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Dos cuarentenas, varios olvidos, el festejo anticipado de un gol que no fue y la reiteración de una falsa dicotomía

El 1 de marzo, tras su discurso ante la Asamblea Legislativa, el presidente Alberto Fernández fue a la cancha de Argentinos Juniors, su equipo, que perdió con Vélez 2 a 0. (Télam)

El Presidente Alberto Fernández habló de dos cuarentenas. El festejo anticipado por los resultados al momento de la cuarentena sanitaria es válido para las campañas electorales, pero no para estos días.

Jamás hay que festejar goles antes que se mueva la red.

Respecto a la cuarentena económica faltaron precisiones vitales imprescindibles para este momento.

La cadena de pagos está absolutamente quebrada y casi no fue mencionada. No hubo anuncios sobre moratorias fiscales ni postergaciones generales. Estamos generando un tsunami de juicios fiscales a empresas, lo cual agrava aún más el día después de la cuarentena.

Estamos generando un tsunami de juicios fiscales a empresas, lo cual agrava aún más el día después de la cuarentena

Respecto a los créditos bancarios, el anuncio de la garantía estatal parece que todavía no llegó a los bancos. Las pymes con “carpeta manchada” siguen peregrinando por los bancos memorizando la música de espera de los teléfonos gerenciales.

Los créditos para capital de trabajo y pagos de sueldos, aún los insuficientes anuncios, siguen en modo promesa para estas empresas.

Afirmaciones poco felices

Por último, destaco dos afirmaciones poco felices del presidente

La primera: “de un punto del PIB se vuelve, de una vida no”. Esta expresión pone nuevamente en cartel la falsa dicotomía entre economía y salud. Los muertos del coronavirus se ven y se cuentan. Los muertos que genera la pobreza, no. Lo cual no significa que no existen.

Los muertos del coronavirus se ven y se cuentan. Los muertos que genera la pobreza, no. Lo cual no significa que no existen.

Por otro lado, solo en abril la caída del PIB ya es del 4% y no del 1%.

La segunda frase muy poco feliz fue la respuesta a la última pregunta. El Presidente dijo: “si bajamos los impuestos no recaudamos nada”. Es precisamente al revés. La tozudez fiscal es lo que destruye la recaudación. Bajar impuestos libera empresas y reduce los tremendos costos económicos de la cuarentena.

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