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Ricardo Hausmann, economista de Harvard, desde Davos: “La gran duda es quién es Alberto Fernández”

"Que la Argentina se haya hecho presente en Davos es una señal importante. Es un gobierno recién elegido y obviamente tenía muchas excusas para no venir"

En un alto en el Foro Económico Mundial, en Davos, Ricardo Hausmann, ex ministro de Planeamiento de la Venezuela prechavista, ex economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo y actualmente director del “Laboratorio de Crecimiento” (Growth Lab) del Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, conversó con Infobae sobre las presentaciones en el Foro. Destacó como señal positiva que el Gobierno haya decidido participar en Davos, con el envío del presidente de YPF, Guillermo Nielsen, pero marcó también las ambigüedades del gobierno de Alberto Fernández y criticó duramente su posición sobre Venezuela.

– ¿Qué se dijo en Davos sobre las perspectivas globales y regionales?

– El FMI dio una nota positiva. Donald Trump dio un discurso triunfal: la mejor economía que jamás habíamos tenido, el menor desempleo, la mejor situación de los pobres. En fin, un mensaje de súper optimismo económico. Pero las sesiones latinoamericanas fueron mucho más modestas. Venimos de tener en 2019 el menor crecimiento económico en mucho tiempo y las proyecciones para 2020 son muy moderadas. Y eso que han reconsiderado la región, para no incluir a Venezuela dentro de las estadísticas; si no los números serían más catastróficos.

En un panel latinoamericano vi a Nielsen muy claro sobre las cosas que tienen que hacer y a Paulo Guedes (ministro de Finanzas de Brasil) muy en control de la narrativa y bastante optimista sobre Brasil. Y Graciela Márquez Colín, secretaria de Economía de México habló más de estabilidad macroeconómica y ajuste fiscal que de crecimiento. México tuvo esencialmente una recesión el año pasado, así que no pueden vender su desempeño en materia de crecimiento, sino en consolidación fiscal. Aparentemente, tuvieron un aumento importante del salario mínimo y eso se estaría notando en los niveles de consumo, pero en un contexto recesivo, donde la venta de automóviles cayó 10%. En este contexto, que la Argentina se haya hecho presente en Davos es una señal importante. Es un gobierno recién elegido y obviamente tenía muchas excusas para no venir. Durante los gobiernos de Cristina Kirchner nunca habían venido, así que el hecho de que hayan venido ahora es una señal.

Según las proyecciones que el FMI presentó en Davos, después de un 2019 de estancamiento América latina sería, junto a Europa, la región de menor crecimiento en 2020
Según las proyecciones que el FMI presentó en Davos, después de un 2019 de estancamiento América latina sería, junto a Europa, la región de menor crecimiento en 2020

– ¿Qué le dejó la presentación de Nielsen?

– Básicamente describió lo mal que recibió la economía, una caída del PBI de 3%, un desempleo de 10%, un país con hambre, que produce alimentos para 400 millones de personas y no logra alimentarse a sí mismo. Por eso dijo que la Argentina tiene que definir un nuevo patrón de crecimiento basado en las exportaciones. Habló de las exportaciones agrícolas, de la minería, que como es posible que la Argentina no tenga una industria minera importante siendo que Chile y Perú, que son dos países andinos han sabido desarrollarla, y el tema de la energía. Dijo que el gobierno de Macri se endeudó en USD 100 mil millones y no pudo construir un gasoducto para sacar el gas de Vaca Muerta.

– ¿Qué balance hace de los primeros pasos del gobierno de Alberto Fernández?

– El anuncio de congelamiento de salarios y pensiones implica una caída en el valor real de esos ingresos y la reestructuración de la deuda, mezclado con el ajuste que ya había hecho el gobierno de Macri pueden ser las bases de una consolidación fiscal. Una de las mayores diferencias de estrategia económica fueron las que hubo entre Kirchner y Cristina. En el período de Kirchner hubo superávits fiscales y de balanza de pagos, un peso competitivo y foco en la competitividad externa de las exportaciones. Después vino Cristina e hizo todo lo contrario: controles, subsidios, cierre de la economía.

Entonces la pregunta que todo el mundo se está haciendo es quién es Alberto Fernández, qué tipo de estrategia va a seguir, quién va a estar definiendo la estrategia económica y con qué tipo de coherencia. Porque el período de Cristina fue de políticas incoherentes, insensatas y destructivas. La gran expectativa es ésa: quién es Alberto Fernández. Congelar jubilaciones y salarios o dar sumas fijas con una inflación de 3% te da en tres meses una reducción real del 10% por ciento…

La pregunta que todo el mundo se está haciendo es qué tipo de estrategia va a seguir, quién va a estar definiendo la estrategia económica y con qué tipo de coherencia. Porque el período de Cristina fue de políticas incoherentes, insensatas y destructivas

– También congelaron tarifas y combustibles…

– Sí, y cerraron las importaciones y están aplicando un fuerte control de cambios. Por eso, hay que ver cómo siguen. Cristina Kirchner usó el control de cambios para sobrevaluar la moneda y tratar de reducir –insosteniblemente- los precios internos y generó un ambiente muy poco competitivo que terminó generando recesión. En los anuncios económicos se ven elementos de ambas cosas. Uno entiende que un ajuste heterodoxo se hace con política de ingresos y eso viene de la mano de alguna forma de congelamiento de precios. Ese es el trade-off. En los planes Austral (Argentina, 1985) y Cruzado (Brasil, 1986) se hizo eso sin ajuste fiscal y por eso no duraron nada.

Por eso la duda es qué tan serio, qué tan comprometido está el Gobierno en sostener el ajuste fiscal, fortalecerlo con la reestructuración de la deuda, usar los controles de cambio para lograr bajar las tasas de interés y salir del círculo vicioso fiscal en que está metida la Argentina. La gente acá ve una situación poco clara: cosas que podrían interpretarse positivamente y otras que recuerdan errores del pasado. No les queda claro cuáles de las dos Argentinas se va a materializar.

– ¿Cree factible una renegociación rápida de la deuda con los bonistas y con el FMI?? ¿Es posible una negociación rápida y con alivio fiscal y del peso de la deuda?

– Yo creo que sí. Obviamente, todo depende de cómo lo hacen, con qué apoyo lo hacen. En principio, cuando la deuda ha caído tanto, la negociación sirve para que lo que tienen los acreedores valga a precios de mercado más que lo que vale hoy y reduzcan los riesgos. Entonces hay espacio para un win-win (una negociación que beneficie a ambas partes).

Cuando la deuda ha caído tanto, la negociación sirve para que lo que tienen los acreedores valga a precios de mercado más de lo que vale hoy y reduzcan los riesgos. Entonces hay espacio para un win-win

– ¿Y con el FMI?

– Bueno, el Gobierno ha dicho que no le va a pedir más prestado al Fondo. Creo que eso le va a hacer la vida más complicada, porque en algún momento van a tener que servir la deuda con el FMI y es más fácil hacerlo bicicleteando, es decir con más desembolsos del organismo. Ya verán qué hacen. Pero eso no es lo urgente en este momento. Si logran estabilizar la economía, eso es un problema menor.

– Usted trabaja, en Harvard, temas de complejidad, inversión, comercio, crecimiento económico. ¿En qué cree que falló el gobierno de Macri para lograr la prometida “lluvia de inversiones”?

– Creo que hicieron muchas cosas bien: hablaron con el sector privado, identificaron obstáculos a la inversión en sectores específicos, un trabajo que hizo bien el ministerio de Producción. Desarrollar ciertos proyectos se hace más fácil si tienes una corporación del Estado que co-invierte con el sector privado, poniendo la visión, el plan o la infraestructura, de modo que el sector privado compita para ver quién ganará el privilegio de ser socio del Estado. Eso funciona en Singapur, en Malasia, hasta en Rusia. La lógica de “arreglamos el ambiente de negocios y van a aparecer los empresarios y las inversiones” muy frecuentemente no funciona. Hay que ser más proactivo. Pero ninguna de estas políticas puede con la macro.

"La lógica de 'arreglamos el ambiente de negocios y van a aparecer los empresarios y las inversiones' muy frecuentemente no funciona. Hay que ser más proactivo. Pero ninguna de estas políticas puede con la macro. Lo que le faltó a Macri fue la macro" (Presidencia)
"La lógica de 'arreglamos el ambiente de negocios y van a aparecer los empresarios y las inversiones' muy frecuentemente no funciona. Hay que ser más proactivo. Pero ninguna de estas políticas puede con la macro. Lo que le faltó a Macri fue la macro" (Presidencia)

Lo que le faltó a Macri fue la macro. Hizo cosas muy buenas, pero se le juntaron una sequía en el sector agrícola con el corte del financiamiento internacional y un gradualismo fiscal que ex ante se podía justificar por razones políticas terminó no siendo factible. No creo que haya muchas cosas que puedan con eso. No hay políticas industriales o de desarrollo corporativo o un rol más activo del Estado que puedan sobreponerse a los problemas macroeconómicos.

No hay políticas industriales o de desarrollo corporativo o un rol más activo del Estado que puedan sobreponerse a los problemas macroeconómicos

– El Gobierno acaba de suspender los beneficios de la “ley de Economía del Conocimiento”, que tenía menos de un año, y en campaña el presidente se comprometió a extender hasta 2073 los beneficios de la “promoción industrial” de Tierra del Fuego, una ley sancionada en 1972 ….

– …. a pesar de los problemas macroeconómicos y de todos los desastres, Buenos Aires logró generar un sector exportador de servicios intensivo en conocimientos que creó como 100.000 empleos. Siempre he criticado que en América latina las ciudades no exportan. Exportan el campo, exportan las montañas, en Perú y en Chile exportan los mares, pero las ciudades no exportan. No sé lo suficiente sobre le ley de economía del conocimiento, pero lo cierto es que es muy importante que la Argentina logre un ecosistema del conocimiento.

– ¿Por qué?

– Una de las cosas que importan para el dinamismo de una ciudad es tener actividades que se vendan afuera. Si todo lo que vende Buenos Aires se lo vende a los argentinos hace que no pueda convertirse en una fuente independiente de actividad económica. Porque les vende a los argentinos, no puede generar un boom vendiéndole al resto del mundo. La excepción a este problema son el turismo y la exportación de servicios, en especial desde Buenos Aires.

Con todos los problemas que ha habido, Buenos Aires es una ciudad bellísima, agradable para vivir, que puede atraer talento, en un sector que depende fundamentalmente del talento que pueda atraer. Ustedes son un país abierto a la inmigración y eso puede ayudar a dinamizar a ese sector y a toda la economía: un sector de exportación intensivos en conocimiento con rol en IT y en entretenimiento. Ustedes tienen un cine de calidad y una gran creatividad. Argentina trajo al mundo el tango y Piazzolla, aunque digan que el tango es uruguayo: todas esas áreas tienen un rol importante para impulsar la Argentina, sobre todo la Argentina urbana, hacia adelante. Indudablemente el campo, la minería y la energía son sectores con potencialidades, pero no suenan muy siglo XXI.

"El status de refugiados a los venezolanos es una obligación moral de la Argentina", dijo Hausmann. "En la dictadura militar en la Argentina había menos militares manejando el aparato civil del Estado de lo que hay hoy en Venezuela"
"El status de refugiados a los venezolanos es una obligación moral de la Argentina", dijo Hausmann. "En la dictadura militar en la Argentina había menos militares manejando el aparato civil del Estado de lo que hay hoy en Venezuela"

– Vi que destacó en twitter la crítica del canciller Felipe Solá al intento de Maduro de impedir el ingreso de Guaidó y copar la Asamblea Nacional. Pero el gobierno argentino no quiso suscribir el pronunciamiento del grupo de Lima, porque hablaba de "dictadura”. El propio Alberto Fernández rechaza ese término, ha dicho que se trata de un gobierno “autoritario” y que “en Venezuela las instituciones están funcionando”. ¿Qué le queda de esta ambigüedad?

– Le quiero recordar al presidente Alberto Fernández que durante la dictadura Venezuela defendió la democracia y los derechos humanos en la Argentina. Argentina está llena de refugiados venezolanos que la sociedad recibió con brazos abiertos, aunque, a diferencia de Brasil y México, la Argentina no les ha dado status de refugiados y no les ha resuelto su problema de documentación. Casi todos tienen documentos venezolanos vencidos y en Venezuela son imposibles de renovar, porque se han vuelto una forma de chantaje del régimen.

Que el Gobierno argentino no reconozca la dictadura de Macruro es un insulto a la historia argentina. El status de refugiados a los venezolanos es una obligación moral de la Argentina. En las dictaduras militares en la Argentina había menos militares manejando el aparato civil del Estado de lo que hay hoy en Venezuela. La presidenta Bachelet en su informe de la ONU habla de 6.000 asesinatos por parte de grupos armados del Estado. El problema de Maduro no es que no haya dejado entrar a Guaidó a sesionar. El problema de Maduro es que ha cercenado las libertades de los venezolanos que no quieren que siga su gobierno y no deja que los mecanismos constitucionales permitan cambiar la orientación política al país.

– La ambigüedad del gobierno sobre Venezuela ¿condiciona lo que hablamos al principio: negociación de la deuda, inversiones, posicionamiento internacional?

– Es una señal en el marco de esta duda sobre quién es Alberto Fernández. No ayuda a despejar la incertidumbre que hay. Que la Argentina esté aliada con Rusia, Irán y Cuba en su posición sobre Venezuela no da la sensación de un país que comparta los valores del mundo al cual está tratando de atraer.

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