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Santiago Cafiero monitorea la cuarentena obligatoria en una Casa Rosada desierta

Santiago Cafiero (Adrián Escandar)
Santiago Cafiero (Adrián Escandar) (Adrián Escandar/)

Pasillos vacíos, oficinas desiertas y solo funcionarios “híper esenciales”.

Con esa radiografía de Casa Rosada –todos los empleados acceden solo por la explanada de la calle Rivadavia, previo paso por el termómetro inflarrojo–, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, monitorea el cumplimiento de la cuarentena obligatoria anunciada ayer por la noche en todo el país con un reducido grupo de ministros y funcionarios.

Pasadas las 13, Cafiero reunió en su despacho a los ministros Mario Meoni, Sabina Frederic y Matías Lammens, de Transporte, Seguridad, y Turismo y Deportes, respectivamente, y a la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, para analizar el minuto a minuto de las iniciativas oficiales y estudiar el avance del coronavirus en la Argentina, cuyo pico se espera para dentro de algunas semanas.

En el caso del transporte, por ejemplo, se esperaba el final del día para evaluar el nivel de acatamiento de la cuarentena. Ayer había estado, en el área metropolitana, entre el 55% y 60%. Hoy esperaban una cifra mucho mayor.

Por la tarde, el jefe de Gabinete tenía previsto sobrevolar el área metropolitana junto a Frederic y el ministro Eduardo “Wado” de Pedro. Tras un paso por el Ministerio de Salud.

Unos minutos antes, la secretaria legal y técnica, Vilma Ibarra, que durante el jueves había alternado su rutina entre Olivos y la Casa de Gobierno, había ingresado a la Casa Rosada para terminar de instrumentar las reglamentaciones de las medidas decretadas por Alberto Fernández, que este viernes seguía los pormenores del primer día de aislamiento obligatorio desde la quinta presidencial, rodeado solo por un puñado reducido de colaboradores.

Al mediodía, el jefe de Estado reunió al ministro Agustín Rossi y a los jefes de las Fuerzas Armadas para repasar “tareas de prevención y control en todo el país”.

Los ministerios dispusieron, en esa línea, la presencia de solo los funcionarios o asesores esenciales. En el edificio de Hacienda, por caso, donde además funciona Transporte, cerraron el servicio de cafetería y la cocina. Y se licenció a buena parte de los choferes.

Alberto Fernández recibió en Olivos al ministro de Defensa y a los jefes de las Fuerzas Armadas (Presidencia)
Alberto Fernández recibió en Olivos al ministro de Defensa y a los jefes de las Fuerzas Armadas (Presidencia) (ESTEBAN COLLAZO/)

Por la tarde, había prevista una videoconferencia del ministro Martín Guzmán con bonistas extranjeros, como parte del proceso de reestructuración de la deuda argentina que también sufre los coletazos de la crisis por la pandemia mundial por el coronavirus.

Ayer, después de una larga reunión con los gobernadores y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta –que este mediodía reunió a su gabinete en la sede central de la calle Uspallata, en Parque Patricios–, el Presidente anunció finalmente lo que ya era un hecho: el aislamiento preventivo, social y obligatorio para todo el país. “Una decisión excepcional en un momento excepcional”, como escribió minutos después de la oficialización de la medida en una carta que la Casa Rosada filtró al “pueblo argentino”. “El objetivo es que la pandemia sea gobernable”, resaltó el mandatario.

Además del jefe de Gabinete, “Wado” De Pedro también seguía la coordinación de los operativos del aislamiento obligatorio desde su despacho de Casa Rosada.

“Esto va a ser largo”, se resignaba este mediodía un colaborador del jefe de Gabinete que se quedó en su casa bajo la modalidad de trabajo a distancia. Como la mayoría de los funcionarios de menor rango y asesores que trabajan a diario en la Casa Rosada.

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