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Archivo P.A.I.S, un impactante archivo sonoro que se corporiza en la Casa del Bicentenario

Nicolás Varchausky. Foto: Maximiliano Luna.Nicolás Varchausky. Foto: Maximiliano Luna.
Archivo P.A.I.S, un proyecto de Nicolás Varchausky que comenzó hace 35 años con grabaciones de voces anónimas en espacios públicos de todo el mundo, inauguró una plataforma online y una muestra en la Casa Nacional del Bicentenario que, a través de discursos callejeros económicos, religiosos, institucionales y artísticos, da cuenta de idiosincrasias y climas de época por fuera de los relatos hegemónicos.
En la muestra curada por Sebastián Vidal Mackinson, son las voces de vendedores ambulantes, pastores evangélicos, agentes menores del orden o músicos callejeros los que marcan el pulso. Los registros tomados por el músico e investigador pueden servir tanto para investigaciones musicales como de perfil social o histórico.
El proyecto comenzó con los años noventa y un walkman a casete Sony TCS 430 con el que Varchausky grababa recitales, a sus amigos en la calle, a los profesores del secundario: ensayos y experimentos que hacía en su casa mientras estudiaba guitarra, sin conciencia de que ese registro sistemático terminaría dando forma a un archivo que décadas más tarde serviría de materia prima para composiciones musicales y piezas de arte sonoro. Hoy puede consultarse o recorrerse en esta exposición desarrollada por el Centro de Arte Sonoro (CASo), en el tercer piso de Riobamba 985.
Recién terminando la licenciatura en Composición con Medios Electroacústicos de la Universidad Nacional de Quilmes, sosteniendo ese gesto en el tiempo y acumulándose esos registros, Varchausky entrevió que podría tratare de un proyecto a largo plazo, "una acción interesada en las voces anónimas urbanas, por la oralidad presente en la calle y su musicalidad, y por la tensión entre el sonido y el sentido", explica a Télam el artista y compositor argentino nacido en 1973.
Al principio el archivo era un repositorio de los materiales del que se nutría para producir obra, pero después, a partir del nuevo milenio y de un meticuloso y experimental "catalogamiento" de esas voces, comenzó a interpretarlo como "una obra en sí misma".
"Las voces del archivo están organizadas en cuatro grupos que encarnan las versiones informales de los discursos oficiales -apunta el artista-, como la del mercado o la economía informal, encarnada en los vendedores ambulantes".
Después está la voz de las instituciones, "que reúne los registros de las personas que anuncian la salida de un tren o un micro por ejemplo, es decir, las voces de una empresa o del Estado en el momento en que nos hablan para avisarnos algo, sin estar necesariamente preparadas o ser consientes de a quienes están representando en ese momento", señala.
Nicolás Varchausky. Foto: Maximiliano Luna.Nicolás Varchausky. Foto: Maximiliano Luna.
Está también la voz del arte, donde reúne la acción de músicos que en la calle buscan colaboraciones, y finalmente "la voz de dios", es decir, registros de pastores, predicadores o evangelistas, también pensada en términos simbólicos, "que trascienden de lo verbal hacia lo no verbal".
En el mismo alambrado donde hace años hizo sonar a legendarios compositores contemporáneos, Varchausky hace ahora reverberar las voces de vendedores ambulantes, pastores evangélicos, artistas callejeros u ocasionales declamadores de preceptos institucionales, puede ser a través de un altoparlante donde se escucha la llegada de un tren o de una azafate pidiendo que se abrochen los cinturones.
"Todos esos dispositivos se convirtieron en un saber acumulado durante el proyecto", indica el artista. Cuando uno entra a la sala no se distingue un sonido en particular, pero cuando apoya los estetoscopios en esos cables de acero escucha o recupera el audio que está vibrando en esos cables.
-Télam: ¿Cuál es el valor simbólico de este archivo?
-Nicolás Varchausky:
Todos escuchamos alguna vez a un botellero o a un músico en la calle, este archivo nos ayuda a sensibilizarnos con la sonoridad colectiva y cotidiana, sobre la que no solemos ejercer una escucha estética, artística o empática. Después está esa riqueza tímbrica y semántica simbólica, que se resuelve en esa tensión permanente entre el sonido y el sentido, en cómo el sonido puede torcer o minar el sentido literal de la palabra.
-T: ¿Cuál es el espíritu de esta iniciativa?
-N.V:
El proyecto se inscribe en una tradición artística que tiene que ver con la creación de una institución ficcional, tal vez porque, particularmente a mi generación, la atraviesa la sensación de que las instituciones ficcionales quizá sean las únicas que funcionan bien en Argentina, como Proyecto Caminante, de Eduardo Molinari, o la Asociación Boletos Tipo Edmondson (ABTE), de Patricio Larrambebere, que restauraba estaciones de ferrocarril en estado ruinosos
-T: ¿Qué sumó y quitó en tu trabajo el paso de lo analógico a la digital?
-N.V:
El proyecto abre reflexiones en distintas direcciones, puede ser la evolución de las materialidades de la tecnología para el registro sonoro, y además da cuenta de la evolución de esos dispositivos de grabación. Si bien soy un agradecido de las grabaciones portátiles que casetes permitieron en los años 80, no tengo una particular nostalgia por el casete, los medios digitales aportaron una enorme practicidad para registros espontáneos y aportan una meta data muy útil, como la geo locación, el día, la hora, la duración del registro.
-T: Teniendo en cuenta Archivo P.A.I.S. está en proceso permanente ¿cómo avanzará en el futuro?
-N.V:
Hoy el archivo registra, cataloga y analiza técnicamente, con software especializado, esas voces. Los videos que se ven despliegan la visualización de ese sonido, una descripción gráfica de su prosodia. Se dibuja el contorno melódico de la voz y sus ritmos y hay comparaciones audiovisuales, por ejemplo, a partir de una frase de un compositor famoso el software busca qué voz de mi archivo suena parecida y descubre, por ejemplo, que John Cage habla igual que un vendedor de melones de Buenos Aires .
-T: ¿Cómo definirías la musicalidad del presente pandémico?
-N.V: El contexto pandémico lo que hizo en principio fue vaciar las calles, silenció gran parte de las cosas que a mí me interesan registrar, aunque hice algunas ambientales y fue muy interesante a nivel sonoro, porque al bajar la actividad empezaron a escucharse otras cosas. Por un lado, una presencia de la naturaleza impensada en los contextos urbanos donde me muevo, a mí me tocó en Buenos Aires, pero también algo medio distópico, se empezaron a escuchar las bicicletas de los repartidores de comida o los motores de los aires acondicionados como único sonido continuo, como un dron permanente, medio respiración artificial de la ciudad.
La muestra podrá visitarse con entrada gratuita de jueves a domingos, de 15 a 19, hasta completar los cupos de aforo. La programación acompañará la muestra con un ciclo de conciertos donde reinterpretarán los materiales del archivo; y con charlas con el artista, el curador y personalidades de la cultura.
Estas propuestas serán retransmitidas en vivo por Radio CASo y la programación estará disponible en la www.centrodeartesonoro.cultura.gob.ar, agregaron.

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