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Ruggeri, a corazón abierto: cuántas veces lloró en su vida, su miedo a la muerte y qué haría si se transforma en político

(Infobae)

No hay dudas que Oscar Ruggeri quedó en la historia del fútbol argentino al formar parte del legendario equipo de la Selección que se consagró campeón en el Mundial de México 1986. Sin embargo, si bien su nombre ya era una eminencia para el futbolero promedio, la trascendencia que adquirió en los últimos años como panelista de televisión hizo que se pueda conocer aún más.

Es así que semana a semana, el Cabezón se destaca en sus apariciones en el programa 90 Minutos, de Fox Sports, gracias a su repertorio de anécdotas, sentido del humor y hablar sin pelos en la lengua. Esta vez, la sorpresa fue que la entrevista del ciclo giró en torno a él y habló de temas sensibles que sacaron a relucir su lado más íntimo.

“Soy un tipo feliz. Siempre lo fui, desde que era chiquito en Corral de Bustos. No teníamos todo, pero no me faltó nada. Hoy me preocupa mucho la felicidad de mis dos nietos y de mis hijos por todo lo que veo en el país”, comenzó el ex Boca y River en un mano a mano con el conductor Sebastián Vignolo.

Aquella definición sobre qué es la felicidad para el ex zaguero disparó en alguna espina clavada que le dejó su carrera como futbolista en su vida personal. “Hace poco me dijiste que con esta cuarentena tu hija de abraza más y yo eso no lo viví porque yo viví para el fútbol. Cuando los nenes eran chicos, yo estaba con la cabeza en el fútbol. ¿Me lo reprocho ahora? La verdad es que hice lo que tenía en mente en ese momento que era jugar en la Selección argentina. Y para jugar en ese nivel, algo había que perder y yo perdí eso. Tengo esa culpa en la cabeza pero ahora que tengo a mis nietos trato de hacer eso con ellos. Me considero mejor abuelo que padre”, confesó.

Con la sensibilidad a flor de piel, Ruggeri confesó no ser una persona que llore fácilmente, pero reveló algunas situaciones que lo llevaron a las lágrimas: “No soy de llorar, pero por supuesto que lo hice. Lloré con mi papá, por ejemplo, cuando se estaba muriendo en la clínica. De emoción también, he llorado por algunas cosas, pero solo. Me emociona cuando veo que pasan cosas con chiquitos, no entiendo por qué le pasan cosas a los nenes. Creo en Dios, pero estas cosas me hacen preguntarme”.

También rememoró las veces que le tocó despedir a sus amigos, como el día de la muerte de José Luis Brown. “Ese fue otro de los días que lloré y mucho. Hablaba mucho con el Tata… con (Juan Gilberto) Fúnes también me pasó. Cada tanto me acuerdo y me viene su imagen. La pasamos muy mal. Soy muy buen amigo. Mis amigos saben que por cualquier cosa que les pase, pueden venir a golpearme la puerta y van a recibir respuestas. No se van a ir sin nada. No tengo muchos amigos, eh”, recalcó.

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“Le tengo miedo a la muerte, mucho. Tengo miedo de enfermarme, tener una enfermedad jodida. Me da miedo porque quiero ver a mis nietos grandes, encaminados. Después, ya está. Una vez que está todo bien, ya está”, lanzó como uno de los traumas que más lo afectan.

Otro de los temas abordados fue el del presente del país y qué le disgusta de la sociedad en la que viven los argentinos. “Odio todo lo que nos está pasando, todo lo que nos hacemos entre nosotros. Odio el país hermoso que tenemos y que no podamos disfrutarlo entre todos. Odio cuando prendo un noticiero y veo a la gente en las villas y la pobreza. Desde que tengo uso de razón escucho ‘la pobreza’ y lo que menos hacen es fijarse es ayudarlos de verdad. Ayudarlos a que tengan su casa, su trabajo, que le enseñen a ganarse la guita con dignidad. Eso es la locura que tengo por dentro y que digo que no tengo la posibilidad de cambiar eso”, manifestó.

Fue ahí que se animó a decir que se metería en política con la intención de cambiar la realidad de la Argentina: “Cuando un tipo entra a un lugar y quiere hacer las cosas bien, lo barren. No tenés esa posibilidad porque no quieren, porque siempre están los que sacan ventaja y quieren llevarse algo de tajada. Esas son las cosas que no me gustan. A mi me criaron distinto, en un pueblo donde todo era más sencillo. Hoy, no conoces a tus vecinos de edificio, tampoco a los de la cuadra. Antes era distinto y eso no está más. Sería político. Me gustaría intentar esto de lo que estamos hablando. No se si sería presidente, no es fácil. No perdonaría al que robó, jamás. Eso no es equivocarse, el que roba sabe que está robando y que es un error grande”.

Otras frases de Ruggeri:

Su definición de Bilardo: “No fue nuestro entrenador, fue nuestro educador. Nos agarró de pibes, 21 años tenía yo cuando fui a la Selección. En ese momento no teníamos una moneda pero éramos felices. Él nos educó, nos enseñó a tener responsabilidad, si el entrenamiento era a las 8 no era 8.15. Y cuando empezaba el entrenamiento, si vos llegabas tarde por la razón que sea, te daba vergüenza. Podías decirle que te habías peleado con tu novia pero no le importaba nada, solo la Selección”.

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Su relación con Maradona: “Es difícil ser amigo de Diego. Decir ser amigo amigo. Lo más simple sería decirte que sí, que soy el amigo. Yo creo que tengo más que una relación de compañero. Se que lo llamo y me atiende por cualquier cosa y si no me atiende, después me manda un mensaje. Así lo hace con los demás, también. Así es el capitán que tuvimos. ¿Pero amigos? No estuve en momento difíciles al lado de él, porque no era fácil llegar y porque no pude. Estás hablando del tipo más conocido del mundo, para mi. Cuando fuimos a ver a Juan Pablo II, los curas lo dejaban al Papa de lado para sacarse fotos con él. Vi cosas increíbles. Y como tipo, hay cosas que ustedes no vivieron pero era alguien que estaba en los problemas. Te veía mal, te preguntaba qué te pasaba y trataba de solucionarlo. Me gustaría estar más tiempo con él, poderlo ayudar cuando se enfermó, pero no era fácil llegar”.

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