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Juan Bour, director de FIEL: “En menos de 3 meses se sacó del escenario al 20% de la población ocupada”

"Las cuarentenas tienen un costo que puede ser enorme: impiden trabajar a una gran proporción de la población" (Martin Rosenzveig/)

La economía transita por la peor crisis económica en más de un siglo, en buena parte explicable por el efecto de la cuarentena extendida en prevención del COVID-19, pero también por efecto de políticas que tuvieron lejos de encontrar paliativos e incentivos para los sectores con alto potencial ocioso y posibilidades de dar respuesta sin comprometer el frente sanitario, como el impulso a la inversión productiva y en infraestructura orientada a la exportación.

Por el contrario, se alentó la profundización del control de precios, el cepo cambiario, aumento de la presión tributaria con un nuevo impuesto de “emergencia” que precipitaron el cierre o achicamiento, y hasta el éxodo de empresas que en esas condiciones se transformaron rápidamente en inviables, con sus rápidos efectos sobre los índices de desempleo, desaliento en el mercado de trabajo y brutal aumento de la pobreza.

Juan Luis Bour, economista jefe y director de FIEL analiza el inédito escenario y vaticina que el día después del levantamiento de la cuarentena comenzará a moverse lentamente el empleo informal, mientras que los puestos registrados demorarán en recuperarse porque no espera una fuerte reactivación de la economía en su conjunto.

– ¿Le sorprendió la fuerte baja del empleo total en el primer trimestre en cuarentena, más de 12 veces la caída observada en los puestos registrados?

No me sorprendió que en el segundo trimestre la tasa de desempleo aumentara poco (3 o 4 puntos) porque sospechaba que iba a haber problemas importantes para medir la tasa de actividad, es decir la población que es económicamente activa (PEA), porque en cuarentena (un virtual toque de queda) no se puede salir a buscar empleo. Pero me sorprendió la magnitud de la caída del empleo, ya sea que se tomen los datos crudos de caída de Indec (2,5 millones para el conjunto de los aglomerados urbanos relevados) o de la población urbana de Argentina extendida (3,5 millones) que es la estimación más apropiada. Me explico: en general la población activa y la población ocupada se mueven con alguna relación estrecha, ya que cuando hay más posibilidades de conseguir trabajo sale más gente a buscar (sube la PEA) y también sube la ocupación (las tasas de empleo y de participación de la población están correlacionadas). Con ello las tasas de desempleo no cambian mucho, a menos que haya algún evento inesperado (por ejemplo el Tequila en 1995).

En cuarentena (un virtual toque de queda) no se puede salir a buscar empleo. Pero me sorprendió la magnitud de la caída del empleo

Esta vez el evento “COVID-19 más cuarentena” tuvo un impacto nunca visto en el mercado de trabajo: 3,3 millones de personas salieron del mercado y hay 3,5 millones menos de ocupados. Con la caída de actividad (PBI) que siguió a la cuarentena sabíamos que se perderían empleos, pero la magnitud de la pérdida (los 3,5 millones) revela una enorme fragilidad en el mercado argentino, y en general en el mercado laboral latinoamericano: en menos de 3 meses el golpe sacó del escenario al 20% de la población ocupada.

– Más allá de las restricciones a la movilidad a través de medios de transporte público ¿esperaba una caída también de más de 3,3 millones trabajadores, en la proyección al total país, de la oferta laboral?

– La reducción de la población activa es casi exclusivamente un fenómeno producto de la cuarentena, porque en el segundo trimestre no había “puertas a dónde golpear” para pedir trabajo, más allá de que también había restricciones para movilizarse. Si las empresas están obligadas a cerrar, si las obras de construcción se paralizan, si no se permite la circulación, debíamos haber previsto un colapso. No previmos su magnitud, que la estadística refleja bien o mal. Pero que en cualquier caso plantea la cuestión que las cuarentenas tienen un costo que puede ser enorme: impiden trabajar a una gran proporción de la población.

"Quizás el presidente Alberto Fernández y su ministro de Trabajo, Claudio Moroni, deberían reflexionar un poco mejor sobre cómo proteger el empleo en pandemia"
"Quizás el presidente Alberto Fernández y su ministro de Trabajo, Claudio Moroni, deberían reflexionar un poco mejor sobre cómo proteger el empleo en pandemia" (Martin Rosenzveig/)

– ¿En qué medida semejante tasas de caída del empleo estuvo en línea con la disminución del derrumbe del PBI en esos 3 meses, o este está subestimado y merecerá alguna revisión?

– Generalmente vemos caídas del PBI que son mucho mayores que la baja del empleo, porque la recesión no “se lleva puestos” a todos los trabajadores. Este caso es diferente: tuvimos una fuerte caída del PBI (19%), se prohibieron los despidos, y el empleo se desplomó 20%. Quizás el presidente Alberto Fernández y su ministro de Trabajo, Claudio Moroni, deberían reflexionar un poco mejor sobre cómo proteger el empleo en pandemia.

Generalmente vemos caídas del PBI que son mucho mayores que la baja del empleo, porque la recesión no “se lleva puestos” a todos los trabajadores. Este caso es diferente: tuvimos una fuerte caída del PBI (19%), se prohibieron los despidos, y el empleo se desplomó 20 por ciento

– Según su experiencia en el análisis de serie de tiempos de las estadísticas laborales, aunque nunca en un contexto de pandemia y cuarentena prolongada por más de 6 meses ¿cómo imagina la recuperación del mercado de trabajo luego de que se levante el ASPO, será también simétrico del lado de la oferta y la demanda como ocurrió con la caída del segundo trimestre?

– Podemos prever una gradual recuperación del empleo informal y de trabajos independientes, junto con la gradual eliminación de la cuarentena. Los puestos registrados en el sector privado no crecerán por bastante tiempo, porque la recuperación del PBI no será rápida y por lo tanto ha quedado bastante personal excedente. Las amenazas de mantener la prohibición de despidos y la doble indemnización van a “freezar” el empleo privado asalariado formal por debajo de los 6 millones de puestos por bastante tiempo (eso es menos del 30% de los ocupados en épocas normales). Imagino por otro lado que la población activa va a reaccionar más rápido (es decir, la gente volverá a buscar trabajo), con lo cual no descarto que a fines de 2020 tengamos simultáneamente alguna recuperación del PBI con un crecimiento del desempleo a niveles por arriba del 18% o quizás del 20% de la oferta laboral.

– En el aumento de la tasa de pobreza por ingreso a más de 40% de la población, ¿cuánto se puede atribuir a la caída del empleo y cuándo a la disminución del salario real?

– Ambas dimensiones (menos empleo y salarios reales más bajos) influyen, pero también están los pagos de transferencia del Estado (IFE, ATP, etc.) que compensan una parte de la caída de ingresos. Por lo tanto, los datos de pobreza e indigencia del segundo trimestre están muy “intervenidos” por un hecho transitorio como lo son los pagos extraordinarios con recursos fiscales que van perdiendo peso con el tiempo. La cuestión es si cuando se retiren esos pagos el empleo se habrá recuperado, porque es probable que con una inflación creciente los ingresos reales no se recuperen por bastante tiempo. Con ello los niveles de pobreza e indigencia se mantendrán elevados, más aún si se acelerara la tasa de inflación.

"Es probable que con una inflación creciente los ingresos reales no se recuperen por bastante tiempo. Con ello los niveles de pobreza e indigencia se mantendrán elevados"
"Es probable que con una inflación creciente los ingresos reales no se recuperen por bastante tiempo. Con ello los niveles de pobreza e indigencia se mantendrán elevados" (Martin Rosenzveig/)

– ¿Cómo ve la coyuntura económica, se está preparando para facilitar la reactivación de la producción, el comercio y el empleo luego que se levante la cuarentena?

– Por el momento veo la “recuperación del gato muerto”, es decir un rebote que inexorablemente tendrá lugar, pero que carece de elementos para sostenerse en el tiempo.

– ¿La suspensión de los despidos dispuesta por el Poder Ejecutivo es aceptable por el contexto de emergencia sanitaria para proteger a los trabajadores? ¿En cuánto cree que ese precedente puede condicionar la recuperación del empleo?

La suspensión de los despidos no puede justificarse en los casos de firmas que cierran, y por lo tanto debería haber sido prevista esta situación desde el comienzo. Eso debe corregirse ya. En segundo lugar, no se puede mantener una prohibición de despidos por 6 meses o un año: ello va contra cualquier posibilidad de abrir o ampliar actividades, particularmente en un contexto volátil como el argentino. Por lo tanto, ello debe cesar porque conspira contra el funcionamiento de las empresas privadas –le recuerdo que es el sector privado, personas y empresas, que financian al Estado y a la economía-. Más allá de cesar con esta medida a la brevedad (recordemos que sigue vigente hasta fines de noviembre, por ahora) queda el tema del antecedente. No creo que este Gobierno pueda sacarse de encima el antecedente de prohibir despidos. Puede que levante la medida un tiempo, pero todos ahora saben que va a volver a hacerlo en cuanto se presente el primer problema, es decir la primera oportunidad. Y eso lo lleva hasta el final de su Administración.

No creo que este Gobierno pueda sacarse de encima el antecedente de prohibir despidos. Puede que levante la medida un tiempo, pero todos ahora saben que va a volver a hacerlo en cuanto se presente el primer problema

– ¿La drástica caída de la tasa de inversión en capital fijo en el segundo trimestre, respecto de un muy disminuido PBI, y la elevada capacidad ociosa en los sectores productivos y del trabajo, anticipa la persistencia de la continuidad de un proceso de envejecimiento del acervo fabril hasta que se recuperen valores históricos de uso de las plantas industriales?

– La formación bruta de capital cae en recesiones, en parte porque las tasas de interés suben, en parte porque el Estado ajusta cortando inversión, en parte porque la incertidumbre es elevada sobre cuán rápido nos podemos recuperar. El COVID-19 agrega un elemento adicional de incertidumbre, y a ello se suma una Administración que no ha sido capaz de definir un programa económico consistente, quizás porque la coalición de gobierno es bicéfala. La inversión extranjera está cayendo y se volverá negativa probablemente ya en el tercer trimestre. La inversión en construcciones en cambio podría rebotar –lo está haciendo pero solo a nivel de las pequeñas obras, las grandes siguen en terapia-. Se requiere despejar el horizonte de posibles nuevos impuestos a la propiedad y al capital, algo que no veo en los planes de la coalición.

– ¿Qué capacidad de subsistencia ve en las empresas de mantenerse vivas si no generan los recursos suficientes para revertir el envejecimiento fabril y poder recuperar productividad y competitividad?

– La vida se abre camino, pero a costa de muchos agentes que en un escenario menos hostil al capital privado podrían haber prosperado.

"Se requiere despejar el horizonte de posibles nuevos impuestos a la propiedad y al capital, algo que no veo en los planes de la coalición"
"Se requiere despejar el horizonte de posibles nuevos impuestos a la propiedad y al capital, algo que no veo en los planes de la coalición" (Martin Rosenzveig/)

– ¿Con las finanzas públicas extremadamente debilitadas, el déficit fiscal total se estima oficialmente en más de 10% del PBI, equivalente a más del 68% de los recursos tributarios para el corriente año, qué grado de libertad tiene el Gobierno para tomar medidas pro empresas, pro empleo e inversión?

– Un programa para recuperar la Argentina no requiere mucha imaginación, ni tampoco se resuelve con más plata (más gasto público que conlleva atraso cambiario). Basta con ver la experiencia internacional y copiar lo que se hizo bien (no hay derechos de autor que pagar). Cantidad de países estuvieron estancados, experimentaron crisis, y finalmente salieron. Copiar implica tener la decisión política de encarar los cambios que sean necesarios. ¿Quiere copiar a Israel que experimentaba hiperinflaciones y déficit fiscales recurrentes hasta 1985? ¿Quiere copiar a Portugal y su experiencia barranca abajo hasta que salió? ¿Quiere copiar al Uruguay, a Irlanda, a Chile, Perú, Nueva Zelanda? Le sobran ejemplos para evaluar en los últimos 75 años (desde que finalizó la segunda guerra mundial, incluyendo el milagro alemán). Trate de buscar los elementos comunes y va a encontrar que ningún país sale adelante si no estabiliza su economía, elimina sus desequilibrios fiscales, recupera la moneda, se abre al comercio y la inversión, reforma sus mercados de factores para volverlos competitivos –en especial el mercado de trabajo-, y respeta la ley. Como puede ver, al Gobierno le sobran instrumentos para recuperar la confianza y el crecimiento, la pregunta es si quiere ir por ese lado.

Ningún país sale adelante si no estabiliza su economía, elimina sus desequilibrios fiscales, recupera la moneda, se abre al comercio y la inversión, reforma sus mercados de factores para volverlos competitivos –en especial el mercado de trabajo-

– ¿Qué opina de las proyecciones macroeconómicas con las que se basa el Presupuesto 2021? Al parecer se desprende la intención del Gobierno de no ampliar el atraso que arrastran las tarifas de los servicios públicos, pero no da señales de recuperar el desfase acumulado respecto de los costos ¿En cuánto esa política puede afectar la tasa de inversión en esos sectores, y por extensión la generación de empleos?

Es un Presupuesto que “esconde” recursos para poder asignarlos en forma discrecional. No creo que la asignación discrecional desde el Poder Ejecutivo sea garantía de que la distribución va a ser justa y eficiente. Esa discrecionalidad debe limitarse muy estrictamente.

– ¿Afecta la ampliación de la brecha cambiaria al 100% entre el tipo de cambio base para el comercio exterior y los alternativos para las operaciones financieros el desempeño del resto de la economía?

– La economía puede funcionar con brechas cambiarias aún más altas, pero cada vez con más problemas. Durante la gestión peronista en 1945/55 la brecha que estaba en torno de 20% al final de la Guerra trepó en 1948 al 108% y superó el 300% desde 1950. Ello determinó el estancamiento y empobrecimiento del agro, la desaparición del mercado de capitales y el florecimiento de una gran corrupción alrededor del IAPI y los organismos públicos de intervención. Se puede vivir con brecha cambiaria, pero se vive cada vez peor. Venezuela, Cuba, Corea del Norte son ejemplos extremos de países sin moneda y empobrecidos. Como programa económico no luce muy atractivo.

– ¿Qué cabe esperar de las próximas mediciones de la Encuesta Permanente de Hogares para el tercer y cuarto trimestre próximos?

– Sugiero esperar porque no sabemos cuán rápido reaccionará la población activa, pero sospecho que veremos aumentos tanto de la PEA como de la ocupación -básicamente trabajo independiente e informal-. Me temo que tenemos unos cuantos trimestres en que la tasa de desempleo se va a acomodar a su “verdadero” nivel. Será probablemente un período en que el PBI crecerá y también lo hará la tasa de desempleo.

Fotos: Martín Rosenzveig

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