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El HSBC, asesor del Gobierno para la deuda, elogió el acuerdo pero dijo que la Argentina necesita un plan económico de posguerra

Juan Marotta, CEO del HSBC en la Argentina

El HSBC, uno de los dos bancos que asesoraron al Gobierno en la negociación con los bonistas, afirmó que el acuerdo es un buen punto de partida para avanzar en un plan económico de mediano plazo.

En una entrevista teléfonica con Infobae, el presidente del HSBC Argentina, Juan Marotta, de 47 años, dijo que ambas partes mostraron flexibilidad y que el Gobierno logró una refinanciación positiva que alivia el pago de la deuda de los próximos años con una oferta por debajo de los 55 dólares cada 100.

“Es una condición necesaria para un modelo sostenible de mediano plazo, pero no suficiente. Lo que se va a requerir es un plan de posguerra”, expresó.

—¿Qué evaluación hace de la negociación que cerró este martes?

—Fue extensa, pero necesaria que todas las partes puedan volcar en la mesa de negociación su punto de vista. El Gobierno mostró flexibilidad frente a los pedidos de los acreedores y ellos fueron entendiendo la situación argentina. Hay que recordar que al principio se definió un modelo de sustentabilidad previo a la pandemia, pero este problema cambió las proyecciones de la economía global de forma brutal. Las principales variables han sufrido un desequilibrio fenomenal.

—¿Está conforme con el resultado?

—Sobre todo es importante que el gobierno esté conforme porque es el que tiene que respetar el acuerdo, y los acreedores, porque es un canje voluntario.,

—¿En algún momento pensó que no habría acuerdo?

—Hubo momentos más álgidos y altibajos, pero la discusión central que atrajo a todas las partes es un punto de convergencia. Y a eso se llegó con este nuevo entendimiento en un punto medio. La oferta anterior tenía un valor público de 53,5 y hubo una contraoferta de los 3 comités y creo que Argentina logró algo bueno, porque al final del día el entendimiento logró que el Gobierno no haga nuevas erogaciones, sino que acomode la fecha y eso generó un mayor valor a la oferta. Por el lado de los inversores mejora un incremento del valor de la oferta, pero quizás un punto un poco mejor para el gobierno, por debajo de 55, reflejado en el comunicado de prensa. Ahora hay que mandarla a las autoridades regulatorias y por eso se extendió el plazo del canje del 4 al 24 de este mes, y la liquidación será el 28.

ministro Guzmán con Jennifer O'Neil  de BlackRock
El ministro Guzmán con Jennifer O'Neil de BlackRock, en el cierre de la negociación, el martes a la madrugada

—¿Hubo grupos de acreedores más duros que otros?

—Eso es natural. Uno está negociando con una gran cantidad de instrumentos, como los del 2005 y 2016, con contratos legales diferentes, y fondos con posiciones más cortas y más largos.

—¿Por qué aceptaron los acreedores?

—Porque el gobierno tuvo mucha flexibilidad desde la primera oferta hasta la última para estudiar cuáles eran los aspectos que debían mejorar. Y fue mejorando la oferta en ese sentido. Al final del día, la tasa de interés baja del 7 al 3,5 por ciento y la Argentina se saca la presión de corto plazo. Y pasará de pagar USD 30.000 millones a USD 4500 millones en los próximos cinco años. Este alivio es clave.

—¿Qué aprendizaje le dejó la negociación?

—Sin duda fue un proceso agotador y muy interesante; el gobierno tomó una iniciativa interesante con el concepto de sostenibilidad de la deuda tratando de evitar que otros gobiernos en el futuro deban renegociar una deuda que no se pueda pagar. Hubiera sido más fácil y corto hacer una oferta más alta, pero no era lo adecuado; pero se mantuvo el dialogo y por eso se mantuvo un espíritu de dialogo. El ministro hizo un gran trabajo. Siempre es importante trabajar sobre los puntos de consenso y generar el diálogo. Nadie buscó litigar.

—¿Se activarán las cláusulas de acción colectiva (CACs)?

—Con el soporte que consiguió el gobierno previamente y este acuerdo, debería conseguirse la activación de las CACs.

—¿Que cambia para la economía argentina?

—Le quita la presión de corto plazo y permite replantear el esquema económico. Cuando vemos ciertos indicadores, abril tuvo un desplome sin precedente en la historia reciente; empezamos a ver un rebote en mayo y algunos indicadores que vemos muestran niveles previos a la pandemia, a nivel nominal, como el consumo de tarjetas y los cheques rechazados. El nivel de actividad lo vemos con una caída del 10% este año. La pandemia está pegando en todo el mundo y en la región, pero lo interesante es ver la recuperación, que creemos que será en forma de V corta en el mundo desarrollado, pero no será así en el mundo emergente, sino más lenta. En Brasil prevemos una caída del 7,3% y una recuperación del 4,5 por ciento en 2021. Y en Argentina esperamos algo similar.

—¿Tendrá impacto este acuerdo sobre la economía real?

—Es una condición necesaria para un modelo sostenible de mediano plazo, pero no suficiente. Lo que se va a requerir es un plan de posguerra, centrado en algunos sectores de la economía, como la industria y la energía, que tengan una rápida reactivación y derramen sobre los sectores de servicios.

—¿Cómo se financia ese plan?

—La Secretaría de Finanzas está haciendo un gran trabajo para rearmar la curva de pesos. Esa es una buena noticia, es clave. Hay emisiones regulares y a buen precio. Y esto ayuda además a esterilizar parte de los fondos que está volcando el sector público en el mercado. Es un equilibrio difícil de lograr, pero es importante para mantener los precios por debajo del año pasado. Esperamos una inflación del 35 por ciento. Sacar a la Argentina del default va a ayudar a acomodar las variables financieras, pero no ser ya. Sí vimos un rally en los activos financieros que es la base para el resto. Y, de a poco, ir recobrando la confianza. El puntapié inicial era este deal para encarar la negociación con el FMI.

—El tipo de cambio sigue subiendo…

—Son procesos que llevan tiempo; no se logra de un día para otro, pero este fue un paso correcto para todos los actores. La proyección actual del banco es de un dólar oficial a 100 pesos en diciembre, pero todas las proyecciones son volátiles. Lo interesante no es hablar de números específicos sino de tendencias por la incertidumbre global. La falta de certeza es brutal porque depende en gran medida de la naturaliza del virus y de la respuesta médica. Así como en 1929 se hablaba de la Gran Depresión ahora hay que hablar del Gran Cierre.

—¿Se está observando una recuperación en los países centrales?

—En algunas lados estás viendo que no habías tenido casos autóctonos como en Hong Kong, pero ahora se implementaron medidas estrictas más que antes, igual que en China.

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