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El gobierno porteño rechaza un cierre de la economía, pero aceptaría restricciones en la nocturnidad

Felipe Miguel, Ferán Quirós y María Migliore
Felipe Miguel, Ferán Quirós, Soledad Acuña y María Migliore

En la primera reunión, realizada ayer en Casa de Gobierno, funcionarios porteños y bonaerenses mostraron sus cartas. La administración de Axel Kicillof quiere un anuncio fuerte. Lo ideal sería un confinamiento total durante tres semanas para poder avanzar con el plan de vacunación en adultos mayores, pero saben que una medida en ese sentido sería de difícil cumplimiento.

CABA se encuentra en el otro extremo. Creen que pueden aumentar los controles pero que todavía hay tiempo para endurecer restricciones. De hecho, sus funcionarios repiten en privado y en público que todavía no hay una tensión del sistema hospitalario más allá de que ayer hayan registrado el récord diario de contagios y en las últimas horas se acumularon muchas personas en los centros de testeo públicos.

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Largas colas en los centros de testeo de CABA (Maximiliano Luna)

En ese escenario, el jefe de Gabinete Santiago Cafiero y la ministra de Salud Carla Vizzotti intentarán consensuar una posición para que al menos la Capital Federal y el Gran Buenos Aires –el AMBA– transiten el mismo camino y no haya diferencias ostensibles en las estrategias de uno y otro lado de la General Paz.

Ese camino intermedio podría encontrarse en la nocturnidad. Por eso, en las últimas horas los equipos técnicos de los tres gobiernos evalúan diferentes alternativas para restringir al máximo el movimiento de personas durante la noche. Las imágenes que se popularizaron durante las últimas horas del recital que realizó Pablo Lezcano en Pinar de Rocha y las fiestas que se organizan en Palermo durante el fin de semana llamaron la atención de las autoridades, que saben que no pueden pedir un esfuerzo a la ciudadanía y avalar sin pudor encuentros de miles de chicos donde abundan los vasos compartidos y escasean los barbijos.

“Dentro de los bares y de los predios al aire abierto se cumple muy bien con todos los protocolos, sin embargo se juntan muchas personas en los ingresos y esas fotos no son buenas en un momento en que le estamos pidiendo otro esfuerzo a la ciudadanía”, explican.

El gobierno porteño irá esta tarde a Casa Rosada con la intención de aceptar restricciones en la nocturnidad y en el transporte público entre las 22 y las 6, pero no un cierre total de la economía. Es una posición sanitaria y también política. Horacio Rodríguez Larreta es dirigente opositor, tiene aspiraciones de poder y necesita diferenciarse del Frente de Todos. De hecho, es muy difícil que se repitan las fotos con Alberto Fernández –actualmente aislado con COVID– y Axel Kicillof del año pasado. El jefe de Gobierno se sintió traicionado con el recorte de la coparticipación y no quiere caer nuevamente en la trampa del oficialismo.

“Cada vez que nos llame el Presidente vamos a ir porque es nuestra responsabilidad institucional”, aclaran. No rige el mismo criterio con respecto al gobernador bonaerense.

Hay otra coincidencia política. A la hora a la que se discutirán las nuevas restricciones en Casa Rosada, dirigentes de Juntos por el Cambio de todo el país tendrán un encuentro presencial. Se espera la asistencia allí de Rodríguez Larreta. También de Mauricio Macri, que se ha mostrado a favor de respetar las libertades individuales incluso en los momentos más complejos de la primera ola.

El Ministerio de Transporte de la Nación preparó un paper interno en el que grafica cuál es la situación en el sector. Allí explican:

– El transporte en trenes está al máximo de frecuencias y unidades, lamentablemente no se pueden poner más máquinas porque no hay. Estamos en proceso de compras de nuevas formaciones, pero no es algo inmediato. Es por eso que se implementaron las reservas para los viajes en horarios pico. Las estaciones grandes cuentan además con molinetes con cámaras térmicas que detectan la temperatura de los pasajeros.

– En cuanto a los colectivos, el 85% de unidades están en la calle (alrededor de 14 mil vehículos). El resto de los choferes se encuentran exceptuados por COVID, enfermedades preexistentes y otros temas relacionados. Por eso, los colectivos están al máximo de su capacidad. Al igual que los trenes, no se pueden comprar más unidades ya que el desfasaje económico respecto a unidades y pasajeros en las empresas es muy grande.

– Es por ello que resulta tremendamente importante que las jurisdicciones locales ayuden en los procesos de armado de filas y que puedan diferir los horarios de ingreso laboral.

– Los trabajadores habilitados para viajar en transporte público son los esenciales de acuerdo a una clasificación que realiza la Jefatura de Gabinete y cuyo control depende de las fuerzas de seguridad de cada jurisdicción.

– Dentro de los medios de transporte, la gente suele cumplir con los protocolos. Los focos de contagio se dan en encuentros sociales que se realizan antes y después de los viajes.

Las escuelas, abiertas

Hay un punto en el que pareciera haber consenso. El gobierno nacional y la administración de Rodríguez Larreta están decididos a ratificar las clases presenciales. Saben que el año pasado los chicos fueron los que más sufrieron la pandemia y la educación es impostergable. Por eso, esta mañana cuando le preguntaron a Vizzotti por la muerte de un trabajador de un colegio aclaró rápidamente que el foco hoy no está puesto en los colegios, sino en las reuniones sociales, que suelen ser el lugar donde se contagian grandes y chicos.

El mensaje oficial apuntará entonces a evitar que los chicos se reúnan a hacer tareas juntos o que organicen encuentros en hogares. “Por ahora deben conformarse con verse en los colegios, respetar los protocolos y volver a sus hogares”, piden los expertos. Ya habrá tiempo para jugar.