Último momento

De Ricardo Forster a Andrés Malamud: el Gobierno convocó a intelectuales para reflexionar sobre el mundo que viene después de la pandemia del coronavirus

“Las opiniones aquí contenidas son de los autores y no necesariamente representan la posición de Argentina Futura”, se apura en explicar el libro El futuro después del COVID-19, que compiló y dirigió Alejandro Grimson, el intelectual más cercano al Presidente, a quien acompaña en muchas reuniones para después darle ideas en materia de discurso y análisis. Argentina Futura es un programa dentro de Jefatura de Gabinete de Ministros que él dirige. Antes se llamaba Argentina 2030 y el director era Iván Petrella.

Ser asesor de Alberto Fernández, le permitió a Grimson participar como testigo de la vorágine presidencial en tiempos de pandemia, días donde urge tomar decisiones sin brújulas y con perentoria necesidad de imaginar escenarios posibles y seguros, donde no esté ajena la esperanza. Lo dice él mismo en el prólogo del libro: “Encorsetado el futuro a la catástrofe, a la imposibilidad, se despliega una maquinaria que erosiona la voluntad de acción. Que pretende doblegar deseos, sueños y construcciones colectivas. Sin embargo, el porvenir está en entredicho”.

Alejandro Grimson, en el balcón que da a su despacho de la Casa Rosada.
Alejandro Grimson, en el balcón que da a su despacho de la Casa Rosada. (Lihue Althabe /)

Así fue que tuvo la idea de producir, con la misma celeridad con la que se implementaron tantas decisiones en la Argentina y la mayoría de los países del mundo, una publicación que en primera instancia sorprende por su pluralidad. Algo que, lamentablemente, no puede decirse ni en los medios públicos ni en las puestas artísticas que se exhibieron desde el Ministerio de Cultura, cuando todavía era posible la experiencia colectiva del arte.

Autores que son parte del oficialismo o están cerca como Ricardo Forster, Diana Maffía, María Pía López y Horacio González, comparten páginas con Beatriz Sarlo, Eduardo Fidanza, Andrés Malamud, Silvio Waisbord, por ejemplo. También escribió Atilio Borón, siempre crítico del peronismo por izquierda. Y Juan Gabriel Tokatlian, experto en política internacional y vicerrector de la Universidad Torcuato Di Tella que se resiste a cualquier tipo de oficialismo.

Faltó el aporte de algún intelectual ubicado en la “derecha” o en el espacio “liberal”, pero es probable que Grimson no distinga a ningún pensador valioso que provenga de esa tradición, una postura con la que no comulga -por ejemplo- González. El ex director de la Biblioteca Nacional, en uno de los artículos más apasionantes dio una especie de “bibliografía obligatoria” para pensar el futuro: Echeverría, Astrada, Ingenieros, Aníbal Ponce, Alberdi, Hudson, Mansilla, Borges, Marechal, Juan L. Ortiz, yrigoyenismo krausista, peronismo de visión humanista y cristiana, Del Barco, León Rozitchner, el Viñas sartreano.

Rita Segato, Alejandro Grimson, Maristella Svampa, Cristian Alarcón, Beatriz Sarlo y Juan Gabriel Tokatlian. Todos autores de "El futuro después del COVID-19"
Rita Segato, Alejandro Grimson, Maristella Svampa, Cristian Alarcón, Beatriz Sarlo y Juan Gabriel Tokatlian. Todos autores de "El futuro después del COVID-19"

Como sea, la postura del asesor del Presidente es clara y se refleja en los autores que convocó. “En diálogo, con acuerdos, con consensos tensos, articulando intereses diversos, todos y todas, expertos y ciudadanos, organizaciones sociales y gestores, podremos ser protagonistas de imaginar y planificar nuestro propio futuro”. Es su experiencia, lo que ve cada día en Olivos, lo que percibe cuando participa de reuniones que se dan en otras oficinas del Estado, siempre como observador no participante.

Entre citas de los filósofos de moda como el italiano Giorgio Agamben, el esloveno Slavoj Zizek y el surcoreano Byung-Chul Han, cuyos artículos corrieron en las últimas semanas por páginas académicas y los principales portales de Internet, en este “libro de emergencia, un oxímoron”, según el mismo Grimson define, se expresan intelectuales como Paula Canelo, que roza la complacencia con la llegada del COVID-19 porque “la pandemia nos igualó”, generando una “nueva estabilidad", una “oportunidad” que “supone un Estado capaz de producir comunidad y de cuidarla”.

Diego Sztulwark, también desde el oficialismo, alerta acerca de que “la verticalización del mando en las confrontaciones bélicas fortalece la conducción de los ejecutivos, pero también, como nos lo recuerda la Guerra de Malvinas, puede volverse súbitamente en contra en caso de que fracase la empresa”. Y se preocupa por el florecimiento de lo que llama “el punitivismo pandémico”, escraches a los que no cumplan con la cuarentena o el control cibernético de la vida de las personas.

Grimson en su despacho. Detrás, una obra del pintor Daniel Santoro. (Lihue Althabe)
Grimson en su despacho. Detrás, una obra del pintor Daniel Santoro. (Lihue Althabe) (Lihue Althabe /)

Tokatlian fue a la academia. Empezó recordando el Global Trends 2025 que publicó la Oficina del Director del Consejo de Asuntos Nacionales de los Estados Unidos cuando habló en el 2009 de la “potencial aparición de una pandemia global si no se adoptaban medidas para evitarla”, a la que sumó una serie de alertas producidas en ámbitos académicos. Pesimista, consideró “improbable que se produzcan reformas y transformaciones radicales en la dirección de un nuevo contrato fundado en la equidad, la justicia y la sostenibilidad”. Y expresó su preocupación porque el Estado se vuelva xenófobo y fundamentalista.

Borón fue quizás el más disruptivo al mostrar que, contrariamente a lo que se cree, el Estado de las grandes potencias creció en forma sostenida desde la crisis del 30 hasta el presente. Alemania triplicó el gasto pública, en Estados Unidos creció 12 veces y en Japón 16 veces. “Hay una vigorosa presencia del Estado en la vida económica" de los países centrales, destacó.

Rita Segato, por su lado, utilizó el concepto de Ernesto Laclau de “significante vacío” que permitió a los jóvenes que se volcaban a la política, hace unos años, pensar a Perón. “Este virus presenta una libertad desconocida, es un virus democrático, (que genera) sorprendentes bajas entre las élites económicas y políticas”, “mostrando que todos somos morales”. O, más puntualmente, “un migrante al que nadie coloca vallas”.

Waisbord se queja por el “arte de la barata profecía” que “no ayuda a comprender el presente” y aboga por un futuro que incluya “mejores capacidades estatales, menos nacionalismo y más cooperación internacional en materia científica, sanitaria y financiera. Y, quizás, más democracia, pero es un un juicio normativo”.

Andrés Malamud.
Andrés Malamud.

Malamud, que escribió con Helena Carreriras, puntualizó que “el Estado no necesariamente te cuida, también te mata”. Y concluyó que “los Estados más efectivos son los que antes inmunicen a su población y le permitan volver a trabajar, no los que las mantengan encerradas” porque la capacidad del Estado “no se incrementa en el aislamiento, sino con la gestión inteligente de los flujos en el exterior, sobre todo de los bienes en red (‘poder con otros’)”.

Es imposible no preguntarse si el reportaje al psicoanalista Jorge Alemán con el que termina el libro fue algo así como una concesión o gusto que se le dio a Cristina Fernández de Kirchner, ya que es su pensador preferido y es el único que vive fuera del país, en Madrid. Aunque aquí también se esconden sorpresas. Se le pide que hable de “las ideas que circulan por todos lados”, como si ahora el capitalismo ha llegado a su fin, o que reflexione acerca de “comunismo reinventado o barbarie”.

Alemán no cae en ninguna simplificación. “No lo tengo claro”. “Es casi seguro que habrá un nuevo reordenamiento mundial entre los países que eligen a la comunidad frente a los imperativos del Mercado. Pero esto solo será posible si los Estados recuperan su autoridad simbólica, que evidentemente no es lo mismo que la captura neofascista que los movimientos de ultraderecha se proponen obtener en el caos maldito de la pandemia mundial”.

Horacio González (NA)
Horacio González (NA) (Frydlewsky/)

Y despliega una tesis que ya está a la vista y en marcha. “Se impone una nueva relación entre los movimientos sociales, las organizaciones militantes y las fuerzas armadas y de seguridad coordinadas desde el Estado en un nuevo proyecto de soberanía popular. No existirá control de la pandemia en los lugares donde no se puede cumplir con la cuarentena sin unas fuerzas armadas integradas al gobierno popular”.

Agrega que “un Estado democrático, con el suficiente poder decisorio que muestre definitivamente que las fuerzas del orden no pertenecen a las derechas oligárquicas, tal como ha sido históricamente en muchos lugares del mundo. Si en el medio del caos que puede acontecer no surgen Estados populares capaces de generar disciplinas no represivas y creadores de una nueva conexión sensible con los movimientos populares, la situación se pondrá muy difícil”.

La última pregunta a Alemán es bien precisa. ¿Hay posibilidad de construir una nueva hegemonía respecto al rol del Estado, el valor de lo público y las salidas colectivas? La respuesta, en cambio, no lo es. “Que en medio del trabajo de duelo que esta catástrofe exige surja un proyecto transformador que recupere la sustancia ética y emancipatoria de nuestros legados históricos. No está escrito que ocurra como una ley histórica que vaya a suceder inevitablemente, pero a veces ‘solo en el peligro crece lo que nos salva’”.

También escribieron Maristella Svampa, Dora Barrancos, Maria Esperanza Casullo, Cristian Alarcón, María Moreno, Andrea Giunta y Gabriela Cabezón Cámara.

El libro todavía no se presentó y Grimson no logró todavía la reunión del Presidente con los intelectuales que algunos esperan. “Las urgencias no permiten distracciones”, comentó uno de los 27 autores a Infobae, aunque espera que “más temprano que tarde habrá un lugarcito”. Y se puede descargar gratis en formato PDF en la página de la Jefatura de Gabinete, ingresando fácilmente en el programa Argentina Futura.

Previsibles prejuicios contra el “neoliberalismo” y deleite por un Estado que imaginan ahora sí será fuerte se cruzan con el pánico que produce la llegada de un Estado “panóptico”, que conozca nuestro historial médico y psicológico como piso de información disponible, en un mundo que a veces parece ingresar en la tercera guerra mundial, por capítulos.

Mientras, no hay distancias entre los autores que encuentran distintos abordajes para clamar por la cooperación internacional y la sustentabilidad del ambiente como principios de una agenda urgente. Se trata de una “construcción colectiva de la convivencia en la diferencia”, según asegura Grimson en el prólogo.

¿Se dará en la Argentina?

Seguí leyendo:

Confirmaron siete nuevas muertes por coronavirus en la Argentina y 165 contagios en las últimas 24 horas

El máximo epidemiólogo sueco estimó qué puede ocurrir con el coronavirus en Argentina: “Hagan lo que hagan, todos se van a contagiar”

El Gobierno busca reforzar el vínculo con la oposición para despejar tensiones y sumar apoyos en el Congreso