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“Otra condena”, retrato sobre la reclusión de jóvenes en una cárcel atípica del conurbano

El director Juan Manuel Repetto
El director Juan Manuel Repetto.

La experiencia del Centro de Contención de Moreno, en donde los jóvenes cumplen sus condenas por diferentes delitos en una institución sin celdas, rejas ni personal penitenciario, es el eje de “Otra condena”, el documental del periodista y realizador Juan Manuel Repetto que hoy se estrena en el Complejo Gaumont de la zona de Congreso.

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Una cárcel sin muros, sin personal armado y dirigida por civiles fue lo que despertó el interés de Repetto: “Me pareció un hallazgo desde el punto de vista periodístico, pero además me pareció que tenía un gran potencial para convertirse en un documental observacional”, explica el director en comunicación con Télam.

"Nos interesaba mostrar un abordaje diferente de trabajo con jóvenes presos y una nueva perspectiva para alentar un debate abierto sobre los sistemas carcelarios."Juan Pablo Repetto

“Nos interesaba mostrar un abordaje diferente de trabajo con jóvenes presos y una nueva perspectiva para alentar un debate abierto sobre los sistemas carcelarios”, define el realizador sobre los objetivos de “Otra condena”, su tercer documental luego de “Fausto también” (2016) y “El panelista” (2019).
Télam: ¿Qué es lo que más te llamó la atención del Centro de Contención Moreno, que si se quiere, es una anomalía del sistema?
Juan Manuel Repetto: Lo conocí junto a la docente de UBA María Marta Bunge, que comenzó a colaborar con el Centro de Contención Moreno dirigiendo un taller de huerta para los jóvenes presos y a ella, después de haber trabajado mucho en las cárceles, le costaba entender cómo se trabajaba en Moreno sin armas y sin rejas. El solo hecho de que en ese lugar no estuviera presente el servicio penitenciario y que las autoridades, trabajadores y trabajadoras fueran civiles, ya propiciaba un abordaje de las problemáticas de los jóvenes totalmente diferente.
La mayoría de los chicos vienen desde “Centros cerrados”, como se denomina a las cárceles para menores de 18 años. El traslado lo realizan penitenciarios armados acompañados por perros y al llegar a la institución de Moreno, dirigida por civiles, se generan los primeros choques entre sistemas, porque nadie puede ingresar a ese lugar con armas y tampoco con los internos esposados.
Todo esto me pareció un hallazgo desde el punto de vista periodístico, pero además me pareció que tenía un gran potencial para convertirse en un documental observacional.

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Repetto: "me pareció que tenía un gran potencial para convertirse en un documental observacional."

T: “Otra condena” sigue el proceso de “despenalización” de un joven que debe adaptarse al nuevo lugar donde cumple su condena. ¿Estaba desde el principio la idea de mostrar la efectividad de este lugar?
JMR: Mi intención no fue mostrar la “efectividad”, porque no puedo afirmar que después de pasar por Moreno los jóvenes no vuelvan a cometer delitos y tampoco poner a esta institución como ejemplo, porque sólo podemos dar cuenta del trabajo que se implementó durante el tiempo que filmamos. Nos interesaba mostrar un abordaje diferente de trabajo con jóvenes presos y una nueva perspectiva para alentar un debate abierto sobre los sistemas carcelarios. Si estamos de acuerdo en que las cárceles sólo empeoran la situación de las personas, por qué no se difunde un modelo distinto, que existe. Eso es lo que mostramos en el documental.

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"Mi intención no fue mostrar la

T: ¿Cuál fue el proceso de selección del material, cómo fuiste armando la puesta?
JMR: Se armó de un modo espontáneo con los jóvenes detenidos, como resultado de un proceso previo de diálogo que comenzó mucho antes de prender la cámara por primera vez. A Sebastián, el joven que ingresa al centro al comienzo de la película, lo fui a visitar al lugar donde estaba detenido previamente, en Virrey del Pino, antes de su traslado a Moreno. Con los demás internos también tuvimos presentaciones y charlas antes de comenzar el rodaje. Luego las cosas se fueron dando a partir de conocernos y teniendo confianza mutua, también con los demás integrantes del equipo.
Durante el montaje tuvimos que hacer una selección fina del material y algunas cosas quedaron afuera. Tratamos de armar el guion priorizando las historias de cuatro jóvenes, quienes fueron los que más se interesaron por participar de la película y cuyas experiencias de vida se destacaban.
T: ¿El relato apunta a que todo el sistema penal debería migrar hacia centros como el de Moreno?
JMR: Definitivamente el modo en que se trabaja hoy en las cárceles, con el sistema penitenciario, no conduce a nada bueno para las personas ni para la sociedad en su conjunto. No sé si la experiencia de Moreno es trasladable a la escala de todo el sistema. Pero me parece necesario que en las cárceles se pongan en práctica métodos más humanos, respetuosos de las personas y que ayuden a sacar algo mejor de ellas. Y luego generar políticas que les permitan tener oportunidades afuera, cuando recuperen su libertad. Quizás este documental llegue a los que toman decisiones en la materia y les sirva para reflexionar o para conocer el trabajo de personas que podrían hacer un aporte al sistema.Original Article

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