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El paradójico efecto del coronavirus sobre la negociación de la deuda argentina

FILE PHOTO: A Wall Street sign is seen outside of the New York Stock Exchange September 19, 2008. REUTERS/Lucas Jackson/File Photo (Lucas Jackson/)

El rendimiento de los bonos del Tesoro norteamericano a 10 años cayó este viernes a 1,47% anual mientras el de su hermano mayor, el bono del Tesoro a 30 años, tocó un piso de 1,89% y terminó la jornada en 1,9%. En la misma jornada, el precio del oro subió 1,5%, a 1,64 dólares la onza troy, su nivel más alto en siete años.

Ambos fenómenos son consecuencia del “vuelo a la calidad” (flight to quality) en los mercados de capital, por el creciente temor de los inversores a los efectos del “coronavirus” sobre la economía mundial, azuzados por los nuevos casos en Corea del Sur, Irán e Italia.

Ante esa incertidumbre, los fondos de inversión van a lo que consideran seguro y en ese movimiento aumentan la cotización del oro y de los bonos norteamericanos, lo que reduce aún más el rendimiento de estos últimos, lo que tiene un efecto de propagación sobre el mercado mundial.

El fenómeno no es nuevo, pero se profundiza. Un tercio de los fondos que se mueven en los mercados de capital internacional tiene hoy rendimientos negativos, señaló a Infobae un ex alto funcionario del sector bancario que hace consultoría financiera y de inversiones.

Blackrock, el principal administrador de inversiones del mundo, cuyos fondos sólo en bonos alcanzan los USD 2,3 millones (esto es, cerca de cinco veces el PBI de la Argentina) decidió el viernes recortar sus tenencias de los bonos norteamericanos a 30 años porque, según dijo Rick Rieder, el jefe de inversiones, esos rendimientos “no están ni siquiera cerca de ser correctos” en función de los “fundamentos” económicos.

Blackrock es, a la vez, uno de los mayores tenedores de bonos argentinos, junto a otros fondos como Fidelity, Templeton, Ashmore y Pimco.

Así, por esta extraña lógica de los mercados, el coronavirus juega a favor, al menos en sus efectos estrictamente financieros, de las chances de una renegociación exitosa de la deuda argentina. De otro lado, es más complejo prever cuáles serán los efectos sobre la economía real.

Usuario del Metro de Seúl, capital de Corea del Sur, el segundo país más afectado por el coronavirus.  REUTERS/Heo Ran
Usuario del Metro de Seúl, capital de Corea del Sur, el segundo país más afectado por el coronavirus. REUTERS/Heo Ran (HEO RAN/)

“Nadie sabe bien cuánto se va a prolongar esta situación y cuánto va a afectar a la economía mundial, pero esta caída de las tasas acerca posiciones para el alivio que pide la Argentina; en parte ese alivio se lo está dando el mercado”, señaló el director de Quantum Finanzas, Daniel Marx.

De todos modos, señaló Marx, faltan detalles y negociaciones y dilucidar la dinámica de las relaciones entre el gobierno argentino y los bonistas privados, que a su vez esperan que el gobierno acuerde un programa y acepte la “auditoría” del Fondo Monetario Internacional.

Ese requisito, aparentemente, se empezó a despejar luego de la reunión en Riad, Arabia Saudita, entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la directora del Fondo, Kristalina Georgieva: por primera vez desde 2007 una administración de origen kirchnerista aceptó que el organismo envíe a Buenos Aires su misión anual “de artículo 4”, para revisar exhaustivamente las cuentas del gobierno y también por primera vez la propia número uno del Fondo mencionó la palabra “programa”.

Hasta ahora, las referencias habían sido “diálogo”, “conversaciones” y palabras del estilo, en el terso lenguaje del organismo.

Marx comentó que en las últimas semanas se hicieron más frecuentes las visitas de analistas y managers de fondos que tienen títulos de deuda argentinos. La expectativa es que el gobierno argentino acuerde un programa con el Fondo. Además, señaló, cuando la Argentina haga finalmente su propuesta, el paso siguiente será conseguir los porcentajes de aceptación establecidos en las “Cláusulas de Acción Colectiva” con que se emitieron los bonos.

La profundización de la baja de los rendimientos financieros es positiva, reconoció el ex funcionario y asesor financiero que prefirió mantener reserva de su nombre y estimó la incidencia de ese factor en la negociación “entre un 10 y un 15%”.

Lo más importante, concluyó, sigue siendo que la Argentina acuerde un programa con el Fondo en el que los acreedores puedan ver un sendero fiscal, una política monetaria y factores de crecimiento que, eventualmente, los lleven a aceptar una prórroga e incluso una quita en los vencimientos de capital e intereses.

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