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Economía

Deuda: las tres diferencias entre la reestructuración de Néstor Kirchner y la que busca Alberto Fernández

Néstor Kirchner y Alberto Fernández (NA/)En su libro “Why not default?” (traducible como "¿Por qué no defaultear?”), Jerome Roos, académico de la prestigiosa London School of Economics (LSE) señala varias condiciones que se dieron a principios de siglo para que el gobierno de Néstor Kirchner pudiera hacer una fuerte quita de deuda en la restructuración completada en febrero de 2005 y lograr incluso así una aceptación de los tenedores del 76% del pasivo en default.El primero, señala, fue que gran parte de esa deuda estaba en manos de acreedores y pensionistas europeos, japoneses y argentinos geográfica y jurídicamente dispersos, sin mucho conocimiento de los mercados globales y con escasa capacidad de coordinación.Al respecto, Roos precisa que de los 82.000 millones de dólares de deuda en default, 39% estaba en manos de argentinos, 16% en manos de italianos, 10% en manos de inversores mayormente europeos con ahorros en Suiza, 5% en manos de alemanes, 3% en manos de japoneses, y 1% cada uno en manos de británicos, holandeses o ahorristas con activos situados en Luxemburgo.Aunque el grueso de la deuda estaba bajo legislación de Nueva York, apenas 9% de los acreedores eran de EEUU, sede del principal mercado mundial de capitales, Wall Street, ya que después del megacanje de mediados de 2001 los grandes fondos y bancos de inversión se habían desprendido de los papeles argentinos. Esos grandes actores, dice Roos, más que perder en el default de 2001, ganaron en la restructuración de 2005.La moratoria declarada por Rodríguez Saá, añade, ya llevaba largo tiempo y había restaurado poder negociador al deudor, ante acreedores dispuestos a aceptar un acuerdo que en otras circunstancias no hubieran aceptado.El segundo factor a favor de la Argentina, sigue el autor, fue que los acreedores no recibieron casi ningún apoyo de sus gobiernos, ni del FMI ni de Estados Unidos. De hecho, enfatiza, el entonces presidente norteamericano, George W. Bush, respaldó activamente la postura agresiva del gobierno de Kirchner.En tercer lugar, la Argentina también tuvo a favor lo que Roos define como “extraordinarias condiciones internacionales”: bajas tasas de interés, debido a la política de Reserva Federal posterior a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2011 en Washington y Nueva York y a la explosión de la burbuja de las puntocom y, más importante aún, boom del precio de los commodities, impulsado por el avasallante crecimiento de China.La tapa del libro de Roos, ilustrada por una imagen de la casa de Gobierno de Grecia, que hizo la restructuración más penosas de las últimas décadas¿Hasta qué punto esas condiciones se asemejan o difieren hoy en día?En primer lugar, los acreedores ya no están dispersos ni son jubilados o pequeños ahorristas europeos o japoneses, sino grandes fondos de inversión con sede en EEUU, como Blackrock, Fideliity, Templeton, Pacific Investment Management Co (PIMCO), Ashmore y unos pocos más. Nadie sabe con precisión cuántos bonos argentinos detentan esos fondos, pero se estima que la cifra está entre 30 y 45 % de una deuda de aproximadamente 105.000 millones a renegociar con acreedores privados. El otro gran acreedor es el propio FMI, con 44.000 millones, que rechaza la posibilidad de “quitas” en el valor nominal de sus acreencias en virtud de su estatus de “acreedor privilegiado” y “prestamista de última instancia” de los soberanos.Los gobiernos europeos, según pudo constatar Alberto Fernández en su reciente gira por el viejo continente, están a favor de una resolución amigable, pero delegan la evaluación de ese concepto al FMI, del que son, junto a EEUU, China y Japón, los principales accionistas.La palabra de mayor peso la tiene allí el presidente norteamericano, Donald Trump, que recientemente le dijo al embajador argentino en EEUU, Jorge Argüello, que el nuevo presidente argentino puede contar con él. Pero aún está por verse la posición que adopte la Casa Blanca cuando la renegociación con el Fondo y la restructuración a los acreedores privados adopte alguna forma concreta.Tal vez la principal similitud es el escenario de bajas tasas internacionales, hoy aún más marcado de lo que era en 2005, al punto que gran parte del ahorro mundial está colocado a tasas cercanas a cero o incluso negativas, fenómeno que tiende a acentuarse con la “fuga a la calidad” de las últimas semanas, debido al temor de los inversores al efecto del coronavirus.En cambio, hay mucha diferencia en términos del ritmo de crecimiento mundial: ya ni China, epicentro del coronavirus, crece a tasas chinas, y los precios de los commodities están lejos del ciclo alcista que estaba ya lanzado en 2005 y se prolongó hasta 2013, con un fuerte pero breve respingo entre fines de 2008 y mediados de 2009, por la crisis de las hipotecas iniciada en EEUU que luego se extendió a Europa.Una foto a esta altura ya icónica de la crisis de diciembre de 2001, en los días previos a la declaración del defaultPor último, a diferencia de 2005, la Argentina no está en default, sino en una situación crítica por falta de financiamiento, lo que la llevó a “reperfilar” vencimientos internos y a la necesidad de restructurar su deuda externa. Pero esta vez no son los acreedores los que tienen apuro por arreglar, sino el gobierno argentino, urgido por la cortedad de reservas. Alberto Fernández no es ahora el jefe de Gabinete de un presidente que no era responsable del default que había declarado otro presidente, sino el jefe de un Gobierno que intenta evitarlo.Economía políticaEl trabajo de Roos, quien reconoce haber leído algunos trabajos sobre deuda soberana del actual ministro de Economía, Martín Guzmán, llegó a través de éste al conocimiento del presidente Alberto Fernández, quien se ha propuesto no defaultear la deuda y renegociarla en condiciones que permitan –incluso faciliten– la recuperación de la economía, que ya lleva veinte meses consecutivos de recesión y un aún más largo estancamiento.El libro, extensión de su tesis doctoral en el Instituto Universitario Europeo, es de lo que clásicamente se llamó “Economía política”. Lejos de las ecuaciones y la jerga economicista, es una lectura histórica, sociológica y política acerca de porqué en las últimas décadas los gobiernos han hecho grandes esfuerzos para no caer en cesación de pagos, incluso a costa de infligir dolorosos costos sociales a su población y altísimos costos políticos a sí mismos.En períodos de pre-guerra y entreguerras, tanto en el siglo XIX como en el siglo XX, recuerda, las moratorias unilaterales eran mucho más frecuentes que en los últimos cuarenta años. Actualmente, precisa, el stock de deuda soberana a nivel mundial es de unos 60 billones de dólares (unas 400 veces los USD aproximadamente 150.000 millones que la Argentina quiere renegociar con el FMI y acreedores privados), equivalente a 80% del PBI global, pero sólo 0,2% está en default.Los tres “mecanismos de disciplinamiento”El rechazo de los gobiernos al default, dice Roos, se debe a la concurrencia de tres mecanismos de disciplinamiento que actúan sobre los países deudores: 1) la “disciplina de mercado” del cartel internacional de acreedores, que puede infligir severos daños con el solo expediente de retirar toda línea de crédito, de cualquier naturaleza, con efectos dramáticos sobre la economía; 2) los créditos “condicionales” del prestamista de última instancia, el FMI, para mantener la solvencia del deudor, de modo que cumpla con los servicios de deuda, y 3) el rol de “puente” de las elites locales que buscan imponer disciplina fiscal y cuya influencia está asociada a su capacidad de atraer crédito en mejores términos que sus competidores internos, lo que les permite “internalizar” la disciplina en el aparato del Estado. En el caso argentino, relata Roos, entre 1999 y 2005 esos tres mecanismos colapsaron.De todos modos, el libro señala que los costos del default argentino fueron enormes. Al respecto, recuerda que en los meses posteriores las ventas internas cayeron 40%, quebraron 100.000 empresas, 280.000 trabajadores perdieron de inmediato su empleo, en el primer trimestre de 2002 la economía se contrajo 16%, y el producto industrial nada menos que 20%, lo que llevó a que la tasa de pobreza alcanzara el 57% y la de indigencia nada menos que el 27%.La economía tocó piso entre abril y junio de 2002 y desde entonces se recuperó, superó un fuerte sofocón en 2009 y recién se estancó a principios de la década siguiente. Pero Alberto Fernández es consciente del trauma social y político de aquel episodio y quiere evitarlo. Sabe bien, y el libro de Roos se lo puede recordar perfectamente, que los costos del default fueron altísimos y que necesita reestructurar la deuda en condiciones muy diferentes a las que lo hizo Néstor Kirchner.Seguí leyendo:En Arabia, ante sus pares del G20, Guzmán pidió “cooperación” para restablecer la “sostenibilidad” de la deuda argentinaMartín Guzmán y Kristalina Georgieva acordaron que el FMI revise la economía argentinaQué son las misiones “Artículo 4” o de revisión del Fondo Monetario Internacional

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Finanzas millennials: cuánto dinero necesita una persona joven para irse a vivir sola en la Ciudad de Buenos Aires

Si bien alquilar puede implicar problemas a la hora de obtener garantías, pagar las comisiones o las expensas, el costo de rentar una unidad es la primera barrera de ingreso. (Shutterstock) ((Shutterstock)/)Independizarse siempre fue un desafío que implicó ser metódico pero sobre todo paciente, teniendo en cuenta los costos que implica irse a vivir solo. Emprender ese camino en tiempos de crisis financieras como la que atraviesa Argentina, con alta inflación y en medio de la recesión, implican un esfuerzo mayor. En este contexto, mudarse a un departamento dos ambientes (de 40 a 45 metros cuadrados) en la Ciudad de Buenos Aires, teniendo en cuenta el precio del alquiler, el costo de la garantía en caso de necesitarla, el depósito de reserva, las expensas y un flete, puede costar $88.000. En caso de sumarle el mobiliario y los servicios el valor se puede hasta casi duplicar. No hay que perder de vista que al gasto del alquiler y la mudanza hay que sumar el gasto en mobiliario. Considerando la compra de una heladera, un lavarropas, un juego de mesa con cuatro sillas y un sillón de dos cuerpos, a un precio promedio relevado por Mercado Libre, la suma a desembolsar se eleva en unos $77.500.Asimismo, hay que considerar los gastos de servicios básicos como agua, luz, gas y Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) que con un valor promedio de los consumos mínimos en el caso de los primeros tres, el gasto se eleva en unos $5.000 extra.Por lo que el dinero final a desembolsar para una mudanza teniendo en cuenta todos estos gastos, alcanzan los $170.500. Sin embargo, hay que tener en cuenta que muchas personas ya cuentan con algunos muebles y artefactos del hogar que, incluso, los pueden comprar usados a un menor precio y que también cuentan con financiación.Presupuestar el alquiler, el primer pasoSi bien alquilar puede implicar problemas a la hora de obtener garantías, pagar las comisiones o las expensas, el costo de rentar una unidad es la primera barrera de ingreso. En la Ciudad de Buenos Aires los altos precios impiden a gran parte de la población alquilar siquiera un mono ambiente medio, empujando a estos ciudadanos a zonas con infraestructura y servicios de menor calidad.Según un relevamiento de la plataforma de ventas online Mercado Libre, el top tres de los barrios con valores promedio de alquiler mensual más altos son Puerto Madero ($60.269), seguido por Recoleta ($20.871), y Palermo ($19.788). En cambio, entre los tres barrios más accesibles en términos económicos figuran Nueva Pompeya ($11.750), Villa Lugano ($12.170) y Constitución ($12.420).“Lo primero que tenés que mirar a la hora de mudarte es el monto del alquiler. Actualmente el precio promedio de toda la oferta a febrero para un dos ambientes usado y básico, es decir sin amenities, es de $16.000 en Capital Federal”, afirma José Rozados, director de Reporte Inmobiliario, en diálogo con Infobae. Y detalla que “existe un rango de precios dependiendo del barrio, con un mínimo de $13.500 hasta un máximo de $20.000”.Con respecto a los gastos de expensas señala que están ligados al tipo de edificio donde está esa unidad que se quiere alquilar. “Son gastos que hay que considerar de entrada porque pueden ser onerosos. Muchas veces dependiendo de si el edificio tiene seguridad privada, o amenities como pileta y parrilla o lavadero, las expensas pueden representar hasta el 50% del alquiler. Lo que suma más costo a las expensas es el gasto de seguridad”, advierte.Rozados agrega que para irse a vivir solo hay que considerar también los gastos que tienen que ver con los servicios. “Si la unidad que se alquila tiene gas, o si es un edificio nuevo mayoritariamente son eléctricos. Después dependerá del consumo”, aclara. En este punto, contemplando las tarifas de los consumos mínimos de agua, luz y gas, los costos suman unos $5000 más. Lo primero que tenés que mirar a la hora de mudarte es el monto del alquiler. Actualmente el precio promedio de toda la oferta a febrero para un dos ambientes usado y básico, es decir sin amenities, es de $16.000 en Capital FederalCon respecto a la garantía, el director de Reporte Inmobiliario sostiene que en caso de que sea de un familiar o conocido, no tiene costo. Y en caso de que el inquilino no cuente con una, debe buscar una que puede conseguirse en un banco, una compañía de seguros o una empresa privada. En este punto, el costo oscila entre el valor de un mes de alquiler o dos y es necesario para que cubra los contratos que, en su gran mayoría, son de dos años.Luego hay que contemplar el costo de un mes o dos de depósito en concepto de “reserva” de la unidad. “Por ley los propietarios pueden pedirte dos, uno por cada año de alquiler”, sostiene Rozados.Equipar la casa, un costo importante a considerarEn este punto es clave tener un capital ahorrado para equipar el departamento, de lo contrario habrá que recurrir a la financiación con tarjetas de crédito por ejemplo o a la ayuda de un familiar o bien revisar qué se tiene uno para llevarse de la casa de la que se va, generalmente la de los padres.Los elementos más necesarios a la hora de mudarse son una cama, un juego de mesa y sillas, un sillón, una heladera y un lavarropas. Según un relevamiento de Mercado Libre, el precio promedio de las heladeras en la plataforma online es de $26.000, mientras que el de Lavarropas y Lavasecarropas con capacidad para 6 y 7 kilos es de $22.100. Según un relevamiento de Mercado Libre, el precio promedio de las heladeras en la plataforma online es de $26.000, mientras que el de Lavarropas y Lavasecarropas con capacidad para 6 y 7 kilos es de $22.100 (Télam) Asimismo, el precio promedio de los juegos de mesas y sillas es de $8.000 y el de muebles de guardado como por ejemplo cómodas y armarios es de $5.233.Por todos estos gastos, resulta fundamental que aquellas personas que sueñan independizarse de sus hogares familiares o se tienen que mudar por alguna necesidad pueden prever todos estos gastos y planificar de manera que un paso adelante no terminen siendo dos para atrás en momentos que la economía argentina atraviesa una fuerte crisis a pesar de que la inflación poco a poco comienza a desacelerarse.En ese sentido, el director de Reporte Inmobiliario señala: “Aquellas personas que quieran mudarse deberán evaluar si sus ingresos futuros les permitirán llevar adelante estos gastos que se presentan ya que semestralmente hay aumentos. Actualmente el alza cada seis meses ronda entre el 15% y el 18%”.Qué pasa si el inquilino no puede seguir afrontando el alquilerExisten dos maneras de rescindir anticipadamente un contrato: con causa y sin causa. Ambas requieren notificar al locador por carta documento, según señala la organización Inquilinos Agrupados, a cargo de Gervasio Muñoz.En el primer caso, el inquilino puede rescindir el contrato sin que exista una causa imputable al propietario una vez que transcurrieron seis meses desde el inicio del contrato. “El Código Civil establece el pago de una multa de un mes y medio de alquiler, si la rescisión se realiza durante el primer año de contrato y de un mes de alquiler, si se realiza transcurrido dicho plazo”, aclara la organización.Lo primero que tenés que mirar a la hora de mudarte es el monto del alquiler. Actualmente el precio promedio de toda la oferta a febrero para un dos ambientes usado y básico, es decir sin amenities, es de $16.000 en Capital Federal (Rozados)Y si la rescisión es con causa cuando se produce por un daño en la vivienda que el locador no solucionó en tiempo y forma. Por ejemplo: el inmueble presenta un problema de humedad, el inquilino notifica al propietario y éste no lo resuelve debidamente. Esa situación le da al inquilino la posibilidad de rescindir anticipadamente su contrato sin esperar a que se cumplan seis meses desde el inicio del mismo; sin avisar con anticipación; sin pagar multa y reclamando la restitución de su depósito en garantía.“Todo esto, independientemente del descuento en el precio del alquiler que pueda corresponder en cada caso”, señala Inquilinos Agrupados en su página web.Planificar, presupuestar y ahorrar, son las claves para poder encarar un desafió como el de irse a vivir solo en la Ciudad de Buenos Aires.Seguí leyendo:La construcción perdió 25.000 puestos de trabajo en tres meses por el freno en la Obra PúblicaEn el primer mes con el impuesto del 30%, cayó casi 80% la cantidad de personas que compraron dólares

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El Gobierno acelera un nuevo acuerdo con el FMI y envía una fuerte señal sobre la negociación de la deuda

Argentina vivió un cimbronazo histórico en las PASO y los activos financieros cayeron el dìa después, es decir el 12 de agosto, alrededor del 50%, y el riesgo país voló desde los 800 a los 1.800 puntos. Pasados seis meses, no hay recuperación a la vista. Las acciones argentinas cotizan en Wall Street un 25% por debajo de donde quedaron luego de aquella monumental pérdida. Los bonos en dólares también cotizan un par de escalones por debajo de lo que habían quedado tras aquel golpe. El comportamiento de los activos financieros no hace más que reflejar la falta de confianza y lo que sucede con la economía real: por el momento no aparecen señales de repunte, ni siquiera hay indicios de que se haya tocado un piso más o menos firme.Casi todas las variables que se van conociendo del primer bimestre del año son flojas. La venta de autos sigue para abajo, el sector inmobiliario profundizó su crisis, pero tampoco hay repunte en la venta en supermercados y shoppings. Probablemente el sector que mejor salió parado en estos primeros meses del nuevo gobierno haya sido el turismo interno, a partir de las restricciones al acceso de dólares y el encarecimiento del tipo de cambio para viajes y contrataciones en el exterior.Era lógico y esperable que se mantuviera la inercia de la caída de 2019, que marcó el segundo año consecutivo de recesión. El principal motivo del derrumbe fue la escalada de la inflación y el impacto sobre el ingreso real. Tanto los salarios como las jubilaciones perdieron escandalosamente contra el aumento de precios acumulado a partir de las sucesivas devaluaciones que llevaron el tipo de cambio de $20 a $80 en apenas 20 meses. Y aunque Alberto Fernández prometió en campaña que su primera medida sería “encender la economía”, está claro que se trata de una tarea compleja y que demandará mucho tiempo.La economía no muestra señales de repunte, mantiene la inercia del final de 2019. Para darla vuelta, primero habrá que finalizar exitosamente el proceso de renegociación de la deudaLa baja de la inflación de enero entusiasmó a la Casa Rosada y ahora se espera una caída adicional en febrero, que podría ubicarse en torno al 2%. Cualquier recuperación del ingreso real deberá arrancar con una desaceleración inflacionaria. Pero este proceso tiene sus salvedades: tarifas y naftas están congeladas, mientras el Banco Central busca administrar el aumento del dólar oficial. Al mismo tiempo, hay dudas por una política monetaria expansiva, que podría gatillar más inflación dentro de algunos meses.El aumento de las jubilaciones apunta a impulsar la demanda (Telam)Mientras tanto, volvieron las políticas de impulso a la demanda. El aumento diferencial a las jubilaciones mínimas y a los beneficiarios de AUH apunta en esa dirección. La fuerte baja de tasas procura que las pymes puedan acceder a financiamiento màs barato y que también bajarle la carga a quienes financian consumo vía tarjeta de crédito.Los esfuerzos que puede generar el Gobierno para mover la economía son efímeros, ya que los recursos también escasean, como lo demostró el último decreto que dispone aumentos para las jubilaciones. En realidad, será casi imposible que la economía encuentre un piso y comience la reactivación si no aparece el sector privado, promoviendo tanto inversión como empleo.La misión del FMI terminó el miércoles y tres días después se confirmó que volverán a la Argentina para revisar las cuentas públicas. Se aceleran los tiempos de la negociación, no sólo con el organismo sino también con los acreedores privadosLa renegociación de la deuda aparece como un elemento central en este análisis. Uno de los principales empresarios de la Argentina lo analizaba así durante un almuerzo: “Si vamos a caer en un nuevo default, tenemos que hacer planes pensando en un dólar mucho más alto, cero acceso al financiamiento y posiblemente una depresión económica. Pero si hay acuerdo con los acreedores el panorama ya sería muy diferente”.La confirmación de la llegada de una nueva misión del FMI para auditar las cuentas públicas -tras un nuevo encuentro entre el ministro Martín Guzmán y la número uno del FMI, Kristalina Georgieva- en el marco del denominado “Artìculo IV” es un paso clave en el proceso que empieza a atravesar la Argentina. A partir de 2007 Néstor Kirchner se había negado a recibir a los técnicos del organismo y la relación fue nula hasta el final de la gestión de Cristina Kirchner. Ahora Alberto Fernández no puso reparos, en el entendimiento de que se trata un paso obligado que se debe atravesar.El presidente Alberto Fernández (Télam)La aceleración de las negociaciones con el FMI representa una señal inequívoca para los inversores. Significa que el Gobierno no está dispuesto a perder tiempo. Y esto es extensible a la inminente propuesta de renegociación de la deuda con acreedores privados. Si bien parece materialmente imposible cerrar un acuerdo antes del 31 de marzo, un retraso de uno o dos meses no sería demasiado grave. El Gobierno puede optar, por ejemplo, por seguir pagando los intereses y reperfilar el pago de capital de los títulos que van venciendo, ya que se trata de bonos emitidos (en pesos y en dólares) bajo ley local.Un informe elaborado por Alberto Bernal, director de XP Securities, enumera las consecuencias que tendría un default total para la Argentina: fuerte salto del dólar, incremento de la brecha cambiaria, mayor recesión y aumento de la pobreza. Es la visión mayoritaria que ¿Por qué razón al Presidente le convendría someter a su Gobierno a semejante flagelo? Es difícil ensayar una respuesta coherente.Pero inversores y empresarios siguen con sus dudas. El duro discurso de Cristina Kirchner en relación al FMI hace dudar sobre la postura que adoptaría el kirchnerismo respecto a las características que debería tener una negociación por la deuda. Al fin y al cabo, la ahora vicepresidenta no dudó en 2014 en entrar en default con los bonistas extranjeros, pese a que varios de sus ministros le proponían soluciones válidas para zafar de los embargos del juez Thomas Griesa.Lentamente Fernández va tejiendo sus alianzas con los empresarios locales, en un intento por revivir la “burguesía nacional” de Néstor Kirchner. A ellos busca llevar tranquilidad sobre los pasos futuros. Es un claro intento por empezar a despejar fantasmas y lentamente ir recuperando la confianza de los inversores.SEGUÍ LEYENDO: Deuda: las tres diferencias entre la reestructuración de Néstor Kirchner y la que busca Alberto FernándezEl Gobierno ya entregó tarjetas alimentarias a más de un millón de personas y confía en reactivar las economías localesA pesar de las medidas de estímulo al consumo, analistas no esperan un repunte hasta que lleguen las paritarias

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Martín Guzmán se reunió con el secretario del Tesoro de EEUU: respaldo del gobierno de Trump en la negociación con el FMI

El ministro Guzmán y el secretario del Tesoro de EEUU, Steve MnuchinEl ministro de Economía, Martín Guzmán se reunió con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin en lo que voceros de la cartera económica consideraron fue un “muy buen” encuentro. La posición de Estados Unidos es determinante tanto en las negociaciones con el FMI como con los acreedores privados.Luego de la reunión el propio Mnuchin emitio un tuit destacando que había tenido una “conversación productiva” con el ministro argentino acerca de sus planes para implementar sus políticas económicas.Del encuentro también participaron el subsecretario para Asuntos Internacionales del Tesoro, Brent McIntosh, y el representante argentino ante el Fondo Monetario, Sergio Chodos. En un tuit posterior, el propio Guzmán agradeció el gesto del secretario del Tesoro y consideró “por demás alentador encontrar coincidencias".El apoyo del gobierno norteamericano, que detenta el 16,5% del poder de voto en el directorio del FMI, es clave para la renegociación con el organismo y también para la restructuración que el gobierno de Alberto Fernández les proponga a los acreedores privados.El encuentro tuvo lugar en el marco de la segunda jornada de la reunión de ministros de Finanzas y presidentes del Banco Central del G20, en cuyo plenario de ayer Guzmán pidió la “cooperación” de los países miembros de este foro internacional para lograr la “sostenibilidad” de la deuda argentina. El pedido de Guzmán encontró también eco en la exposición de la vicepresidenta tercera de España y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, que al dirigirse hoy al plenario de ministros, volvió a plantear la necesidad de “sostenibilidad y transparencia de la deuda de los países en vías de desarrollo” e incluso mencionó el caso argentino y el rol de las Cláusulas de Acción Colectiva (CACs) para resolver situaciones críticas. Lo notable es que Calviño hizo la mención en una exposición en la que abordó otros temas de la agenda de la reunión del G20, como la adaptación de los sistemas tributarios al reto de la economía digital, el cambio climático y el coronavirus. Todas esas cuestiones fueron abordadas en Riad, antesala de una última reunión “preparatoria” en julio en Berlín, previa a la Cumbre de jefes de Estado que tendrá lugar en noviembre.Otras bilateralesGuzmán también mantuvo reuniones bilaterales con sus pares de México, Arturo Herrera; y de Canadá, Bill Morneau, en las cuales se apuntó a afianzar el diálogo entre los países y fortalecer las relaciones entre la Argentina y el mundo.Guzmán y su par de México, Arturo Herrera.En la primera jornada, Guzmán ya había mantenido varias entrevistas bilaterales, comenzando con la directora del FMI, Kristalina Georgieva, con quien acordó el reinicio de las misiones de “revisión” (conocidas como “de artículo 4”) y coincidieron por primera vez, tanto en los comunicados de Georgieva como en los de Economía, que comenzarán que los negociadores de ambas partes comenzarán a discutir un “programa” económico. En la jornada de ayer el ministro también se reunió con sus pares de Alemania, Olaf Scholz; de Francia, Bruno Le Maire; de Suiza, Ueli Maurer; de India, Nirmala Sitharaman; y de Arabia Saudita, Mohammed Al-Jadaan.La reunión con Le Maire, que actualmente encabeza el “Club de París”, un grupo informal de acreedores oficiales (gobiernos y agencias gubernamentales de seguros, garantías e inversiones) de la Argentina, es importante para que Guzmán logre sus objetivos de prorrogar vencimientos por 1.900 millones de dólares remanentes de una negociación de 9.400 millones de dólares realizada en 2014 por Axel Kicillof, y reducir la tasa de interés, actualmente de 9%.En todos los encuentros, señaló un comunicado de Economía, “los ministros le manifestaron a Guzmán el apoyo de sus países a las negociaciones que lleva adelante la Argentina para reestructurar su deuda soberana y acordaron una agenda de cooperación en pos de afianzar los vínculos estratégicos bilaterales”.Además, la Ministra de India le anticipó la intención de su país de realizar inversiones productivas en la Argentina.G20 y despuésLa India es el próximo país que estará a cargo de la presidencia del G20.El G20 es un foro que se constituyó en 1998, en medio de la tormenta financiera internacional por las crisis en los países del sudeste asiático. Lo integran 19 países y la Unión Europea. Los países son la Argentina, Australia, Alemania, Brasil, Canadá, China, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, Corea del Sur, México, Rusia, Arabia Saudita Sudáfrica, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos.Luego de su participación en la reunión de ministros del G20 (la cumbre de Jefes de Estado tendrá lugar en la segunda mitad del año), Guzmán viajará a Estados Unidos. El lunes estará en Washington, donde tomará contacto con el Fondo y otras instituciones multilaterales, como el Banco Mundial y el BID y el martes viajará a Nueva York, donde tomará contacto con bancos y fondos de inversión, los principales tenedores de deuda argentina.Noticia en desarrollo

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Martín Guzmán se reunirá este martes en Nueva York con bancos y fondos de inversión

Guzmán, en su último paso por Nueva York. Después de participar durante el fin de semana en la reunión de ministros de finanzas y presidentes de Bancos Centrales del G20 que tuvo lugar en Riad, Arabia Saudita, el ministro de Economía, Martín Guzmán, arribará este lunes a Washington, donde tendrá como actividad central reuniones con directivos y funcionarios del Fondo Monetario Internacional.Al día siguiente, se trasladará a Nueva York, principal sede de los acreedores privados de los que el gobierno y el Fondo pretenden una “contribución apreciable” para aliviar el peso de la deuda.Allí, Guzmán mantendrá lo que fuentes de Economía llaman reuniones “estratégicas”. En Nueva York reside el grueso de los administradores de fondos que detentan gran parte de la deuda en divisas y sometida a legislación neoyorquina que el gobierno pretende restructurar para volverla “sostenible”.Si bien Economía está atrasada con el calendario que se había auto-impuesto para el proceso de restructuración (por caso, aún no se sabe cuál será el “agente de información”) en los últimos días dio pasos significativos en pos de ese objetivo. En primer lugar, la misión del FMI que visitó la Argentina entre el 12 y el 19 de febrero emitió una declaración en la que el organismo afirmó que la deuda del país “no es sostenible”, que el esfuerzo para reducirla a niveles consistentes con un financiamiento “manejable” y un “satisfactorio” nivel de crecimiento “no es económicamente ni políticamente factible” y por lo tanto “se requiere de una operación de deuda definitiva, que genere una contribución apreciable de los acreedores privados”.De esa fraseología, el gobierno destacó que el principal organismo del sistema financiero global suscribiera que la deuda “no es sostenible” y que para volviera a serlo los bonistas privados deben poner las barbas en remojo, que no otra cosa significa “una contribución apreciable”.ArabescosGuzmán y el secretario del Tesoro de EEUU,Steven MnuchinEl fin de semana, en Arabia Saudita, Guzmán avanzó unos pasos más por el sendero de la restructuración. El sábado, en una reunión bilateral, acordó con la directora del Fondo, Kristalina Georgieva, la vuelta a la Argentina de las misiones “artículo 4” (de “revisión”) del Fondo, y por primera vez tanto Economía como el organismo hablaron de “programa”. Justo el día antes Alberto Fernández había dicho que en su gobierno no eran “caprichosos”, adjetivo que debe leerse a la luz de la historia reciente: fueron justamente caprichos de Néstor y Cristina Kirchner los que, entre 2007 y 2015, impidieron las visitas de “revisión” de FMI a la Argentina. Misiones que entonces hubieran sido más bien burocráticas –el gobierno no tenia ningún programa con el Fondo ni “condicionalidad” alguna que cumplir- pero suponían el riesgo de que un organismo con un megáfono tan potente denunciara la escasísima fiabilidad de las estadísticas que proporcionaba el Indec.Ayer, Guzmán tuvo una reunión “productiva” con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, esto es, el funcionario norteamericano que administra en el FMI la porción de poder del gobierno de Donald Trump.La visita de mañana a Washington es otro paso del minué resctructurador: de un lado, definir tiempos y características de una “revisión” que precise el punto de partida para empezar a discutir pasos y metas concretas, esto es, un nuevo “programa” con el FMI.El paso previo por Washington es, hasta desde lo gestual, útil para las reuniones que Guzmán tendrá el martes (y probablemente también el miércoles) en Nueva York con algunos bancos y fondos privados. Más allá del tironeo por la cifra de la “contribución apreciable” que el gobierno y el Fondo pedirán a los acreedores privados para aliviar la deuda argentina, lo que estos bonistas le estaban pidiendo al gobierno era, precisamente, que presentara un “programa” auditado por el organismo. A fines de enero, el ministro pasó por la Gran Manzana e hizo una exposición ante el “Consejo de las Américas” que a los asistentes los dejó con gusto a poco.Seguí leyendo: Deuda: las tres diferencias entre la restructuración de Néstor Kirchner y la que busca Alberto Fernández

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Martín Guzmán y Kristalina Georgieva acordaron que el FMI revise la economía argentina

En Riad, Georgieva y Guzmán se reunieron por tercera vez. La primera había sido en Washington, la segunda en Roma.El ministro de Economía, Martín Guzmán, se reunió en Arabia con la número uno del FMI, Kristalina Georgieva, quien volvió a respaldar al gobierno argentino, pero a su vez acordó el envío de una próxima misión de revisión de la economía argentina. Se trata de la revisión establecida en el artículo 4 del estatuto del FMI, por el que anualmente realiza un exhaustivo escrutinio de las variables fiscales, monetarias y estructurales de la economía de un país, tenga o no un crédito del organismo. Entre 2007 y 2015, los gobierno de Néstor y Cristina Kirchner se habían negado a este tipo de revisión, fundamentalmente porque significaba que el Fondo se inmiscuiría en las cuestionadas estadísticas del Indec. “El Ministro Guzmán y yo tuvimos otro intercambio fructífero sobre los desafíos del país y el camino a seguir para garantizar un crecimiento más sostenible e inclusivo para la Argentina. Apoyé al ministro, y el liderazgo del Presidente Alberto Fernández, en sus esfuerzos para estabilizar la economía y reducir la pobreza”, dice el comunicado emitido por el Fondo al cabo del encuentro. “Sobre la base de la reciente misión del personal técnico del FMI a Buenos Aires, también discutimos los planes de las autoridades para garantizar una solución sostenible y ordenada de la situación de la deuda de Argentina. En este contexto, acogí el compromiso de las autoridades argentinas de continuar profundizando nuestra colaboración, a través de una Consulta del Artículo IV y oportunamente obtener un programa respaldado por el Fondo. Las modalidades de estos próximos pasos se seguirán discutiendo”, dice otro pasaje.“Como dije desde el principio, nuestro compromiso y enfoque están con la Argentina y su población. Queremos ver que la economía argentina se recupere de manera duradera, que se reduzca la pobreza y que las argentinas y los argentinos prosperen", concluyó Georgieva, que en un tuit también definió como “muy buena” la reunión con Guzmán y destacó el “compromiso” del gobierno argentino.El encuentro tuvo lugar en el marco de la reunión de ministros de Finanzas y presidentes del Banco Central del G20 que se desarrolla en Riad, Arabia Saudita. A su vez, Economía emitió el siguiente comunicado: En el marco del foro de ministros de finanzas del G20, que se desarrolla en la ciudad de Riad, Arabia Saudita; el ministro de economía Martín Guzmán mantuvo una reunión bilateral con la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, con quien profundizó en la comprensión mutua y trazaron los lineamientos a abordar en los próximos encuentrosGuzmán y Georgieva analizaron los pasos a seguir en el marco de la relación entre Argentina y el FMI, tras las conclusiones alcanzadas luego de la visita de la misión técnica del organismo en Argentina.Durante la reunión, el ministro transmitió su satisfacción por el intercambio constructivo sobre los desafíos del país y el camino a seguir para garantizar un crecimiento más sostenible e inclusivo. En este sentido la titular del FMI hizo hincapié en el liderazgo del Presidente Alberto Fernández y las medidas que se tomaron para estabilizar la economía y proteger a los más vulnerables. Asimismo, Georgieva reafirmó su compromiso con Argentina: “queremos ver que su economía se recupere de manera duradera, que se reduzca la pobreza y que las argentinas y los argentinos prosperen”.Guzmán le manifestó a la Directora Gerente la intención de la República de iniciar las Consultas del Artículo IV del organismo, lo que el ministro consideró “un paso valioso que permitirá profundizar el entendimiento mutuo entre el gobierno argentino y las autoridades del FMI en el camino a contar oportunamente con un nuevo programa con el organismo”.“Programa”Se trata de la primera vez que el organismo menciona expresamente la palabra “programa”, lo que supone un presupuesto y metas fiscales y monetarias plurianuales, algo que el gobierno argentino había dicho que no era posible realizar hasta tanto no se lograse una mínima estabilidad de las variables macroeconómicas, Sonrisas en el marco de una negociación clave. El apoyo del Fondo es muy importante para la negociación con los acreedores privadosGuzmán participa en la reunión del G20, que culminará mañana domingo. El lunes viajará a Washington donde retomará el contacto con el staff del Fondo a cargo del caso argentino, incluida la subdirectora del Departamento Hemisferio Occidental, Julie Kozack, y el jefe de la “misión Argentina”, Luis Cubeddu, que recientemente visitaron Buenos Aires. En Riad, también tiene agendadas reuniones bilaterales con el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, con el secretario del Tesoro de EEUU, Steve Mnuchin, y con el secretario de Finanzas de México, Arturo Herrera. La reunión con Mnuchin es importante para obtener el apoyo del gobierno norteamericano a las negociaciones con el Fondo, del cual EEUU es el principal accionista, y respaldo político para la negociación de la deuda con los acreedores privados.Club de ParísEn el encuentro con Le Maire, Guzmán acometerá una negociación más inmediata: la prórroga de los plazos para el pago de una deuda de aproximadamente 1.900 millones de dólares con el Club de París y la reducción de la tasa de interés, hoy del 9%, que para los pagos posteriores al 2020 había acordado en 2014 el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof. Aquella negociación fue tan desventajosa, precisamente, porque el gobierno de Cristina Fernández se negaba a que el Fondo “auditara” las cuentas argentinas. Ahora esa cuestión quedó superada. El propio presidente, Alberto Fernández había señalado el viernes que su gobierno no es “caprichoso” al respecto.La Argentina había dejado de aceptar la “revisión del articulo 4.º”, que anualmente el Fondo hace a todos los países socios, entre 2007 y 2015 por la manipulación de los datos del INDEC. Es el paso previo a discutir un nuevo programa de refinanciación con el FondoSeguí leyendo: Prevén que en 2020 la Argentina sí podrá tener un segundo semestre de crecimiento

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Para los propietarios, la rentabilidad de alquilar un inmueble ya está en su nivel histórico más bajo

Entre enero de 2019 y enero de 2020, los alquileres se incrementaron en promedio un 31,19% (Getty Images/iStockphoto/)En un contexto de pérdida de poder adquisitivo, para los habitantes de la ciudad de Buenos Aires es cada vez es más difícil afrontar el pago mensual de los alquileres de una vivienda. A lo que se suman los aumentos en los servicios y en las expensas, que en muchos edificios estuvieron incluso por encima de la inflación. Según datos de la plataforma Properati, entre enero de 2019 y enero de 2020, los alquileres se incrementaron en promedio un 31,19%, con subas más altas en los barrios de Villa Crespo, Paternal, Constitución y Barracas.Sin embargo, de la vereda de enfrente —desde el lado de los propietarios—, el negocio de poner en renta una propiedad tampoco pasa por un buen momento: la rentabilidad ya se ubica en sus mínimos históricos. De acuerdo con un relevamiento de la consultora Reporte Inmobiliario, la renta bruta para un dueño que alquila un departamento usado de dos ambientes (unos 45 metros cuadrados) una vivienda es de un 2,42% anual, en promedio.En términos de precios en dólares, hay una tendencia a la baja tanto para alquiler como para la venta. En promedio el precio de alquileres de cocheras durante 2019, tuvo una variación negativa del 21% , mientras que para la venta la variación fue del 5,2%, detallaron desde Mercado Libre InmueblesEn 2017, cuando el mercado inmobiliario crecía gracias a los créditos hipotecarios y antes de la devaluación, la rentabilidad por el alquiler era más del doble y alcanzaba un promedio el 5,4% anual. En 2018, ya había tenido una baja importante y rondaba el 3,5%.Los últimos datos disponibles, correspondientes a febrero, muestran algunas variaciones según los barrios. Las zonas donde los valores de las propiedades son más bajos suelen tener una rentabilidad más alta que el promedio de la ciudad. Es el caso de La Boca, con 2,95%; Once, con 2,81%; Constitución, con 2,79%; San Telmo, con 2,73%; y Barracas, con 2,63%. Por el contrario, la rentabilidad decae en las zonas donde las propiedades tiene una mayor cotización, como Barrio Norte, con un 2,11%; Agronomía, Recoleta-Retiro y Villa Crespo.“La renta se calcula sobre el valor anual del alquiler dividido el valor del inmueble, lo que da la rentabilidad bruta. Los alquileres, incluso crecieron por debajo de la inflación y del índice de salarios (CVS). Para los departamento de dos ambiente usados dio un aumento de entre 29% y 30%. Y se tomó el valor de publicación de los inmuebles, que cayó un 9% en dólares en comparación con un año atrás”, explicó José Rozados, presidente de Reporte Inmobiliario.“De lo que conocemos, a partir de la década del 90, este nivel de renta es históricamente el más bajo. No solo dentro del mercado de la ciudad de Buenos Aires, sino también comparado con otros países. En España, por ejemplo, el mismo cálculo —alquiler anual dividido valor de la propiedad— da como resultado una rentabilidad del 7,1% y en ciudades como Miami ronda el 4%", detalló Rozados.Según representantes del sector, la escasa rentabilidad, por ahora, no provocó que haya menos oferta porque en general los propietarios prefieren que el departamento esté ocupado y no tener que asumir costos como servicios y expensas, por eso hay mucha flexibilidad para que los alquileres aumenten por debajo de la inflación anual. Sin embargo, esto tiene un efecto de desincentivo para los inversores para los que dejó de ser atractivo comprar una propiedad para obtener un renta.Sin embargo, otros especialistas del sector también advierten que los valores de publicación actuales están por encima de los valores a los que finalmente se terminan concretando las operaciones.“En este momento la brecha entre precios de venta y de publicación es más grande que en momentos de actividad normal. Si querés conocer la rentabilidad real tenés que saber cuánto vale el departamento. También hay que tener en cuenta gastos que no se trasladan a la facturación como las expensas extraordinarias o las comisiones inmobiliarias, que hoy están a cargo del propietario. En algunos casos, hay expensas que ya representan cerca del 50% del precio de un alquiler”, explicó Soledad Balayan, analista del sector y titular de la inmobiliaria Maure.La renta se calcula sobre el valor anual del alquiler dividido el valor del inmueble, lo que da la rentabilidad bruta. Los alquileres, incluso crecieron por debajo de la inflación y del índice de salarios (CVS). Para los departamento de dos ambiente usados dio un aumento de entre 29% y 30%. Y se tomó el valor de publicación de los inmuebles, que cayó un 9% en dólares en comparación con un año atrás (Rozados)El tope a los aumentos de los precios de los alquileres, según lo describen en el sector, lo pone el aumento de los salarios. Otro dato que muestra la baja rentabilidad de alquilar una propiedad, es que cada vez más propietarios deciden pasarse el negocio de los alquileres temporarios con plataformas del tipo de Airbnb, donde los inquilinos son turistas extranjeros y locales o personas que necesitan contar con alojamiento en la ciudad por un período de tiempo menor a un año. “Hubo un aumento de la oferta de alquileres temporarios por encima del crecimiento del alquiler tradicional. Hay mucha oferta”, describió Balayan.En barrios donde hay edificios premium, por ejemplo, es más frecuente hoy encontrar publicaciones de alquileres en dólares, destinado a un mercado de familias extranjeras o locales con muy altos niveles de ingreso. Según un análisis de datos entre distintas plataformas realizado por Balayan, el 34,7% de los alquileres ofrecidos en el barrio de Las Cañitas tienen precio de publicación en dólares.Cochera versus departamentosEn el último año, la oferta de cocheras creció un 30% en la ciudad de Buenos Aires, según datos de la plataforma Mercado Libre Inmuebles. De acuerdo con el análisis, en el mercado porteño es más rentable invertir en cocheras que en un departamento. Con todo, en una compración regional, el nivel de rentabilidad más alto se encontró en Montevideo, con 6,6% anual, seguido por los barrios de Vitacura y Ñuñoa en Santiago de Chile con un 6% y un 5,8% respectivamente. Las rentabilidades más bajas se registraron en Buenos Aires, en los barrios de Nuñez (2,3%), Belgrano (2,6%) y Palermo (2,6%).“A pesar del crecimiento del mercado de cocheras, se observa una tendencia a la baja en los precios de alquiler en dólares de estos inmuebles. Esta situación está asociada a la depreciación de las monedas locales frente a la moneda estadounidense, la situación económica de 2019 marcada por la ralentización y también por una creciente tendencia al aumento en la oferta que hace que los precios tiendan a la baja”, señaló el informe de Mercado Libre.Durante 2019, el tope a los aumentos de los precios de los alquileres correspondió al aumento de los salarios (Getty Images/iStockphoto/)En términos de precio, los valores son muy dispares: Núñez y Palermo son los barrios porteño más caros para la venta de cocheras con un valor promedio de USD 29.535 y USD 27.960 respectivamente. Mientras que los precios de alquiler mensual más barato de la región son de USD 48, 49 y 50 en Boedo, San Cristóbal y Monserrat.En rentabilidad, el podio es liderado por Flores con un 3,3% seguido por Balvanera y San Nicolás con una rentabilidad del 3,1%. En términos de precios en dólares, hay una tendencia a la baja tanto para alquiler como para la venta. En promedio el precio de alquileres de cocheras durante 2019, tuvo una variación negativa del 21%, mientras que para la venta la variación fue del 5,2%, detallaron desde Mercado Libre Inmuebles.Seguí leyendo:Fernández relativizó el futuro aumento de tarifas, pero ya se convocaron a las empresas de energía por el descongelamiento7.000 jubilados presentaron una demanda colectiva para que se aplique el porcentaje de aumento que otorgaba la fórmula de Macri

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José Zuccardi y la guerra del vino: “Esta es una pelea entre un modelo concentrado y otro diverso e inclusivo”

El empresario fue elegido presidente de Coviar este año“Al vino hay que comunicarlo: la historia, el lugar. Hay que ponerle identidad”, le dice José Alberto Zuccardi a Infobae desde Perú, país al que viajó por actividades de promoción y capacitación de equipos de venta de Familia Zuccardi, la bodega que fundó su padre en 1963.En Argentina las cosas no están tan tranquilas. Zuccardi acaba de ser nombrado presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), una designación que generó críticas fuertes y directas de Bodegas de Argentina, una asociación que también es parte de Coviar y que incluye a las bodegas más grandes del país, como Nieto Senetiner, Luigi Bosca, Norton, Balbo, Trapiche y Catena Zapata. Los “gigantes” del negocio también crítican los resultados de Coviar y el manejo de fondos del plan estratégico 2005-2020 y cómo podría decidirse el programa 2020-2030.La interna está al rojo vivo. Zuccardi señala a Bodegas de estar manejada por “no bodegueros”. Ellos son una mezcla de bodegas grandes y chicas, pero manejaba por las grandes. Fueron vicepresidentes de Coviar hasta junio del año pasado y cuando asumió una nueva comisión empezaron a plantear problemas y discutir la existencia de Coviar“Una de las entidades miembro de Coviar es Bodegas de Argentina. Ellos son una mezcla de bodegas grandes y chicas, pero manejaba por las grandes. Fueron vicepresidentes de Coviar hasta junio del año pasado y cuando asumió una nueva comisión empezaron a plantear problemas y discutir la existencia de Coviar”, asegura el bodeguero mendocino, quien también preside de la Unión Vitivinícola Argentina. Zuccardi destaca la dirección colegiada de Coviar, un consejo directivo de 18 miembros de los cuales 13 son presidentes de entidades gremiales del sector y cinco son miembros del estado, representantes de las provincias vitivinícolas, el INTA y el Instituto nacional de Vitivinicultura.“Bodegas están dirigida por empresas de Buenos Aires. El vino es una actividad abierta, con modelos diferentes: no son las empresas que más producen las que más prestigio le dan al vino”, explica Zuccardi.- ¿Por qué cree que las críticas son directas a su persona, a su designación en Coviar?- Básicamente, atacan a Coviar porque quieren una representación concentrada en cuatro o cinco empresas. Coviar tiene una diversidad que no quieren. Dicen que soy un excelente empresario, pero me atacan en la Corporación. Es artero porque lo que no quieren es que siga el esquema colegiado. Los ataques a mi persona no son consistentes, les molesta sentarse con un montón de gente que tiene menos poder económico y los cuestiona. En el mundo del vino todos somos protagonistas. Es algo que se da en todo el mundo.Desde Bodegas aseguran que Zuccardi y otros directivos manejan Coviar "a su antojo"- ¿Por eso tampoco Zuccardi está en Bodegas?- Nosotros tenemos una idea de empresa integrada y con identidad nacional. En la Unión estamos los dueños; Bodegas está manejada por CEOs. Ahora la presidente de Bodegas es Patricia Ortiz (de bodega Tapiz), que es una recién llegada a la industria, no tiene tradición. Su dinero viene de otro lado y tiene una tremenda soberbia y mucha capacidad para mentir. Desde ahí nos critican. Bodegas de Argentina estuvo sentada a la mesa de Coviar por 15 años y ocupó la vicepresidencia en los últimos cuatro años. Firmaron y avalaron todo y ahora dicen que nunca estuvieron de acuerdo y no aceptaron nada.- Justamente, Ortiz dijo en Infobae que Caviar tiene una actitud política y que hay un grupo que la maneja a su antojo.- No es verdad. Interactuamos con todos los gobiernos. Hacemos política vitivinícola, no partidaria. Hablamos mucho, pero no razona: tiene un objetivo, ir contra Coviar. Actúa en tándem otras empresas grandes. Tienen un total desprecio por la participación de otros sectores y las decisiones colegiadas. Buscan la suma del poder del sector como actividad económica. El vino es una actividad abierta, con modelos diferentes: no son las empresas que más producen las que más prestigio le dan al vino- ¿Cómo se resuelve esta “guerra” del vino?- Hay mucha gente interesada en que esto se resuelva, pero un sector no quiere compartir la mesa, como la dirigencia de Bodegas. Y me consta que hay muchos socios que no están en la misma posición. Es una pelea de modelos. Uno concentrado e industrial versus otro, diverso, inclusivo socialmente y con participación de más gente. No aceptan una actividad con diversidad. Con precios de uva y vino tan bajos, ¿por qué dejar bajarlos más frente a más demanda y menor cosecha? Eso quieren, concentración, quedarse con todo. Parten la mesa de acuerdo para negar la búsqueda de consensos en un contexto difícil que no se resuelve con una varita mágica. Es increíble la mala fe que encierra toda esta operación. Quieren comprar o destruir todo para ser más grandes. Como sea, todo lleva a un debilitamiento de la actividad.Los ataques a mi persona no son consistentes, les molesta sentarse con un montón de gente que tiene menos poder económico y los cuestiona. En el mundo del vino todos somos protagonistas. Es algo que se da en todo el mundo- Otro punto de tensión fuerte fue el acuerdo del acuerdo UE-Mercosur.- Tenemos el Observatorio Vitivinícola que hizo un estudio del impacto del acuerdo. Para entrar pagamos 4% de valor y ellos pagan 20% en Argentina y 27% en Brasil. No hay acuerdo económico si se cambia el 4% por el 20% o el 27 por ciento. Bodegas de Argentina se comprometió ante el gobierno anterior a dar la anuencia del sector para el acuerdo. Cuando vimos el impacto quisimos sentarnos a charlar y ellos generaron la rivalidad. Al final, se logró un plazo de confluencia de 8 años para el vino y 12 para los espumantes. Europa tiene subsidios de 1.000 millones de euros sólo para la industria del vino. Si Europa sigue con los subsidios nos afectará directamente, tendremos vinos franceses e italianos subsidiados. No tenemos miedo a competir, pero esos subsidios distorsionan todo. Uno de los campos de Familia Zuccardi en Mendoza (Bodega Familia Zuccardi)- ¿Cómo será el Plan Estratégico 2030 de Coviar para la industria?- No lo tenemos definido aún, el papel está en blanco. Lo hará el sector con metodología del INTA.- ¿Qué cree usted que tendría que tener es plan?- El plan actual tiene tres líneas que tienen que seguir vigentes: promoción del vino en el mercado local, promoción en el mundo e integración de productores. También está el eje de la sustentabilidad, con cuestiones como el problema de agua para lo que se necesitan políticas de Estado. Años atrás, Coviar administró un crédito de USD 50 millones para la tecnificación de productores. Bodegas dice ahora que el plan fracasó, como si la situación del país hubiera estado en las pautas normales. El plan no fracasó, para nada. Todo hubiese sido peor sin esos lineamientos. La semana pasada el Instituto Nacional de Vitivinicultura anunció que en 2019 se vendió un 5,1% más de vino. Fue una buena noticia, crecimos y las cifras de Instituto nadie las cuestiona, son serias. Pero salieron a dudar de los números porque si hay perspectiva de demanda, los precios tienden a subir. Esta es una pelea para bajar los precios de la uva que le compran al productor, que hoy ya están bajísimos. Muchos productores están en punto de quiebre.Bodegas de Argentina estuvo sentada a la mesa de Coviar por 15 años y ocupó la vicepresidencia en los últimos cuatro años. Firmaron y avalaron todo y ahora dicen que nunca estuvieron de acuerdo y no aceptaron nada- ¿Cómo ve el contexto económico general?- Es muy compleja realidad económica del país. Me remito a la activad: somos muy pequeños, con el 3% del comercio mundial de vino, pero hay oportunidad para crecer. El turismo del sector también aporta una faceta más, pero no es fácil. No hay crédito, las tasas siguen altas y en este contexto cualquier actividad agroindustrial está severamente cuestionada.Seguí leyendo:Deuda: Guzmán buscará reducir el pago de intereses que Axel Kicillof acordó con el Club de París en el kirchnerismoLa culpa no era del trigo: desde septiembre, el precio del cereal bajó pero el pan aumentó un 17 por cientoLa actividad económica siguió en baja en diciembre y completó una caída de 2,1% en 2019

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El paradójico efecto del coronavirus sobre la negociación de la deuda argentina

FILE PHOTO: A Wall Street sign is seen outside of the New York Stock Exchange September 19, 2008. REUTERS/Lucas Jackson/File Photo (Lucas Jackson/)El rendimiento de los bonos del Tesoro norteamericano a 10 años cayó este viernes a 1,47% anual mientras el de su hermano mayor, el bono del Tesoro a 30 años, tocó un piso de 1,89% y terminó la jornada en 1,9%. En la misma jornada, el precio del oro subió 1,5%, a 1,64 dólares la onza troy, su nivel más alto en siete años.Ambos fenómenos son consecuencia del “vuelo a la calidad” (flight to quality) en los mercados de capital, por el creciente temor de los inversores a los efectos del “coronavirus” sobre la economía mundial, azuzados por los nuevos casos en Corea del Sur, Irán e Italia.Ante esa incertidumbre, los fondos de inversión van a lo que consideran seguro y en ese movimiento aumentan la cotización del oro y de los bonos norteamericanos, lo que reduce aún más el rendimiento de estos últimos, lo que tiene un efecto de propagación sobre el mercado mundial. El fenómeno no es nuevo, pero se profundiza. Un tercio de los fondos que se mueven en los mercados de capital internacional tiene hoy rendimientos negativos, señaló a Infobae un ex alto funcionario del sector bancario que hace consultoría financiera y de inversiones. Blackrock, el principal administrador de inversiones del mundo, cuyos fondos sólo en bonos alcanzan los USD 2,3 millones (esto es, cerca de cinco veces el PBI de la Argentina) decidió el viernes recortar sus tenencias de los bonos norteamericanos a 30 años porque, según dijo Rick Rieder, el jefe de inversiones, esos rendimientos “no están ni siquiera cerca de ser correctos” en función de los “fundamentos” económicos. Blackrock es, a la vez, uno de los mayores tenedores de bonos argentinos, junto a otros fondos como Fidelity, Templeton, Ashmore y Pimco. Así, por esta extraña lógica de los mercados, el coronavirus juega a favor, al menos en sus efectos estrictamente financieros, de las chances de una renegociación exitosa de la deuda argentina. De otro lado, es más complejo prever cuáles serán los efectos sobre la economía real.Usuario del Metro de Seúl, capital de Corea del Sur, el segundo país más afectado por el coronavirus. REUTERS/Heo Ran (HEO RAN/)“Nadie sabe bien cuánto se va a prolongar esta situación y cuánto va a afectar a la economía mundial, pero esta caída de las tasas acerca posiciones para el alivio que pide la Argentina; en parte ese alivio se lo está dando el mercado”, señaló el director de Quantum Finanzas, Daniel Marx. De todos modos, señaló Marx, faltan detalles y negociaciones y dilucidar la dinámica de las relaciones entre el gobierno argentino y los bonistas privados, que a su vez esperan que el gobierno acuerde un programa y acepte la “auditoría” del Fondo Monetario Internacional. Ese requisito, aparentemente, se empezó a despejar luego de la reunión en Riad, Arabia Saudita, entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la directora del Fondo, Kristalina Georgieva: por primera vez desde 2007 una administración de origen kirchnerista aceptó que el organismo envíe a Buenos Aires su misión anual “de artículo 4”, para revisar exhaustivamente las cuentas del gobierno y también por primera vez la propia número uno del Fondo mencionó la palabra “programa”. Hasta ahora, las referencias habían sido “diálogo”, “conversaciones” y palabras del estilo, en el terso lenguaje del organismo. Marx comentó que en las últimas semanas se hicieron más frecuentes las visitas de analistas y managers de fondos que tienen títulos de deuda argentinos. La expectativa es que el gobierno argentino acuerde un programa con el Fondo. Además, señaló, cuando la Argentina haga finalmente su propuesta, el paso siguiente será conseguir los porcentajes de aceptación establecidos en las “Cláusulas de Acción Colectiva” con que se emitieron los bonos. La profundización de la baja de los rendimientos financieros es positiva, reconoció el ex funcionario y asesor financiero que prefirió mantener reserva de su nombre y estimó la incidencia de ese factor en la negociación “entre un 10 y un 15%”.Lo más importante, concluyó, sigue siendo que la Argentina acuerde un programa con el Fondo en el que los acreedores puedan ver un sendero fiscal, una política monetaria y factores de crecimiento que, eventualmente, los lleven a aceptar una prórroga e incluso una quita en los vencimientos de capital e intereses. Seguí leyendo: Se acerca el fin del juicio por la expropiación de YPF; cuánto le podría costar la demanda al Estado

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Qué son las misiones “Artículo 4” o de revisión del Fondo Monetario Internacional

Guzmán y Georgieva sonríen en la reunión del G20 en Riad, Arabia, donde acordaron el envío de una misión de revisión del FMIJLas misiones de “revisión” del FMI del tipo de la que el ministro de Economía, Martín Guzmán, acordó con la directora del Fondo, Kristalina Georgieva, son una tarea casi cotidiana del organismo.Esta actividad, que el Fondo incluye entre sus responsabilidad de “vigilancia” (surveillance) está reglamentada por el Artículo 4 de su Convenio Constitutivo, acordado en 1944, sobre el fin de la segunda guerra mundial, en los llamados “acuerdos de Bretton Woods”, por el lugar de New Hampshire, EEUU, en que se reunieron los 44 miembros originales y fundadores del FMI y el Banco Mundial.Estas “misiones” equivalen a una suerte de chequeo anual de las condiciones de salud fiscal y monetaria de los miembros del Fondo y de hecho son uno de los principales ítems del presupuesto anual del organismo. Baste decir que los 2.700 miembros del Staff del Fondo en las 52 semanas que tiene cada año deben realizar el “artículo 4” de 189 países. El viernes 21, por caso, el Fondo concluyó el “artículo 4” de Uruguay, el jueves había concluido el de Colombia y diez días antes había terminado de realizar esa misma suerte de verificación técnica vehicular a su tercer principal accionista, Japón.De la rutina al conflictoLas misiones pueden ser breves y puramente burocráticas para países que no tienen problemas ni créditos del Fondo, pero se hacen más exhaustivas y conflictivas cuando el gobierno en cuestión está embarcado en un “programa” con el organismo.Un “programa”, como la propia Georgieva dijo en su comunicado que el Fondo intentará conseguir con la Argentina, implica un conjunto de “condicionalidades” a cumplir por el receptor del crédito (metas fiscales, metas monetarias y de crédito, ciertas “reformas estructurales” según de qué tipo de programa se trate) a cambio de los “desembolsos” que el organismo va haciendo a medida que se cumplen esos requisitos.Kirchner estrecha la mano de Rodrigo Rato, director del FMI, cuando todavía aceptaba el envío de misiones de revisión del organismo (FOTO DE PRESIDENCIA/)Los países que más recurren al Fondo, como la Argentina, son casi por definición los que tienen más problemas o desórdenes macroeconómicos, que se suelen reflejar en su “cuenta de balanza de pagos”. De hecho, en las misiones del Fondo suele haber especialistas fiscales, especialistas monetarios y los que en la jerga interna llaman especialistas “bioupí” (por BOP, Balance of Payments).Normalmente, las misiones de artículo 4 pasan sin que mucha gente del país en cuestión se entere. Distinto es cuando el gobierno o el país están en ascuas por un desembolso de dinero o por alguna opinión del Fondo que pueda influir sobre el ánimo de prestamistas e inversores privados. Son climas habitualmente “ de ajuste”, políticamente conflictivos y las visitas del organismo tienen gran eco mediático, como sucede en la Argentina y como sucedía en la década del ochenta en varios países latinoamericanos más, particularmente en Brasil. Por esa razón, los funcionarios del Fondo son celosos de que sus nombres y fotos se difundan demasiado. Ser un nombre y una cara muy conocidos puede ser un problema, como por ejemplo le ocurrió a principios de este siglo al jefe de la misión del Fondo en Turquía, el italiano Carlo Cottarelli, a quien le recomendaron bajar su recio perfil, que aparentemente caía muy bien entre las mujeres turcas y llegó a valerle amenazas de muerte.En la Argentina las cosas nunca llegaron a tanto. Las visitas suelen generar marchas de repudio, pero los funcionarios enviados no han sufrido consecuencias físicas, aunque se recuerda el caso del peruano Jorge Baca Campodónico, un experto en cuestiones fiscales (no miembro del “staff”, pero sí “asesor” del Fondo) que en febrero de 2003, como miembro de una misión del organismo fue detenido por Interpol en Buenos Aires a raíz de una publicación periodística que delató su presencia. Baca Campodónico había sido funcionario del gobierno de Alberto Fujimori y tenía causas pendientes por uso persecutorio de los datos del Sunat, la AFIP peruana, y una cuestionada compra de aviones de combate a Rusia.Jorge Baca Campodónico, detenido por Interpol en Buenos Aires cuando integraba una misión del FMI, en febrero de 2003. En nuestro país, cliente recurrente del FMI, a partir de 2018 las misiones “artículo 4” del Fondo se terminaron superponiendo con las visitas de revisión del acuerdo firmado en junio de ese año. Pero los funcionarios que negociaron y supervisaron el fallido programa con el gobierno de Mauricio Macri fueron desplazados de su función: al italiano Roberto Cardarelli le fue ofrecido, incluso, un “retiro dorado” en la fría Suecia, que el economista romano, tal vez luego de consultar a su esposa calabresa, por ahora declinó. En tanto, al director del Departamento Hemisferio Occidental, el mexicano Alejandro Werner, le designaron una segunda elegida personalmente por Georgieva, la norteamericana Julie Kozack, que encabezó la reciente visita a la Argentina en compañía del venezolano Luis Cubeddu.Lo más destacado del “regreso” al país de estas misiones, que implicarán la llegada de un grupo más numeroso de técnicos ansiosos por revisar los datos oficiales, es que representan un cambio de posición del gobierno de Alberto Fernández respecto de la que en su momento asumieron Néstor y Cristina Kirchner.Durante el kirchnerismo, la última “misión de artículo 4” del Fondo fue en julio de 2006. Kirchner detestaba que los burócratas del FMI husmearan las cuentas públicas. Ese rechazo se volvió insuperable en 2007, luego de que, en enero de ese año, el gobierno inició la intervención de facto del Indec y la era de la estadística fantástica.Así, entre 2007 y 2015 la Argentina fue el único país sudamericano que no recibió las “misiones artículo 4” del Fondo, que no se hacen si el país huésped no las acepta. Venezuela, Bolivia, Nicaragua, siguieron teniendo misiones artículo 4 del Fondo, pero no la Argentina. Seguí leyendo: Martín Guzmán y Kristalina Georgieva acordaron que el FMI revise la economía argentina

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