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Consumo a la carta: el coronavirus y las alimenticias del futuro

Un persona que hace delivery de alimentos durante la cuarentena (REUTERS/Rafael Marchante) (RAFAEL MARCHANTE/)

Los números de 2019 reflejan que 2 de cada 3 argentinos compraron al menos una vez al mes productos de consumo cotidiano de manera online. Las cifras se desprenden del Estudio Anual de Comercio Electrónico en Argentina de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) y ponen de manifiesto cómo en nuestro país las compras online se vuelven cada vez más habituales, en sintonía con lo que sucede con el resto del mundo.

Hasta el momento, la adquisición de alimentos por internet comprende una pequeña porción de las compras en general, aunque está en continuo crecimiento. Por ejemplo, en países como Estados Unidos alrededor del 10% de los consumidores dicen que compran alimentos regularmente en línea, según NPD, pero esto está creciendo rápidamente, pasando de USD 12 mil millones en 2016 a USD 26 mil millones en 2018. En Argentina, el rubro alimentos, bebidas y artículos de limpieza creció un 111% con respecto a 2018: el año pasado, facturó un total de $41.591 millones.

Si bien las estadísticas de crecimiento venían con un marcado aumento, la crisis derivada del COVID-19 modificó el escenario; o, mejor dicho, adelantó esos cambios que sabíamos que iban a suceder. La alternativa de la compra online pasó a convertirse casi en la única opción.

La crisis derivada del COVID-19 modificó el escenario; o, mejor dicho, adelantó esos cambios que sabíamos que iban a suceder. La alternativa de la compra online pasó a convertirse casi en la única opción

Con el cierre temporal de miles de locales y tiendas físicas, sumado a las medidas de distanciamiento social, el comercio electrónico será una parte mucho más importante en los hábitos de compra. La realidad es que durante los próximos meses, los consumidores elegirán seguir comiendo en sus casas tanto para cuidar el bolsillo como para mantener el distanciamiento social. Es así como la adopción de nuevas marcas nativas digitales, aumentará a medida que los usuarios experimenten por primera vez la compra, el proceso de entrega y la prueba de productos de buena calidad, sumado a un bajo contacto humano y precios accesibles.

Según una investigación de la división Insights de Kantar, desde que comenzó el brote, un 30% de nuevos usuarios se sumaron al comercio electrónico. La crisis derivada por el coronavirus está creando gran incertidumbre en salud, estabilidad laboral e impacto emocional. Esto va a cambiar la escala de prioridades y a reformular cómo se percibe el valor para los consumidores. Se van a transformar las percepciones de calidad, conveniencia y experiencia de compra.

Tiempos de cambio: cuando la góndola es online

Cambiar el hábito de ir al súper no es difícil y la clave pasa por demostrar que hay una alternativa real y transformadora. Por supuesto que cualquier marca de alimentos o supermercados puede vender por Internet, pero si los productos, la propuesta y los precios son los mismos, ¿dónde está el cambio?

Es por eso que hoy la innovación de las startups y empresas tiene que pasar por resolver los dolores de los consumidores. La industria de los alimentos está caracterizada por una larga cadena de intermediarios que impacta directamente en el precio de los productos y en la calidad de los alimentos para ahorrar costos. Es tiempo de pensar cómo esta misma situación se da en otras industrias, y cómo los emprendedores podemos dar respuesta a esto con la creación de empresas que integren toda la cadena y controlen el proceso de punta a punta, desde la producción, comercialización, distribución y la atención post venta, término que se conoce como marcas nativas digitales y verticales, originalmente en inglés Digitally Native Vertical Brands (DNVB). El caso más conocido es Netflix.

El cliente tiene la última palabra

Este es el momento de los emprendedores: las empresas que hoy puedan entregar una propuesta de valor consistente son las que, en definitiva, trascenderán este contexto que nos obliga a ser veloces y ágiles en los cambios, porque si no te adaptas y cambiás, te cambian.

Desde que comenzó el brote, un 30% de nuevos usuarios se sumaron al comercio electrónico

Las marcas nativas digitales hablan directo con sus consumidores, para eso la innovación tiene que ser rápida, que permita mejorar los productos una y otra vez. Y también identificar nuevos hábitos de consumo e intereses, este feedback continuo va a ser posible si nuestra compañía está preparada para escuchar al cliente a través de los datos.

Los próximos meses serán fundamentales para saber qué atributos de las marcas serán más valorados y ver cómo la industria se adaptará a este nuevo escenario global. En definitiva, la clave es escuchar a los clientes y establecer un ida y vuelta que nos permita no sólo generar más y mejores productos, sino mejorar nuestro servicio. Hay que estar atentos a las demandas, porque si bien hoy el comprador está en su casa, cuando todo esto finalmente termine es importante haber generado fidelidad con ese nuevo cliente.

Esta coyuntura nos abre la oportunidad de seguir desarrollando el comercio electrónico pero, a la vez, hizo más evidente el futuro del consumo que, sin dudas, es online. Hay que potenciar esta modalidad a la carta, directo al consumidor y online que hoy dice mucho más que presente. La tecnología tiene que estar enfocada en mejorar cada nuevo producto, los procesos y la experiencia de nuestros clientes. Y al final de día poder entregar alimentos de calidad a precios éticos.

El autor es empresario, emprendedor y co-fundador de Frizata.