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La carta que el papa Francisco envió a Santa Cruz por los 500 años de la primera misa celebrada en la Argentina con un mensaje por el coronavirus

El obispo García Cuerva celebró misa a puertas cerradas y leyó la carta del Papa Francisco
El obispo García Cuerva celebró misa a puertas cerradas y leyó la carta del Papa Francisco

La carta fue enviada desde el Vaticano a la diócesis de Río Gallegos que abarca Santa Cruz y Tierra del Fuego. Allí está a cargo desde hace un año tras ser nombrado por el Papa Francisco el obispo Jorge Ignacio García Cuerva que fue cura villero, misionó en La Cava y en el barrio San Pablo en Talar de Pacheco y fue ‘ascendido’ a obispo de Lomas de Zamora como primer destino.

García Cuerva venía organizando desde hacía varios meses una gran misa con toda la comunidad para conmemorar la primera Eucaristía celebrada en territorio argentino quinientos años atrás en el Puerto San Julián. Finalmente este mediodía ofició esa misa pero tuvo que hacerlo a puertas cerradas. Se transmitió, completa, por televisión y redes sociales.

En su homilía García Cuerva dio un emotivo mensaje en el marco de la pandemia, recordó la expedición de Magallanes y antes de despedirse leyó el mensaje del Papa que impreso ocupó tres carillas. Antes ya le había enviado una copia al secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri, que la compartió con el canciller Felipe Solá y con el Presidente Alberto Fernández.

“Nos hace bien al alma, es una caricia al corazón" reflexionó el obispo y agregó que “no solamente es un mensaje para la diócesis de Río Gallegos, es un mensaje para todo el pueblo argentino”.

La misiva papal está fechada en Santa Marta el 31 de marzo: “Me contaron que trabajaron duro, con fuerza y mucha ilusión. Querían que la alegría y la festejo por el don recibido no quedara limitado a unos pocos sino que pudiera hacerse eco y alcanzar los distintos rincones del país. Sé que por la situación dolorosa y angustiante que golpea tantas regiones del mundo y a la que no son ajenos, tuvieron que cancelar la celebración como la habían preparado. De repente fuimos sorprendidos todos por una pandemia que nos desconcertó y movilizó a cambiar nuestras actividades y prioridades”.

“Estamos como los discípulos de Emaús, ‘caminando con el semblante triste’ por lo que sucede, intranquilos por cómo se desarrollará y preocupados por las consecuencias que dejará”, comparó el Papa en referencia a los hombres que según el Evangelio cristiano caminaban con pena y su fe en crisis tres días después de la crucifixión de Jesús cuando se lo encontraron resucitado y no lo reconocieron. “Él está en medio nuestro alentando el caminar”, escribió sobre Dios.

Respecto a las medidas restrictivas dijo: “En estos momentos donde el contacto viene medido y evitado, es imprescindible que podamos rememorar y aprender ese sentir eucarístico que sólo el Señor nos puede enseñar”. Y pidió que “no dejemos que la fiesta se apague, no perdamos la oportunidad de asumir y acoger nuestro presente como un tiempo propicio de gracia y salvación con todo el empeño que esto significa”.

Elogió la misión sacerdotal que sigue “ingeniándose creativamente para que nadie quede al costado del camino” y habló de la compasión “para achicar y sanar las heridas que dividen, enfrentan y dispersan”.

Y continúo: “'Hagan esto en memoria mía’ es participar en ese ejercicio de comunión que nos invita a reconocer que no somos solamente pasibles afectados de un problema que nos rodea sino potenciales promotores de un bien que nos apremia”.

El Papa dedicó palabras especiales para García Cueva: “Querido hermano, si bien estarás celebrando físicamente solo, tu pueblo, nuestro pueblo argentino, te estará acompañando”.

Tras bendecirlo y a la comunidad, Francisco reiteró su recurrente ruego: “Por favor, te pido que no se olviden de rezar y hacer rezar por mí”.

Según se contó, el mantel del altar fue confeccionado con peticiones recogidas en todo el país mientras que a los pies del mismo se ubicaron recuerdos realizados por presos de la Unidad 2. El obispo les agradeció especialmente, además de agradecer a las gobernaciones de Santa Cruz y Tierra del Fuego y a todos los que trabajaron o hicieron donaciones para una fiesta que se canceló. Y citó a Jesús: "Estuve preso y me visitaste”, repitió las palabras del Evangelio en el que cree la comunidad católica.