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Por qué Mick Schumacher fue campeón y debutará en la Fórmula 1 en 2021

Mick Schumacher
El festejo de Schumacher en su triunfo en Monza (Prensa Fórmula 2).

Hace dos semanas Jean Todt, presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), reconoció que Michael Schumacher miraba carreras por televisión. Las de Fórmula 1 y las de Fórmula 2, donde su hijo, Mick, acaba de consagrarse campeón. Schumi, que sigue luchando por su vida, vivió un fin de semana muy especial y su apellido retornará a la Máxima en 2021. El equipo que recibirá al heredero del Kaiser es Haas, que corre con motores de Ferrari. El alemán de 21 años (22/03/1999), forma parte del programa de jóvenes pilotos de la Scuderia y en esta temporada dio un salto de calidad. Tuvo un quiebre y hay razones que explican por qué en 2020 brilló con nombre propio.

Desde su debut en el karting que Mick intentó mantener un perfil bajo, pero no fue posible. Portar uno de los dos apellidos más laureados en la historia (el otro es Lewis Hamilton que igualó los siete títulos de su padre), es una pesada mochila que el germano se acostumbró a llevar. Las comparaciones estuvieron a la orden del día y ni su título en la Fórmula 3 en 2018 aplacó los prejuicios. Pero no se apuró y Ferrari tampoco. Supieron llevarlo y no “quemarlo”. Desde Maranello hicieron oídos sordos a las especulaciones sobre un posible debut en 2019 con Alfa Romeo, su escudería satélite, o en este mismo año en Ferrari, ante los rumores de una eventual salida anticipada de su compatriota Sebastian Vettel…

Nada de eso. Entre tantos errores en su equipo principal, hay algo que La Rossa hizo bien en los últimos dos años y fue el cuidado de sus “joyas”. Supieron resguardar a sus pibes: el propio Mick, el ruso Robert Shwartzman y el inglés Callum Ilott. Los tres fueron principales protagonistas de la F2 junto al japonés Yuki Tsunoda (suena para Red Bull o Alpha Tauri en 2021), el danés Christian Lundgaard y otro ruso, Nikita Mazepin, cuyo padre es un empresario multimillonario e hizo todo lo posible para que su hijo llegue a la F1. De hecho ya se confirmó que será piloto titular de Haas en 2021.

En tanto que hubo un buen manejo interno del Ferrari Driver Academy (FDA) con sus tres “pollos”. El caso de Mick es un ejemplo. El año pasado terminó 12º entre 20 corredores regulares. Se esperó más de él considerando que integra el Prema, que es una especie de equipo junior de la Scuderia. Logró solo un triunfo, en Hungría, pero no se desesperó.

Antes del inicio de esta temporada, Infobae habló en exclusiva con Schumacher, quien sobre su primer año en la F2 explicó que “en general, estoy contento con cómo fue la temporada. Nuestros datos mostraron que solo fueron tres carreras en las que no tuvimos el ritmo. Pero lo más importante, es que he aprendido mucho de 2019, especialmente en términos de gestión de neumáticos, que es probablemente la parte más crucial en F2. Estoy seguro de que la experiencia que hice durante toda la temporada me han ayudado a ser un mejor piloto de carrera. En 2020, sin embargo, no solo quiero seguir mejorando, sino que también quiero poder pelear con los principales corredores de la F2”.

Este año era clave para Mick. No tuvo “plan B”, como él mismo aseveró. Fue consciente que si no peleaba por el campeonato de F2, todo iba a ser más difícil para pegar el salto a la F1. Se consolidó como piloto y demostró ser una máquina del aprendizaje. Una esponja que absorbió todo lo que incorporó para capitalizarlo en la pista.

Con ese panorama, en el presente ejercicio Mick fue de menor a mayor. En el comienzo fue superado por Shwartzman e Ilott. En las cuatro primeras competencias (todas en Austria) un cuarto lugar fue su mejor resultado. Pero fue su doble podio en Hungría con sendos terceros puestos donde se encaminó. Luego una 14ª colocación en Gran Bretaña fue su peor performance donde en el resto de las carreras siempre terminó entre los diez primeros, con ocho podios, incluidos dos triunfos (Italia y Rusia).

Este año era clave para Mick. Foto: REUTERS
Este año era clave para Mick. Foto: REUTERS (POOL/)

Mick tuvo oportunidades de rehacerse gracias al sistema de campeonato que tiene la F2. A diferencia de la Máxima, donde hay 26 puntos en juego (25 por triunfo y 1 por récord de vuelta), su principal promocional otorga 48 unidades por fin de semana:

Carrera larga: victoria (25), pole positions (4) y récord de vuelta (2).

Carrera corta: victoria (15) y récord de vuelta (2).

Schumacher mejoró y le sacó el jugo a su adaptación en 2019. En el ejercicio anterior hizo foco en los neumáticos. Él vino de una categoría como la F3 donde las gomas eran más duras. En la F2 se encontró con un caucho que se degrada. Aprendió a administrar el consumo de las cubiertas, algo que le servirá en la F1 con los diferentes compuestos que se usan. Y más allá de su propia mejora, aprovechó la pérdida de puntos de sus rivales que tampoco le dieron mucho aire, pero el suficiente para que el teutón marque el pulso en la definición de Bahréin.

Destacarse en la F2 puede valer el salto a la F1. Es una categoría donde todos los autos tienen el mismo chasis (Dallara) y motor (Mecachrome). Hay equipos menores de F1 o que reciben su apoyo como Prema (Ferrari), DAMS (Renault), Carlin (Red Bull) y BWT HWA RACELAB (Racing Point). Más allá de la puesta a punto de las once escuderías, donde es cierto que los presupuestos pueden hacer diferencias, también el factor humano permite distinguirse al tratarse de una monomarca. Y haber conseguido la corona en su segunda temporada es un plazo lógico para alguien que aspira a llegar con potencial a la F1, tal es el caso de Mick.

Esta nueva versión de la categoría (reemplazó en 2017 a la GP2) promovió a tres de sus cuatro campeones a la Máxima: el monegasco Charles Leclerc (2017), el inglés George Russell (2018) y el propio Schumacher. La única excepción fue el neerlandés Nyck de Vries (2019), que corrió la última temporada de la Fórmula E para el equipo oficial Mercedes. Se suman otros talentos que dieron pelea y llegaron a la F1 como el tailandés Alexander Albon (Red Bull), el canadiense Nicholas Latifi (Williams), el inglés Lando Norris (McLaren) y el ruso Serguéi Sirotkin (corrió en Williams en 2018).

Fue en la previa del Gran Premio de Eifel corrido en Nürburgring cuando la lluvia impidió el debut oficial de Mick en la F1. Iba a conducir un Alfa Romeo en la práctica libre número 1. Sin embargo, según informó La Gazzetta dello Sport, el 15 de diciembre tendrá una nueva chance en las pruebas de post temporada en Abu Dhabi, de la mano de su futuro equipo, Haas.

Mick Schumacher
Mick Schumacher se presta a subir a su auto (Prensa Fórmula 2).

Por otro lado, la llegada de un Schumacher es algo que le viene bien a la F1. En un contexto de carreras aburridas y donde escasean las alternativas, el estreno del alemán será un impacto emotivo. Un golpe mediático. Será un imán que atraerá a los que no miran el automovilismo a diario.

Es que hasta su padre siguió las carreras, según le aseguró Todt a RTL. “Por supuesto que lo está siguiendo. Va a ser un gran desafío para él estar en F1 y estamos encantados de tener de nuevo a un Schumacher en el nivel más alto del automovilismo”. Sobre el estado de salud de Schumi, el francés indicó que “veo a Michael muy a menudo, lo veo una o dos veces al mes. Mi respuesta es siempre la misma: está luchando, y sólo podemos desearle a él y a su familia que las cosas mejoren”.

Aquellas notas de color, donde los medios filtraron que ese chico que se hizo llamar “Mick Betsch” (el apellido de su madre) era el hijo de Michael Schumacher, se transformaron en coberturas más profundas. Se trata del joven que –hasta ahora- sobrevivió a la mochila de presión.

De momento una de las claves de su campaña fue su convicción. Nunca perdió foco de su objetivo ni bajó la guardia por más que no estuviese arriba de un auto de carrera. “Si no estoy compitiendo, estoy pensando en competir”, le dijo al sitio oficial de F1. “Mi sueño es la F1 y por lo tanto, siempre estoy pensando en ello y soñando con ello”, sostuvo.

Otro punto importante es que supo mantener el eje cuando los resultados no llegaron. No abusó de los pecados de juventud y al final del camino en la formación hacia la F1, el tiempo le dio la razón. Además, una vez que encontró la regularidad en cada categoría no bajó su nivel. En cinco años ganó 26 carreras, dos títulos, dos subcampeonatos y un tercer puesto global.

“A largo plazo, lo que quiero hacer es crear el piloto de carreras perfecto y convertirme en el piloto de carreras completo. Por eso el año pasado fue tan importante, tratar de comprender cada detalle antes de pensar en los resultados. Quiero ir a la F1 con la mejor preparación posible y, para hacerlo, también tengo que pasar por momentos difíciles, porque durante esos, se aprende más”, explicó.

Desde la primera hora Schumacher hijo supo lo que quiso. Hasta se lo anticipó a su padre: “Tenía 11 años y me senté en un camión del equipo con mi papá en la pista de karting de Kerpen. Me miró a los ojos y me preguntó si hablaba en serio. Simplemente asentí. Desde entonces, subordiné todo al deseo de ingresar a la F1. Nunca hubo un plan B”, le reveló a la revista Playboy. Diez años más tarde Mick cumplirá con su cometido. Y por la pantalla chica tendrá a su seguidor número uno.

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