alberto Fernández todavía no se desprendió de la campaña. Pero claro, también como presidente electo está en un problema, porque aún no es el Poder Ejecutivo, y por tanto no tiene las herramientas como si fuera presidente ya en ejercicio.- ¿Lo ve que también puede estar condicionado por la misma coalición, que tiene que reconstruir poder para poder definir sus objetivos y programas?- Por eso mismo, porque estamos en esta transición y algo tiene que decir. Es un problema para él, es un problema para el país. Por eso creo que esta transición es muy costosa para el país. De ahí que en algún momento pensé: “es extraordinario lo que duró la política económica del gobierno de Mauricio Macri. Por dos cosas: primero por el tiempo, porque pensábamos que la crisis podía haber hecho eclosión y no pasó, la pudo sortear. Pero es extraordinario también porque en realidad el Gobierno no hizo nada para superar la crisis”, entonces estamos en una situación muy complicada."Creo que esta transición es muy costosa para el país"- ¿Los logros que ha tenido en materia estructural no los considera relevantes, pese a que quedó a mitad de camino en lo macroeconómico, porque no terminó de reducir el déficit fiscal, ni completar la mejora del balance de divisas cuentas externas?- Yo juzgo la economía en función del crecimiento y de la distribución del ingreso. Me parece que hablar de las políticas por algunos logros estructurales, pero si eso no se refleja en el crecimiento, en la mejora de la distribución del ingreso, en el bienestar general, entonces hay algo que falló. Hasta ahora, Alberto Fernández no anunció su equipo. Y creo que esta situación requiere un expertise muy grande.Permítame que me refiera de nuevo al tema de Macri, cuando decide por fin aceptarle la renuncia a Nicolás Dujovne, no sé si se la pidió, pero se la aceptó, ahí tenía una gran posibilidad para haber nombrado a una personalidad que torciera las expectativas. No digo que Hernán Lacunza sea un mal economista, una mala persona, no, por el contrario, es un excelente economista y muy buena persona, no lo conozco, pero esas son las credenciales que percibo en general, pero no logró torcer las expectativas.- ¿Cree que tenía tiempo, tras el resultado de las PASO?- Creo que sí. Porque un buen nombramiento, con una personalidad que le pudiera cambiar el humor a los mercados, a la gente, podría haber abierto una nueva expectativa. No pudo hacerlo. Por más que Lacunza sea reconocido, las expectativas no cambiaron, no se movió el amperímetro. Entonces hay que ver qué hace Alberto Fernández en el nuevo gobierno. ¿Necesitamos personas preparadas en lo económico? Sí. ¿Necesitamos honorables? Por supuesto. Debe ser así, no puede ser de otra manera. Ahora, ¿es suficiente eso? No es suficiente, por la profundidad de la crisis. Entonces cuando uno ve el equipo que acompaña al presidente electo dice bueno, está bien, son buenos economistas, bien formados, pero van a tener que demostrar en la cancha que están preparados para sortear la crisis.Un buen nombramiento, con una personalidad que le pudiera cambiar el humor a los mercados, a la gente, podría haber abierto una nueva expectativa. No pudo hacerlo. Por más que Lacunza sea reconocido, las expectativas no cambiaron, no se movió el amperímetro- ¿Cómo cree que será la política destinada a mejorar la distribución del ingreso? Porque por un lado se están generando expectativas de una respuesta inmediata a los jubilados, a los trabajadores, a las Pymes, pero por el otro, ¿Está la economía en condiciones de dar respuestas inmediatas aun cuando se logre el tan ansiado y predicado consenso económico social? - ¿Está la economía en condiciones de responder a eso, a un aumento a los jubilados, aumento del salario? le digo que sí. Estamos trabajando al 50% de la capacidad instalada en la industria. Y tenemos una desocupación o subocupación extraordinaria. Entonces, desde el punto de vista de los factores de la producción no cabe duda. Pero, es cierto que tenemos restricciones para llegar ahí. Por eso el programa tiene que ser necesariamente global, integral, porque hoy hay superávit en la balanza comercial, pero cuando comience a reactivarse la economía con las políticas de distribución del ingreso es muy probable que ese excedente desaparezca o, al menos, tienda a bajar.- Claro, el sector productivo tiene alta dependencia de la importación de insumos y de equipos...- Entonces tenemos que darle una respuesta al sector externo. Al mismo tiempo, tenemos un problema fiscal. Está bien, la reactivación de la economía juega a favor por la vía del aumento de la recaudación tributaria, pero no va a ser suficiente. Y la economía en conjunto va a mostrar dudas si no hay medidas estrictas en el plano fiscal. Y la política monetaria por supuesto también. Toda esta cuestión de las Leliq es absolutamente perniciosa, adelanto de endeudamiento al Banco Central, que al final fue trasladado al sistema financiero, impide que la tasa de interés vaya a donde tiene que ir para ser razonable, ahí va a requerir en serio de medidas estructurales."El programa tiene que ser necesariamente global, integral, porque hoy hay superávit en la balanza comercial, pero cuando comience a reactivarse la economía con las políticas de distribución del ingreso es muy probable que ese excedente desaparezca o, al menos, tienda a bajar"- ¿Cómo por ejemplo, cambiar las Leliq por un encaje más alto sobre los depósitos a plazo?- Hay que salir del tema de las Leliq y de los pases. No hay ninguna otra solución. Ahí no hay manera de sortear eso porque es demasiado el volumen. Y eso ata a cualquier tipo de política económica que se quiera hacer desde el Banco Central.- ¿Si se sale de las Leliq y de los pases y no se cambia por un encaje remunerado, tampoco se va a lograr bajar la tasa de interés porque los bancos van a tener menos capacidad prestable y solamente van a tener renta por lo que prestan y no por lo que tienen inmovilizado? ¿Cómo cree que se debería hacer esa transición para que haya más crédito, más capacidad prestable, y no se afecte el ahorro en bancos?- El punto está en los depósitos a plazos. Una solución son los encajes remunerados, integrados con bonos. Pueden ser también redescuentos. Por eso creo que tiene que haber un plan integral que aliente el aumento de la demanda de dinero por parte del público.- Ese el gran dilema que plantean muchos economistas, no hay estudios amplios sobre cómo se reconstituye la demanda de dinero más allá de recrear un escenario de confianza...- Eso se logra con un horizonte creíble de baja consistente y sostenida de la tasa de inflación. No hay otra alternativa. Y eso no será sencillo, porque al mismo tiempo hay que lograr la reactivación, mejorar el ingreso de los trabajadores y de los jubilados; y que no se deteriore el sector externo, ni las cuentas fiscales, ni las monetarias. Es un inmenso rompecabezas que hay que empezar a armarlo.Se requiere generar un horizonte creíble de baja consistente y sostenida de la tasa de inflación. No hay otra alternativa. Y eso no será sencillo, porque al mismo tiempo hay que lograr la reactivación, mejorar el ingreso de los trabajadores y de los jubilados; y que no se deteriore el sector externo, ni las cuentas fiscales, ni las monetarias. Es un inmenso rompecabezas- ¿En ese escenario, sería una contribución o un problema adicional que el gobierno dispusiera reinstaurar las retenciones a los niveles de 2015, porque podría corregir un problema hoy, pero generar otor a futuro, sobre todo, si la soja en vez de volver a USD 500 la tonelada se encamina a menos de 300 dólares?- Creo que las retenciones son un paso necesario, desde varios puntos de vista, por la distribución del ingreso, siempre que se concentren en el núcleo de la Pampa Húmeda, y que no incluya a toda la producción agrícola, lo cual sería disparatado. Y será un paso necesario porque ahora se requiere entrar en otro enfoque que hay que mirar que es la política de desarrollo. Con productividades tan disímiles entre la Pampa Húmeda y el resto del país se presenta un gran problemita de política económica. ¿Por qué? Si no tenemos retenciones, a qué nivel fijamos el tipo de cambio, ¿al que necesita la pampa húmeda o al que necesitan las economías regionales y la industria? Si lo fijamos con respecto a lo que necesita la pampa húmeda desprotegemos a las economías regionales y a la industria. Con las retenciones podemos fijar el tipo de cambio que requieren las economías regionales y la industria.Con las retenciones podemos fijar el tipo de cambio que requieren las economías regionales y la industria- ¿Cree que el aumento de las retenciones deberá ser permanente?- No, porque estimo que lo que se trata es de aumentar la productividad en los sectores rezagados. Esto tampoco se soluciona como se decía en el 90, bueno, hay provincias que no son factibles. O sea que cuando escarba en los temas se empieza a ver que las políticas empiezan a abrirse; y ni qué hablar de la salud, de las jubilaciones; que tienen que estar incluidos dentro del plan integral global."Cuando escarba en los temas se empieza a ver que las políticas empiezan a abrirse; y ni qué hablar de la salud, de las jubilaciones; que tienen que estar incluidos dentro del plan integral global"- Desde el punto de vista del peronismo ¿Cree que están preparados para medidas gradualistas o se requieren medidas de shock para dar respuestas inmediatas a las necesidades de contención social, según el diagnóstico pos electoral? - Nosotros cuando actuamos en la Comisión de Economía del PJ siempre estuvimos más de acuerdo en un conjunto de medidas simultáneas. No un shock en la acepción tradicional, tipo Rodrigazo (Celestino Rodrigo, junio de 1975), sino un shock de medidas.- ¿Si hiciera un decálogo de esas medidas, cuáles serían?- Lo que estábamos hablando. Lo fundamental es poner en marcha el aparato productivo. Pero a medida que uno dice eso lo fundamental es mantener la mirada en los equilibrios macroeconómicos, porque si la puesta en marcha del aparato productivo se hace aumentando los desequilibrios de las políticas macroeconómicas persistirán los problemas heredados. Por supuesto que tiene que venir acá una renegociación de la deuda externa. No comparto con aquellos que dicen que tenemos un problema de liquidez y de solvencia. Aunque los mercados están apostando a mirar esto como un problema de solvencia y que va a haber quita. Yo creo que sería un error que haya un recorte de capial. El Fondo Monetario va a tener que aceptar un plan…Lo fundamental es poner en marcha el aparato productivo. Pero a medida que uno dice eso lo fundamental es mantener la mirada en los equilibrios macroeconómicos, porque si la puesta en marcha del aparato productivo se hace aumentando los desequilibrios de las políticas macroeconómicas persistirán los problemas heredados- ¿Un período de gracia, no pago, más amplio que el fijado en 2018?- Por supuesto períodos de gracia y demás. Se le ha advertido al Fondo Monetario. O sea, hay constancias de que se le ha advertido que lo que estaba haciendo en 2018 al otorgar préstamos de asistencia al gobierno de Mauricio Macri y al propiciar esa realidad iba a agravar la crisis. De hecho, la agravó.- Pero por primera vez el Fondo Monetario, y en la última semana lo volvió a reiterar, contempló no descuidar las necesidades sociales, y que está dispuesto nuevamente a colaborar con la Argentina..- Claro, el plan social tiene que estar inmerso en el plan económico. Lo que me parece que va a ser un hueso duro de roer para el Fondo Monetario es el plan económico que incluya la cuestión social. Ahí va a tener que aceptar medidas heterodoxas.- ¿Básicamente estirar el control de precios, y del mercado de cambios? - El control de precios, a ver. En octubre de 1989 era secretario de Comercio Interior y liberé todos los precios de la economía. En medio de la salida de la hiperinflación. Liberé todos los precios, salvo el de los productos farmacéuticos. Y lo hice a total conciencia y dije ahí en la Resolución “salvo aquellos sectores, que eran pocos, donde hay alta concentración”. Hoy el panorama es totalmente distinto, hay una economía empresaria muy concentrada. Hay que ir a precios conversados. No queda otra. Hay poder de mercado en las empresas, en el 89 no la había."Me parece que va a ser un hueso duro de roer para el Fondo Monetario es el plan económico que incluya la cuestión social. Ahí va a tener que aceptar medidas heterodoxas"- ¿En plena globalización, no parece un poco antiguo hablar de economías concentradas cuando la apertura de la economía permite contar con una oferta infinita de productos?- Le voy a decir lo siguiente, hay muchos muchachos en las empresas que no se imaginan cómo pueden estar cobrando las barbaridades que exigen por sus productos.- ¿La mejor manera de obligarlos a poner un precio justo no es la competencia externa, excluidos los casos de competencia desleal? - No puede obligarlos.- ¿Un precio “conversado” no es una manera de obligarlos, ponerle un precio máximo? ¿Cómo sería?- No, precio conversado no es ni precio máximo ni nada. Nos sentamos con aquellos que tienen poder de mercado y se establecen las reglas de juego hacia el futuro. Por supuesto, aquellos que tienen poder de mercado, los sectores que están concentrados económicamente, empresarialmente, van a decir bueno, no es un problema solo del presente, es un problema del futuro. ¿Qué va a hacer el gobierno, en la parte fiscal; con la deuda externa? Si en el plan global hay por ejemplo un presupuesto trienal donde el gobierno se compromete a mantener a pautas fiscales, monetarias, los empresarios podrán contar con un horizonte largo para sus precios.Precio conversado no es ni precio máximo ni nada. Nos sentamos con aquellos que tienen poder de mercado y se establecen las reglas de juego hacia el futuro- ¿Con eso cree que los empresarios estarían dispuestos a colaborar y el sector sindical estaría dispuesto a esperar que el aparato productivo se empiece a mover para poder recibir la mejora que esperan en sus salarios?- Absolutamente. Porque ha ocurrido en estos dos últimos años. Esos bonos que se decían que iban a pagar nadie los reclamó. Y si en aquellas condiciones donde la política económica la verdad no aseguraba nada los trabajadores tomaron esa posición por qué no la van a tomar ahora cuando uno le podría garantizar un futuro muchísimo mejor.- ¿Para usted el acompañamiento sindical que se estuvo viendo pre asunción de Alberto Fernández no es simplemente proselitista, sino que realmente tomó conciencia de la situación?- Claro, porque están defendiendo el empleo y no hay otra manera de hacerlo. Una política de precios, que al principio parece que puede beneficiar a alguien, al final termina perjudicando a todo el mundo. Por eso con Guillermo Moreno nosotros propiciamos un gobierno de transición, para lograr los equilibrios macroeconómicos.Fotos: Gustavo GavottiSeguí leyendo:Patricia Bullrich: “Muchos gobiernos no se fueron bien económicamente y sin embargo volvieron”Los cinco pedidos de Cristina Kirchner que Alberto Fernández aceptó para el nuevo gobierno

Leer más »

El stock de deuda pública en moneda extranjera es el más alto desde 2001

La deuda en moneda extranjera supera el 80% del total, el porcentaje más alto desde 2001.Los detalles de la composición de deuda pública de Argentina en el tramo final de de 2019 permiten sacar algunas conclusiones acerca del desafío que tendrá que afrontar el futuro gobierno de Alberto Fernández por el peso de estos pasivos, cuando la actividad económica sigue en baja.Por una parte, el stock de deuda pública lleva ya dos años estabilizado en un umbral superior a los USD 300.000 millones, en parte debido a la restricción que tiene la Argentina para acceder al financiamiento externo después del colapso del peso en 2018 y 2019, período en el que la moneda doméstica perdió dos terceras partes de su valor.La deuda en moneda extranjera creció más de diez puntos durante la presidencia de Macri: representa el 80,3% del totalEn el tercer trimestre de 2019 la deuda pública bruta alcanzó los USD 311.251 millones, al contabilizar pasivos contraídos con el sector privado, organismos multilaterales y agencias del sector público. La Secretaría de Finanzas divulgó además el dato parcial de la deuda bruta a octubre, con escasas variantes y un stock de USD 310.479 millones.Si se suman los USD 12.786,8 millones de los cupones atados al PBI, la deuda bruta asciende a unos 324.000 millones de dólares.Este monto es comparable a los USD 305.708,2 millones de deuda bruta registrada en el tercer trimestre de 2017, cuando la economía todavía crecía, había acceso al crédito y no se había cursado ningún auxilio financiero del FMI. Si se le suman los valores negociables vinculados al PBI, el total de los pasivos sumó entonces 319.423 millones de dólares.En los cuatro años de gobierno de Cambiemos, la deuda pública bruta (excluido el cupón PBI) creció 29,3% o USD 70.586 millones, desde los USD 240.665 millones (52,6% del PBI) del cuarto trimestre de 2015. La dificultad para encarar los pagos de capital e intereses de la deuda en los próximos años no pasa tanto por el monto, sino porque la ponderación de la deuda emitida en moneda extranjera es la más alta desde el default.La deuda se estabilizó después la devaluación del peso iniciada en 2018 y el acuerdo stand by con el FMIA la vez es un obstáculo todavía insalvable la carencia de crédito para refinanciar los vencimientos (roll over) de forma voluntaria, sin el auxilio del Fondo, en una economía que acumula dos años de contracción, lo que incrementa el ratio de la deuda del Estado nacional en relación al PBI.En base a los cálculos del resultado fiscal de septiembre, el PBI medido en dólares ascendía a unos USD 377.125 millones, por cuanto puede inferirse que al cierre del tercer trimestre la deuda pública bruta representa un 82,5% del Producto. En ese sentido, se advirtió este año una ligera baja respecto del ratio deuda/PBI de 2018, que alcanzó el 86% en el cuarto trimestre.La deuda pública creció USD 70.000 millones durante la presidencia de Mauricio MacriDicho esto, Argentina padece el proceso de elevado endeudamiento en dólares en el que incursionó la administración de Mauricio Macri hasta el primer trimestre de 2018. La deuda emitida en moneda extranjera superó el 80% del total por primera vez desde 2001, el último año de la convertibilidad, que “estalló” en una crisis política y económica, con una histórica cesación de pagos por 81.800 millones de dólares.En 2001 la deuda pública ascendía al 53,7% del PBI, pero un 96,9% estaba emitido en moneda extranjera. Esta condición, más una progresión de pagos imposible de afrontar con una actividad económica en declive, llevó a la declaración del default, del que no se pudo salir hasta el canje de febrero del 2005. En 2002, con un PBI que a precios constantes se derrumbó 10,9%, la deuda pública creció al 166% del Producto, aunque el stock en moneda extranjera (dólares, euros, yenes, libras y francos suizos) se redujo a 79,1% del total.El próximo Gobierno afrontará en 2020 vencimientos de deuda equivalentes al 10% del PBI En 2019 presenta un estado intermedio entre 2001 y 2002, con una deuda en moneda extranjera que alcanza el 80,3% del total (USD 249.900,5 millones) y el resto, un 19,7%, en moneda doméstica (equivalente a USD 61.350,5 millones), cuya reducción se debió a la devaluación del peso. La composición en moneda extranjera creció más de diez puntos porcentuales durante la presidencia de Macri, desde el 69,3% al cierre de 2015.Asimismo, la relación de la deuda pública respecto del PBI, en torno a 82,5%, es algo inferior al 86% de 2018 pero la más alta desde 2004. En ese momento, representó el 118% del PBI, antes del canje de bonos en default impulsado por el gobierno de Néstor Kirchner en febrero de 2005.2020: SIN CRÉDITO NI AHORRO FISCALUn informe de Ecolatina enfatizó que tras “la crisis cambiaria del año pasado y el ajuste acelerado del rojo fiscal primario implementado luego del acuerdo con el FMI, las necesidades de financiamiento se redujeron a los pagos de capital e intereses de la deuda existente”.Sin embargo, la consultora advirtió que para el próximo Gobierno se “abren interrogantes sobre la capacidad de pago del stock existente”, en un marco de recesión, los límites para alcanzar superávit fiscal -un gasto inelástico y presión tributaria récord- y el elevado peso de la deuda en moneda extranjera, mientras que “el cierre absoluto de los mercados de crédito refleja las dudas que tienen los inversores sobre nuestro grado de solvencia”.Solo en 2020, el gobierno del Frente de Todos deberá responder a vencimientos por casi USD 40.000 millones, un 10% del alicaído PBI. Según cálculos del FMI, el perfil de vencimientos de amortizaciones más intereses ronda el 8,2% del PBI, sin tener en cuenta las Letras emitidas este año con vencimiento 2020 y los adelantos transitorios del BCRA. Hasta 2023, cuando finalice el mandato de Fernández, esa proporción de vencimientos anuales se mantendrá en un nivel similar.Los vencimientos de 2020 se concentran en la primera mitad del año y unos USD 20.000 millones de éstos serán por pagos de deuda relevante, es decir la contraída con acreedores privados y organismos.Los pagos de vencimientos de deuda tienen a priori dos fuentes de financiamiento: el superávit fiscal y el roll over. “Sin embargo, en un contexto de no acceso al mercado voluntario de deuda como el enfrentado actualmente por Argentina, la segunda alternativa se ve limitada y las opciones deben apoyarse en la primera”, describió un estudio de PwC Argentina.La relación deuda/PBI en 2019 es de 82,5%, inferior a 2018, pero más alta que la de 2004, previo al canje que efectuó Néstor Kirchner“La probabilidad de no alcanzar un resultado de superávit es elevada considerando un contexto donde el 63% del gasto público constituye prestaciones sociales y, de ello, el 84% se encuentra indexado a la inflación pasada, con lo cual tiene asegurado un crecimiento real positivo al momento en que comiencen a desacelerar la inflación”, evaluó PwC Argentina.Agregó que otro obstáculo para mejorar los números fiscales del año próximo “está asociado a las tarifas de servicios públicos, ya que, de no trasladarse la devaluación del dólar acumulada a los precios de éstos, deberán ser subsidiados; con su consecuente impacto en los gastos corrientes del sector público”.Seguí leyendo:En 2020, el próximo Gobierno deberá afrontar pagos de deuda por USD 37.000 millonesDos años de gracia y cierre de negociación por la deuda en marzo: la fórmula del “asesor” de Alberto Fernández

Leer más »

Con salarios deteriorados y precios en alza, ¿cuántos sueldos hacen falta para adquirir un metro cuadrado de vivienda?

Aunque en un rango menor a meses anteriores, el poder de compra del salario para acceder a una propiedad volvió a caer por un aumento del precio del metro cuadrado y una menor tasa de crecimiento de los sueldos en comparación. De acuerdo con la nueva edición del informe del Mercado Inmobiliario de noviembre que realiza el Instituto de Economía de la UADE, el Indice de Salario Real en función del valor del metro cuadrado (ISRV) se redujo 9,9% para el caso de las viviendas nuevas y de 4,1% para las usadas.En lo que respecta a los barrios de Belgrano, Núñez, Palermo y Recoleta, en noviembre hubo que destinar 5,7 salarios por cada metro cuadrado de vivienda nueva y 4,2 para adquirir un metro cuadrado de vivienda usada.El informe fue realizado a partir de precios de las propiedades relevados en septiembre, que mostraron un aumento en dólares en el caso de las nuevas y un descenso de las usadas. El índice de salario real, sin embargo, mostró caídas en ambos. La baja de 9,9% para las viviendas a estrenar fue resultado de una menor remuneración promedio en dólares de los trabajadores registrados del sector privado (- 7.8% interanual) y un aumento del índice de valor del metro cuadrado (2.4% interanual). El comportamiento de estas variables implicó, según el informe, que durante noviembre el salario haya podido comprar el 19,7% de un metro cuadrado en la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires, proporción inferior a la registrada en igual mes de 2018, cuando alcanzó al 22 por ciento.Para el caso de las viviendas usadas, donde el ISRV mostró un descenso interanual de 4,1%, el salario permitió adquirir el 24% de un metro cuadrado de vivienda, proporción inferior al 25% registrado en septiembre de 2018.De acuerdo con los precios de los departamentos relevados para hacer el informe, el promedio simple del precio de oferta del metro cuadrado para el conjunto de barrios fue de USD 3.927 (3.7% interanual) para el caso de los departamentos nuevos y de USD 3.229 para los usados (-2,5% interanual). Dentro de la muestra seleccionada, el informe de UADE destacó que “los barrios de Almagro, Caballito y Villa Urquiza mostraron valores inferiores en todas las categorías con respecto al mismo mes del año anterior” y que en el segmento "a estrenar” los precios en Núñez rondaron los USD 3.728 y en Recoleta, los USD 4.079. En particular, los valores de departamentos nuevos en Recoleta, Palermo, Belgrano y Núñez mostraron una variación de 7,2%, -0,2%, 2,7% y 5,4% respectivamente, al comparar septiembre de 2019 con el mismo mes de 2018. Mientras que en las unidades usadas, las variaciones interanuales promedio fueron negativas en todos los barrios: Palermo (-3,5%), Núñez (-2,5%), Recoleta (-2,61%) y Belgrano (-1,5%). De acuerdo con el informe, hoy se necesitan 5,07 salarios en dólares para comprar un metro cuadrado de una vivienda nueva y 4,17 para el mismo metro cuadrado pero de una propiedad usada. Estos valores crecen, naturalmente, en los barrios mejor cotizados. El informe muestra la serie desde enero de 2010 y en él se observa claramente cómo el aumento en la pérdida de poder adquisitivo opera con mayor fuerza a partir de enero de 2018; luego se produce una leve meseta durante los primeros meses del año y, posteriormente, otra pérdida del poder adquisitivo del salario tanto para la adquisición de departamentos nuevos como usados.Seguí leyendo: Ley de Alquileres: dudas sobre quién debe pagar comisiones y cuál será el impacto real en los preciosQué es la "inflación autoconstruida”, el término que mezcla economía con psicología que mencionó Alberto Fernández

Leer más »

Las urgencias del nuevo gobierno: renegociar la deuda y desindexar las jubilaciones

Guillermo Nielsen y el auditor regional del FMI, Alejandro WernerCada vez más lejos de la euforia de los comicios de octubre, los economistas que rodean al presidente electo, Alberto Fernández, están preocupados por el estrecho desfiladero fiscal por el que deberá transitar el nuevo Gobierno en sus primeros meses de gestión.Dos hombres de diálogo habitual con el mandatario entrante coincidieron en señalar a INFOBAE que la mayor urgencia en términos macroeconómicos es lograr una solución rápida y eficaz en torno de la deuda pública con los acreedores privados. Se trata de la llave más rápida para conseguir recursos, ya sea en el mercado local o –más improbable- en el internacional, en un contexto de fuerte liquidez para los mercados emergentes.Sin embargo, estas mismas fuentes admitieron que todavía existe una alta dosis de desconfianza sobre lo que ocurrirá después del 10 de diciembre por la falta de definiciones públicas en torno del plan económico, de los nombres del equipo que lo llevará a cabo y, sobre todo, del grado de influencia de la ex presidenta y futura vicepresidenta, Cristina Kirchner.Los economistas del oficialismo entrante admiten que la clave para lograr un rápido acuerdo con los acreedores es consolidar las cuentas públicas a través de una desindexación del gasto previsionalAunque el concepto de “plan integral” suene demasiado ambicioso, los inversores de la economía real y del mundo financiero quieren saber al menos si el nuevo presidente está dispuesto a desarmar la caja de Pandora de la indexación del gasto público. “Hay que avanzar en un plan para desindexar el gasto en las jubilaciones; una suerte de desagio, pero sólo de los contratos del sector público”, indicó uno de los economistas del justicialismo.En este sentido, trascendió que la idea del nuevo gobierno, con la ayuda de la Corte Suprema, es dar marcha atrás con la fórmula del ajuste jubilatorio impulsada por el gobierno de Cambiemos en 2017. Prefieren volver al esquema previo, con dos aumentos por año (contra 4 de la actual) y un índice de ajuste que le hubiera otorgado a los jubilados una suba menor en sus haberes dado la caída que se registró en la recaudación en términos reales.Si los empresarios e inversores observaran señales claras de disciplina fiscal, un concepto que Alberto Fernández ha reivindicado como uno de los logros de su etapa como jefe de gabinete 2003-2008, los acreedores privados estarían mejor predispuestos a aceptar una quita moderada en sus bonos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) se sentaría a renegociar el acuerdo.En este sentido, ambas fuentes oficiales destacaron la importancia del diálogo mantenido tanto con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, como con funcionarios clave del Departamento de Estado, recordando el rol importante que desempeñó en 2003-2004 el presidente republicano George W. Bush para facilitar el acuerdo tanto con el Fondo como con los bonistas.Al respecto, los inversores le restan trascendencia al argumento de los sectores kirchneristas que creen que el acuerdo con el FMI es un problema más para el propio organismo multilateral que para la Argentina, al aclarar que la entidad de Washington tiene una capacidad de otorgar créditos que excede largamente el monto otorgado a la Argentina. El Fondo tiene recursos para prestar por USD 990.000 millones y al país le autorizó USD 57.000 mil millones.Un año igual o peor al 2019Para las consultoras y bancos privados internacionales, el diagnóstico es tajante: el año próximo será igual o peor que este en materia de actividad e inflación. En este sentido, en el último informe de FocusEconomics Consensus Forecast expresaron que “la economía permanecerá en recesión el año próximo; además posiblemente la inversión se desplome en un contexto de un sentimiento de negocios negativo y altísimas tasas de interés, mientras que la creciente inflación afectará el consumo privado”.Más aún, señalaron, “un cambio hacia políticas de izquierda radicalizada implica un importante riesgo negativo para la economía”, ya que “la inflación seguiría en alza en 2020 presionada por el tipo de cambio y por el financiamiento monetario del déficit fiscal”.En tanto, el economista Gabriel Zelpo dijo que “el principal desafío es resolver la crisis de la deuda; si el nuevo gobierno no hace nada para resolverlo pronto, en marzo el Banco Central se quedaría sin reservas”. Atada a esta cuestión está la reducción del déficit fiscal, que podría llegar al 2% en términos primarios en 2020. Esto implica “dar una solución intertemporal que sea consistente con un programa de desindexación del sistema previsional”.En la misma sintonía, la consultora EcoGo que dirige Marina Dal Poggetto señaló que “dada la indexación del 60% del gasto público de la Nación (la movilidad previsional) y el desplome en la recaudación, la corrección fiscal empieza a desajustarse rápidamente a menos que la inflación siga escalando año a año o se rompa la indexación. Y esto se da en una economía en la que se desplomó la demanda de pesos frente a un salto inflacionario que terminaría el año en la zona del 60%”.El presidente electo, con la cúpula de la UIA, que lo apoya pero le pide avances en las reformas estructuralesAnte este panorama, Dal Poggetto explicó que “un acuerdo de precios y salarios es condición necesaria para avanzar a un plan de estabilización que reduzca la inercia inflacionaria creciente y permita alguna recomposición de la capacidad de compra de los salarios y jubilaciones. Pero no es suficiente: debe estar acompañado de un set de dispositivos que asegure la consistencia fiscal y monetaria en línea con la nominalidad buscada en el acuerdo”.También, indicó, se necesita “un esquema cambiario con controles, que funcione como semiancla, que contribuya a la desinflación con una normalización de la tasa de interés de pesos a la nominalidad buscada en el acuerdo sin una sobrerreacción de la brecha cambiaria”.Las cifras no son promisorias: la Fundación Capital prevé una caída del 9% en el nivel de inversión y del 1,8% en el PBI, un dólar a $ 90 y una inflación del 41,9%.¿Podrá el nuevo gobierno conjugar todos estos desafíos sin caer en una crisis más severa? Por un lado, cuenta con el apoyo y la paciencia de la dirigencia del peronismo y de los sindicatos, pero, por el otro, cada una de sus medidas será observada con lupa por los mercados, no tanto por el presente, sino por el recuerdo vivo de los 12 años del kirchnerismo.Seguí leyendoEl Gobierno de Mauricio Macri, muy cerca de cerrar el default del 2001Los empresarios reconocen que los salarios están atrasados, pero esperan el acuerdo social y se resisten a hablar de aumentos por decreto a fin de año

Leer más »

Los juicios por YPF: la pesada herencia legal que recibirá el gobierno de Alberto Fernández

La jueza Loretta PreskaLa petrolera argentina continúa lidiando con un gran problema que no muestra señales querer desaparecer en el corto plazo: su alarmante exposición económica a juicios internacionales.El próximo 7 de diciembre, dos empresas españolas, Petersen Energía Inversora y Petersen Energía [NdE: sin vínculo con la homónima local el momento del juicio], y un fondo norteamericano, Eton Park Capital, presentarán un duro escrito en una corte neoyorquina oponiéndose al traslado a un juzgado de la Argentina del emblemático juicio por la expropiación de YPF en 2012. El Estado nacional, ya con un nuevo Gobierno, junto a la misma petrolera, posteriormente responderán a los demandantes ofreciendo un claro y contundente argumento para defender la necesidad de llevar este litigio fuera de los EEUU.Pero esto no termina aquí ya que antes que culmine el año, un juez del Estado de Delaware deberá decidir si acepta el pedido argentino de cambiar la carátula de un juicio multimillonario contra la empresa argentina por daños ambientales y por vaciamiento fraudulento de una subsidiaria norteamericana de YPF y mudarlo desde una corte de quebrantos a una corte civil en EE.UU.De recibir fallos adversos en los dos casos mencionados anteriormente –algo que no ocurrirá este año– YPF y el Estado nacional (todos los contribuyentes), debería pagar una cifra que supera los USD 1.700 millones y que podría llegar a los USD 19.000 millones De recibir fallos adversos en los dos casos mencionados anteriormente –algo que no ocurrirá este año– YPF y el Estado nacional (todos los contribuyentes), debería pagar una cifra que supera los USD 1.700 millones y que podría llegar a los USD 19.000 millones (más adelante se explica este cálculo). Vale recordar que hoy el valor de mercado de YPF es de USD 3.600 millones.Argentina es una nación conocida en el ámbito internacional por la notable cantidad de causas que enfrenta en las principales cortes civiles y comerciales del mundo. Ya sea Estados Unidos, el Ciadi o la Unctad, el país posee cerca de un centenar de litigios originados por acreedores de deuda soberana, por multinacionales que vieron sus concesiones terminadas prematuramente o por accionistas de empresas que fueron perjudicados por decisiones del Estado (contratos).Para comprender bien la YPF que recibirá su nueva cúpula a partir del 10 de diciembre próximo, conviene analizar en detalle cada uno de estos casos.Juicio por la expropiaciónTras la expropiación del 51% de las acciones de YPF que eran propiedad de la petrolera española Repsol, la empresa argentina, con el estado nacional como su principal accionista, tomó dos decisiones cruciales que hasta el día de hoy, siete años más tarde, continúa padeciendo.En un primer lugar, YPF no pagó a sus accionistas los dividendos que tenía previsto abonar en mayo de 2012. Esta decisión fue tomada unilateralmente por el Gobierno nacional quien hasta junio del mismo año, no convocó una Asamblea de Accionistas para oficializar la cancelación del pago de dichos dividendos.Chris Bogart, CEO de Burford Las dos empresas españolas, propietarias del 25% del paquete accionario de YPF en el momento de la nacionalización, se vieron perjudicadas al no poder pagar un préstamo que habían obtenido de la misma Repsol y de bancos de Wall Street para adquirir en dos etapas las acciones de YPF. Eran el segundo accionista más importante de YPF después de Repsol.Cuando el Gobierno nacional decidió cancelar todo pago dividendos tras la expropiación, las empresas cayeron en default. En 2015, el síndico español administrador de la liquidación, contrató los servicios de Burford Capital para que este inicie un litigio contra YPF y contra la República Argentina en las cortes de Nueva York. Burford Capital es una empresa angloamericana especializada en financiar litigios a nivel internacional.Burford observó una oportunidad muy atractiva de lucrar rápidamente con este litigio y ya ha vendido a 40 inversores institucionales el 38% de posibles resarcimientos futuros por USD 236 millones. Un retorno en el capital invertido más que interesante. La empresa estima que el rango de su posible beneficio económico se encuentra entre USD 1.700 millones y USD 9.000 millones.La demanda judicial tiene como eje principal la segunda decisión que tomó el Estado cuando expropió YPF en mayo de 2012. Según el prospecto de las acciones de YPF que fueron vendidas en Wall Street cuando fue privatizada en la década de los 90, y según su Estatuto, si llegara a haber un cambio en el control de la empresa, el nuevo propietario mayoritario (en este caso el Estado argentino), debe realizar una oferta pública de adquisición (OPA) por todas las acciones que no son de su propiedad. Argentina nunca dio la oportunidad a los propietarios del 49% de las acciones que no fueron nacionalizadas de poder vender en iguales condiciones que la mayoría, respetando las reglas dispuestas por YPF.Este emblemático caso ya ha recibido decisiones adversas a los intereses argentinos en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, en la Corte del Segundo Circuito y en la Corte Suprema de los EEUU Hoy, la Juez Loretta Preska de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, ha vuelto a recibir el caso en su corte neoyorquina.Mientras tanto, el fondo Eton Park Capital, que en el momento de la expropiación de YPF era propietario del 3% de las acciones de YPF, tiene una causa paralela y reclama USD 495 millones en daños causado por la decisión del Estado argentino. Burford Capital, posee el 70% de los derechos económicos de este juicio.Maxus Energy CorporationLa segunda pesada herencia legal que recibirá la nueva administración de YPF, es un juicio por supuestos daños ambientales y vaciamiento fraudulento presentada contra la empresa por la ex filial norteamericana, Maxus Energy. La demanda plantea si YPF y Repsol han tenido éxito en su esquema de ocultar daños ambientales en las plantas químicas propiedad de ambas compañías en los EE.UU. YPF adquirió originalmente todas las acciones en circulación de Maxus en 1995 en una apuesta para expandir sus operaciones de exploración y producción (E&P) en los Estados Unidos.Maxus hoy demanda a YPF por una cifra que alcanza los USD 14.000 millonesDe acuerdo con documentos judiciales presentados por el demandante Maxus Energy, cuando YPF se dio cuenta por primera vez del alcance de los pasivos ambientales de Maxus como propietario de sitios contaminados en todo el país, comenzó a desprenderse de activos valiosos de su subsidiaria en un intento por ocultar un problema eminente. YPF resolvió con éxito posibles demandas contra Maxus y sus acreedores, y luego “enterró” a Maxus antes de que sus demandas ambientales manifestaran su verdadera extensión.Actualmente, Maxus se encuentra en proceso de liquidación en un tribunal de Delaware y hoy demanda a YPF por una cifra que alcanza los USD 14.000 millones, algo imposible de abonar no solo para la empresa, sino que también para el Estado nacional que posee el 51% de las acciones.Con el arribo de un nuevo Gobierno, muy probablemente se renueve la gerencia de YPF y con ella, su estrategia legal. No es coincidencia que el pasado mes de septiembre, la ya mencionada Juez Preska, haya postergado la continuación de la demanda por la expropiación de YPF hasta en 7 de diciembre porque deseaba que “se aclare quién estará a cargo de la estrategia legal argentina con la posible renovación de la presidencia del país”.Esto ya ocurrió y ahora YPF enfrenta dos grandes citas antes que culmine el año.Esta nota fue publicada Fin.Gurú (y preparada con la ayuda de Sebastián Maril)Seguí leyendo:En qué se gastó y cuánto quedó sin ejecutar del último presupuesto de Mauricio MacriLa Argentina es el país con menos crédito de América Latina

Leer más »

En qué se gastó y cuánto quedó sin ejecutar del último presupuesto de Mauricio Macri

El presidente de la Nación en la última reunión de gabinete de ministrosLa información del Ministerio de Hacienda da cuenta de que al 18 de noviembre se había cumplido con menos del 75% del Presupuesto ampliado durante el año a casi $5 billones, es un 19,5% superior al original, $814.479 millones más, por efecto del singular desborde de la inflación de una tasa esperada del 34% a más de 54% prevista al cierre del ejercicio, aunque se amplía a casi 97% respecto del cronograma planeado hasta esa fecha.Si se tiene en cuenta que al 18 de noviembre se transitó poco más del 83% del total del año, el haber gastado “sólo” el 74,3% del máximo autorizado para ese período indicaría que, pese a tratarse de un año electoral, el Gobierno optó por seguir una política fiscal austera, en línea con el compromiso asumido con el Fondo Monetario Internacional en la revisión y ampliación del acuerdo stand-by, en septiembre de 2018. Sin embargo, no fue tan así, porque si se coteja lo gastado con la meta prevista hasta esa fecha, prácticamente no hubo desvíos, al menos a nivel de grandes agregados por jurisdicción ministerial y los 3 poderes de gobierno.El haber gastado “sólo” el 74,3% del máximo autorizado para todo el año indicaría que, pese a tratarse de un año electoral, el Gobierno optó por seguir una política fiscal austera, sin embargo, no fue tan así, porque respecto a la partida prevista hasta el 18 de noviembre representó el 97 por cientoPor grandes jurisdicciones y Ministerios ejecutores del gasto público nacional, Infobae pudo detectar que en los más representativos sobre el total general el grado de ejecución para el período transcurrido fue superior a 95%, como son los casos de Salud y Desarrollo Social (43,9% del total), con 96,1% de la partida para el período transitado y 76,7% de la correspondiente a todo el año; pago de intereses de la deuda pública (21,2%) fue del 97% y 67,1%, respectivamente; Obligaciones a cargo del Tesoro (4,9%) alcanzó a 100% y 73,9%, del parcial y asignado para el ejercicio, en cada caso; Educación, Ciencia y Cultura (4,6%) fue de 99,4% y 80,9%, en el orden señalado; Transporte (4,2%) fue de 95,5% y 69,8%; entre otros.Un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso detalla que al 31 de octubre “el gasto total alcanzó a 70,6% del total actualizado, 11,2 puntos menor al nivel de ejecución de un año antes, por efecto principalmente de las modificaciones presupuestarias a través de decretos de necesidad y urgencia del Poder Ejecutivo”, porque elevaron la base de comparación, cuando un año atrás, también con inflación muy superior a la proyectada, la reasignación de partidas se concentró el 15 de noviembre.De ahí que, salvo los casos de las prestaciones sociales y salarios, en el resto de los rubros: subsidios económicos y gastos de capital (obra pública) se registró el menor grado de ejecución de los últimos 5 años para los primeros 10 de meses de cada ejercicio.Subejecuciones marcadasY si bien en los grandes desagregados del gasto público de la Administración Nacional el gobierno de Mauricio Macri fue muy cuidadoso en el último año de gestión de no desatender la ejecución de partidas, Infobae verificó que en el “interior” de cada jurisdicción se observaron notables abstinencias, entre las que se destacaron la Procuración del Tesoro, apenas usó 69,3% del previsto para el período corrido; Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, la cartera que conduce Germán Garavano, utilizó 83% del máximo autorizado; el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, dependiente del Ministerio de Defensa, conducido por Oscar Aguad, 83,5%; el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, en el ámbito de la Presidencia de la Nación, 83,9%; y de la Secretaría de la Presidencia 85,3%; entre otros.En el ‘interior’ de cada jurisdicción se observaron notables abstinencias, entre las que se destacaron la Procuración del Tesoro, apenas usó 69,3% del previsto para el período corridoUn fenómeno similar se registró en los casos de la ejecución presupuestaria por programas, donde las áreas con muy baja asignación de recursos fueron las más “castigadas” con el cumplimiento de sus objetivos:- Acciones para el Desarrollo de Emprendedores 6,4% de $27 millones;- Actividades comunes de programas de Promoción de la Salud, Prevención y Control de Riesgos 38,3% sobre $154 millones previsto para todo el año;- Acciones vinculadas a la adquisición de insumos médicos (compra centralizada) 40,7% sobre $212 millones;- Desarrollo de la salud sexual y la procreación responsable 56,5% de $677 millones;- Prevención e investigación contra el terrorismo, el crimen organizado y el ciberdelito (Justicia 2020) 56,6% de $6,2 millones;- Afianzamiento de la justicia como valor (Justicia 2020) sube a 60,6% de $483 millones:- Gestión productiva 61,7% sobre una partida habilitada de $26,9 millones;- Mantenimiento y reparación de obras de arte 62,8% de $30,8 millones;- Acciones de seguridad vial 66,7% sobre un total de $948 millones;- Definición de políticas de comercio exterior 66,9% de $670 millones;- Desarrollo del Plan Antártico 68,2% de $288 millones; y- Defensa y representación jurídica de Estado 69,3% sobre $502 millones; entre otras subejecuciones.De todas formas, pese a semejantes grados de subutilización del Presupuesto a menos de 45 días de terminar el año, según un análisis detallado de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Públicas (ASAP) del movimiento de las cuentas públicas en los tres primeros años del gobierno de Cambiemos, cabe esperar que antes de la entrega del mando a la fuerza política electa el 27 de octubre, se acelere el ritmo de ejecución de partidas y finalmente el año cierre con un saldo remanente, promedio de toda la Administración Central de 2% a 3 por ciento.Seguí leyendo:El FMI quiere conocer el plan económico del gobierno de Alberto Fernández y evaluar la "viabilidad fiscal” de sus propuestasPara Moody’s, la Argentina es el país emergente con peor perspectivaLos gobernadores le pedirán a Fernández que frene la baja de impuestos provinciales que impulsó Macri

Leer más »

Qué es la “inflación autoconstruida”, el término que mezcla economía con psicología que mencionó Alberto Fernández

El presidente electo, Alberto Fernández, se refirió a la inflación construida como el componente psicológico que determina la existencia de los aumentos de los precios (NA)El presidente electo, Alberto Fernández, se refirió a la inflación construida como el componente psicológico que determina la existencia de los aumentos de los precios al consumidor. Es cierto que las expectativas sobre cuánto se cree que será la variación del IPC por parte del conjunto de la población tienen un rol importante en explicar el proceso.Cuando locador y locatario se juntan a discutir la actualización del alquiler al próximo año, o empresarios la actualización de contratos de distribución; o mismo los precios que tiene que poner el kioskero del barrio, lo hacen con cierta expectativa de cuánto podría llegar a ser la inflación en el futuro.Si todos están coordinados en registros relativamente cercanos, se terminará observando un índice de precios del Indec que evolucionará a tono con esas expectativas. Esto puede tener más relevancia que incluso planchar la cotización del dólar; las tarifas de los servicios públicos; se fuerce el Gobierno en congelar precios; o hasta la expansión de dinero en cero (como resultó en este año). Por ende, es un componente importante a trabajar en el proceso desinflacionario que que aspire cualquier gobierno.Si todos están coordinados en registros relativamente cercanos, se terminará observando un índice de precios del Indec que evolucionará a tono con esas expectativasAlinear las expectativas a la baja sería clave para comenzar el proceso desinflacionario, sin embargo, no es para nada sencillo. Si se logra alinear las expectativas, el proceso de desinflación se podrá realizar en menor tiempo y con menor esfuerzo (llámese política monetaria menos contractiva, menos planchado el tipo de cambio; o las tarifas). Para eso se necesita credibilidad en las políticas públicas. El conjunto de la sociedad se ha “acostumbrado” a convivir con lo que se llama inflación moderada, registros entre 20% y 40% al año por períodos prolongados de tiempo, por eso convencerlos de que eso no se va a repetir será muy trabajoso.Experiencias en la regiónNo es imposible bajar la inflación a niveles moderados, pero se necesita partir de una buena situación inicial y mucha convicción en mantener fortaleza económica por un largo período de tiempo.Varios países de la región transitaron por este tipo de inflación y lograron disminuirla a niveles de un dígito bajo, como Colombia o Chile, y demoraron por lo menos más de diez años, con una lenta pero creíble desaceleración de la suba de los precios; y donde buenos indicadores macroeconómicos (resultado fiscal primario positivo; sostenimiento de tarifas y de tipo de cambio real) ayudaron a que sea sostenible y creíble el proceso, para no depender de la asistencia monetaria del Banco Central que comprometiera el objetivo buscado.La Argentina está hoy en una situación bastante parecida a esos países cuando comenzaron el proceso, pero hay que saber que va a ser largo, que presentará costos en el corto plazo y los beneficios se verán en varios gobiernos posteriores, como por ejemplo, BrasilLa Argentina está hoy en una situación bastante parecida a esos países cuando comenzaron el proceso, pero hay que saber que va a ser largo, que presentará costos en el corto plazo y los beneficios se verán en varios gobiernos posteriores, como por ejemplo, Brasil, que hoy transita una inflación de 2,5% mensual luego de varios gobiernos que mantuvieron una clara política para contener la suba de los precios al consumidor con política monetaria muy contractiva y fiscal responsable, y donde recientemente el Congreso ha aprobado significativos recortes en el gasto corriente del sector público para consolidar esa política.El autor es economista de la consultora SeidoSeguí leyendo:La Cámara de la Construcción se reunió con economistas cercanos a Fernández: buscan una reactivación post cuadernos con un plan de 10.000 viviendasLos empresarios quieren reunirse con el equipo de Alberto Fernández para discutir los aumentos salariales por decreto

Leer más »

Los sectores industriales sensibles esperan la salida a flote: qué piden y qué les prometió el próximo gobierno

La industria textil fue una de las más perjudicadas por las políticas adoptadas por el actual gobiernoLa crisis económica afectó, en mayor o menor medida, a todos los sectores industriales. La actividad manufacturera se derrumbó en 2018 un 5% y acumula, a septiembre, una contracción del 7,8% respecto del mismo período del año anterior. Sin embargo, los sectores considerados “sensibles” fueron los más golpeados, producto de la fuerte dependencia de un mercado interno desplomado y de la competencia de los productos importados que, aseguran a coro sus representantes, les quitaron participación en los últimos años.Son actividades intensivas en mano de obra, están conformadas mayormente por pequeñas y medianas empresas, y tienen menos anticuerpos para afrontar períodos desfavorables en materia de competitividad. Los más representativos son los rubros textil, indumentaria; calzado; juguetes y marroquinería, aunque otros sectores como el autopartismo y el metalúrgico también padecen la invasión de las importaciones y la contracción del mercado doméstico. Según el Indice de Producción Manufacturero (IPI) del Indec, la producción de prendas de vestir, cuero y calzado cayó en septiembre 18,2% en términos interanuales y acumula una baja del 12,5% en los primeros nueve meses del año.La llegada del nuevo gobierno encendió una luz de esperanza en los referentes de todos estos sectores, que fueron ampliamente defendidos durante los doce años de kirchnerismo y que ahora apuestan a recuperar, aunque sea un camino lento, lo perdido con la gestión de Mauricio Macri. Ya tomaron contacto con los principales “interlocutores” que definió Alberto Fernández en materia económica y están convencidos de que volverán los controles a las importaciones, el estímulo fuerte a la demanda y las bajas tasas de interés para fomentar la producción.Las reuniones fueron con Matías Kulfas, quien tiene todas las fichas puestas para ser el futuro ministro de Producción; los economistas Ariel Schale (sector textil) y Guillermo Merediz (de la Universidad de San Martín, experto en la temática pyme); el futuro jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; y hasta el propio presidente electo, con quien algunos industriales se han encontrado directamente. Todos les llevaron, en distintas oportunidades, sus propuestas, que esta vez coinciden con los lineamientos generales de política económica que quiere llevar adelante el Frente de Todos. De hecho, como gesto político, el empresario textil Teddy Karagozián anunció recientemente, junto a Fernández y varios referentes de este espacio político, la reapertura de una planta que había cerrado en La Rioja producto de la crisis.El empresario textil Teddy Karagozián anunció recientemente la reapertura de una planta en La Rioja, como un gesto político de cara a lo que viene“El gobierno que está por iniciar habla de las industrias del país, un discurso ausente en estos últimos cuatro años. A las industrias en general y a los textiles en particular, no sólo se nos ignoró, sino que se nos denostó no comprendiendo la capacidad que tiene el país para la industria textil”, dijo el empresario durante su discurso. El sector perdió 28.000 empleos formales y otros 20.000 informales, calculan en la industria.En cuanto a las propuestas del sector textil para la nueva gestión, fueron la Fundación Pro Tejer y la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) las encargadas de presentárselas a los interlocutores del nuevo gobierno. Según afirmó a Infobae el secretario de la fundación, Luciano Galfione, “el problema de la Argentina es que no hay dólares, por lo que hay que priorizar la fabricación nacional. Y ya con eso a los sectores sensibles rápidamente les permite reactivar”. El directivo remarcó que todavía hoy hay una porción de la sociedad que sigue consumiendo, por lo que si esa gente comienza a consumir productos nacionales en lugar de importados, beneficiará a las industrias locales, que claramente deberán “aflojar con los precios”.Algunas de las sugerencias planteadas por Pro Tejer fueron las siguientes:-Implementar un acuerdo económico y social, de manera de dar previsibilidad a variables críticas que contengan la inflación con un techo razonable. “Estas variables deben ser esencialmente alimentos de primera necesidad, tarifas de servicios públicos y salarios, sabiendo que sin salario no hay consumo, pero sin rentabilidad no hay empresas, ergo no hay salario”, remarcó Galfione.-Acceso a crédito para inversión productiva y capital de trabajo a tasas preferenciales y medidas de incentivo al consumo, como mantener los planes Ahora 3, 6 y 12 pero con tasas preferenciales.-Refinanciación de deudas fiscales para reactivar a las pymes paralizadas y suspensión de embargos por el término de al menos 180 días.-Tarifas de servicios públicos esenciales para la industria (básicamente luz y gas) que no sigan la lógica del ajuste del tipo de cambio para no incentivar la inflación. 162-Promoción de las exportaciones: eliminación de todos los derechos a todos los productos de origen industrial (MOI) y aumento de reintegros que compensen la incidencia de los impuestos internos.-Administración inteligente del comercio exterior para favorecer al sector productivo, facilitando el acceso a los insumos no producidos y dar previsibilidad para la sustitución de importaciones. “En estos últimos años quedó demostrado que sólo por importar productos terminados los precios no bajan y sólo generan desempleo, porque debemos entender que el problema argentino no está en la producción, sino en la falta de competitividad sistémica”, aseguró Galfione.El sector de calzado le mandó sus propuestas al presidente electo a través de Cafiero y mantiene, como el resto, fluidos contactos con el futuro gobierno. En los últimos cuatro años, la actividad perdió más de 10.000 empleos formales y un total de 30.000 si se suma a los informales, y unas 200 fábricas cerraron sus puertas. “El gobierno que viene debería hacer foco en los sectores más golpeados y más castigados; muchas pymes quedaron muy heridas”, afirmó el secretario de la Cámara de Calzado, Horacio Moschetto.Según remarcó, ante la consulta de este medio, el punto de partida debería ser la recuperación del mercado interno. “Después tenemos un plan para generar puestos de trabajo con un scoring, que implica que si creás más empleo, pagás menos impuestos. Lo mismo si invertís o si exportás”, aseguró el dirigente. En cuanto a la administración del comercio, en el sector creen que debe ser “equilibrada y justa”; no pretenden cerrar completamente las fronteras, pero sí controlar mucho más que ahora lo que entra y cómo ingresa al país. “Queremos volver a usar las herramientas de control permitidas por la OMC, que se han dejado de lado, como es el caso de las licencias no automáticas, por ejemplo”, señaló Moschetto, quien además considerar fundamental desarrollar el mercado externo, con la recuperación del doméstico como plataforma.(NA)Por su parte, los empresarios de la industria del juguete se reunieron con los economistas Kulfas y Cecilia Todesca y además de transmitirle la caída de producción y del empleo en el sector, les pidieron trabajar en un plan de beneficios tanto para impulsar la fabricación, como también las ventas. Como el Día del Niño, en agosto, la Navidad en diciembre es una de las fechas clave en el negocio juguetero. La mala noticia para la industria es que, en plena transición, no hay con quién negociar beneficios financieros para traccionar la demanda. Preparan igualmente descuentos y cuotas, pero por esfuerzo de los propios empresarios, confirmó el titular de la Cámara del Juguete (CAIJ), Emmanuel Poletto.El directivo enfatizó que “hay que ponerle plata en el bolsillo de la gente”. Más allá de que no todas las fábricas están en condiciones actualmente, creen que es favorable en la medida en que crezca el consumo. El sector del juguete también sufrió la caída de las ventas no sólo por la contracción del mercado en general, sino también por el aumento de las importaciones, que crecieron en volumen 80% durante la gestión de Macri. Poletto aseguró que la producción nacional pasó de tener el 50% del mercado al 30% y que de 323 importadores de juguetes que había en 2015, hoy hay 548.“No estamos en contra de las importaciones, pero hay mucha mercadería que ingresa a los valores de la materia prima internacional. Esos son los llamados de atención. En las góndolas, hay hasta juegos de playa importados de China”, señaló el presidente de la cámara. En este sentido, pidió volver con mayores controles y avanzar con un plan de estímulos que incluye líneas de crédito a tasas bajas para financiar la producción y el consumo. Los empleos perdidos en la actividad suman 4000 formales.La industria marroquinería, a su vez, perdió 3.500 empleos y más de 130 fábricas. La caída de la producción este año será de 35% versus 2018, que ya había cerrado con una baja del 30%. Las medidas que pide este sector son similares a las que reclama el resto: financiamiento barato, una mayor administración del comercio, congelamiento de tarifas, combustibles y peajes que afectan los costos de logística y un esquema de moratoria de la AFIP para que algunas pymes puedan levantarse y volver a caminar, aseguró Ariel Aguilar, de la Cámara Industrial de las Manufacturas del Cuero (CIMA).Seguí leyendo: Qué es la "inflación autoconstruida”, el término que mezcla economía con psicología que mencionó Alberto FernándezLos empresarios reconocen que los salarios están atrasados, pero esperan el acuerdo social y se resisten a hablar de aumentos por decreto a fin de año

Leer más »

Lacunza, ante un eventual shock de consumo: “La prudencia fiscal debe ser una de las condiciones para tener un programa consistente”

El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, dijo que la deuda no es impagable (Gustavo Gavotti/)A pocas semanas de finalizar su mandato por el cambio de gobierno, el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, volvió a remarcar el trabajo realizado en los últimos cuatro años para reducir el déficit y sostuvo que será clave la “prudencia fiscal para tener un programa consistente", de cara al cambio de gobierno el 10 de diciembre.Así respondió, en declaraciones al programa Toma y Daca por AM 750, ante una consulta sobre qué pensaba respecto del shock de consumo que prepara el gobierno de Alberto Fernández para los primeros días de gestión. Si bien en un primer momento atinó a no referirse al tema, finalmente, y para no evadir la pregunta, planteó que “hay recursos para una transición ordenada” hasta que los futuros funcionarios renegocien la deuda, pero dejó claro que no hay fondos para hacer una política de gasto expansiva.“La prudencia fiscal debe ser una de las condiciones de un programa consistente. No sé en qué está pensando el gobierno entrante; tendrá que hacer sus propuestas y desplegar sus políticas con libertad”, aseguró Lacunza, quien evitó decir qué hará cuando deje Hacienda, ya que por ahora está “concentrado en estacionar el barco en el muelle y dejar la mayor cantidad de recursos posible” al próximo gobierno.Lacunza y su viceministro, Sebastián Katz, en una de las últimas conferencias de prensa (Gustavo Gavotti/)Consultado acerca de la transición, que es de público conocimiento que no se está realizando, el ministro valoró el trabajo concretado entre las PASO y las elecciones generales del 27 de octubre y reafirmó que “esa interacción fue menor en esta etapa”. “El gobierno entrante está diseñando sus planes y configurando sus equipos. Estamos más bien a demanda, a disposición”, sostuvo el funcionario.Sobre la deuda, Lacunza insistió en que alcanza al 75% del PBI y que no es impagable, más aún si se tiene en cuenta que si se restan los pasivos intra sector público, el ratio baja al 50% del producto. “No tenemos un problema de solvencia, sino de liquidez, no tenemos crédito externo ni interno porque hay dudas sobre el futuro. Ningún país puede pagar eternamente los vencimientos cash”, señaló el ministro, quien insistió en que, pese a que no se avanzó en la transición, “hay reservas para 4 o 5 meses de vencimientos”. “Creo que queda el tiempo suficiente para avanzar. Una negociación de deuda normal no puede llevar más de 2 o 3 meses, por lo que va a quedar la ventana suficiente como para no interrumpir los pagos de deuda y puedan reordenarse los plazos”, aseguró el titular de la cartera económica.Lacunza también aprovechó para dejar en claro que el crecimiento de la deuda en la gestión de Macri fue para pagar el déficit y destacó que en 2015 había un rojo inercial de 7 puntos del producto y este año cerrará con menos de la mitad. “A veces se le cuestiona al gobierno que se endeudó y se hizo el ajuste. Pero si queríamos menos ajuste era más deuda; y si se quería menos deuda, era más ajuste de gasto público”, planteó.Seguí leyendo: Qué es la "inflación autoconstruida”, el término que mezcla economía con psicología que mencionó Alberto FernándezEn qué se gastó y cuánto quedó sin ejecutar del último presupuesto de Mauricio Macri

Leer más »

Sin sobresaltos económicos después de las elecciones, la confianza en el Gobierno disminuyó levemente en noviembre

En su último mes completo al frente del Poder Ejecutivo, la confianza en la administración de Mauricio Macri disminuyó levemente en comparación con el mes anterior, en un 1,6%. La cifra, de 1,98 puntos en una escala de 5, se desprende del último Índice de Confianza en el Gobierno que elabora todos los meses la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).La curva del reporte muestra una relativa estabilización del índice en octubre y noviembre, luego de una abrupta caída en los dos meses que siguieron a la victoria de Alberto Fernández en las PASO de agosto. Inmediatamente después del resultado electoral, el peso se devaluó de manera significativa y, en consecuencia, el índice de inflación aumentó hasta tocar un pico de 5,9% en septiembre.El documento destaca a su vez que el nivel de confianza se mantiene en niveles bajos -oscilando alrededor de los dos puntos- desde abril de 2018, cuando tuvo lugar la primer devaluación que desató la crisis económica que acompañará al Gobierno hasta su salida de la Casa Rosada.Luego de tocar un piso de 1,53 en abril de este año, los números aumentaron hasta llegar a 2,20 en agosto. Pero el resultado electoral funcionó como un punto de inflexión para invertir la dirección de la curva.Entre otros aspectos destacados del relevamiento, la universidad remarca que el actual nivel de confianza en el Gobierno es un 10% más alto que el de la última medición de la administración de Cristina Kirchner (1,80 en diciembre de 2015).A la hora de discriminar por grupos demográficos, el estudio reflejó que: las mujeres; las personas mayores de 50 años; los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires (en contraste con los de la provincia y el interior); quienes cursaron estudios terciarios o universitarios; y aquellos que no han sido víctimas de delitos, tienen en general cifras más positivas que otros grupos con los que se los ha comparado.En tanto, con respecto a las perspectivas económicas a futuro, el documento mostró un aumento agudo entre quienes dieron una respuesta negativa, en detrimento de las positivas. El incremento entre los primeros fue del 109,9%: de 1,51 a 3,17, mientras que la disminución de los segundos fue de un 54,9% para llegar a 0,92. Por su parte, la variación entre quienes creen que la situación se mantendrá igual disminuyó en un 6,1% respecto a octubre y se ubicó en 2,17 puntos.El gráfico que muestra la variación en cuanto a las perspectivas económicas a futuroPor último, respecto a los subíndices del ICG, hubo variaciones positivas en Evaluación general del gobierno (5,4%), Eficiencia en la administración del gasto público (3,4%) y Capacidad para resolver problemas del país (1,1%), mientras que las variaciones fueron negativas en Honestidad de los funcionarios (-3,0%) y Preocupación por el interés general (-12,8%).Seguí leyendo: Se frenó la caída de los depósitos en dólares y bajó el riesgo país, pero el pesimismo de los inversores sigue latenteVenta récord de dólares: en octubre, más de 2.500.000 de argentinos compraron USD 4.198 millones

Leer más »