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Guillermo Montenegro: “Si la relación con la provincia tiene que ser mala, será mala; yo tengo que pensar en los marplatenses”

El intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro, en la playa del tradicional Torreón del Monje
El intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro, en la playa del tradicional Torreón del Monje (CHRISTIAN HEIT/)

Son las nueve de la mañana en el Torreón del Monje y Guillermo Montenegro (57) lleva unos minutos de retraso. Entra pidiendo disculpas al salón reservado para la entrevista con Infobae, y explica que “uno de los mellizos se golpeó la cabeza”, y aunque no fue nada grave, “hay que estar”.

Hace diez meses él y Eugenia Pruzzo (40), su esposa, fueron padres de Martina y de Simón. Los “mellizos” se sumaron a Guadalupe (26), Joaquín (21) y Gonzalo (19) -de una relación anterior-, hijos mayores del ex fiscal, juez, secretario de Seguridad porteño, embajador en Uruguay, diputado nacional y desde hace menos de un mes intendente de Mar del Plata.

Montenegro no duda y saluda con un beso. El gesto puede parecer trivial, pero no lo es. En la charla previa a que se encienda el grabador asegura que durante los últimos meses de la campaña le dio la mano a unas 200 personas por día y que eso terminó deformando su mano derecha, justo a la altura del nudillo del dedo meñique.

Ahora, hace ya varios meses que la campaña terminó, y Montenegro, convertido en intendente de la ciudad balnearia más importante del país, saluda con un beso.

Montenegro conversa con dos bañistas marplatenses que aprovechan y le hablan de la ciudad
Montenegro conversa con dos bañistas marplatenses que aprovechan y le hablan de la ciudad (CHRISTIAN HEIT/)

—En 2015 fuiste candidato a intendente de San Isidro, embajador en Uruguay hasta 2017, antes de volver al país para ser diputado nacional y en tres años llegaste a ser intendente de Mar del Plata. ¿En qué momento decidiste que querías serlo?

—Yo siempre me quise volver a Mar del Plata. Cuando estaba de juez o de fiscal, de fiscal sobre todo y antes de secretario, cuando había un concurso me anotaba acá. Pero había muy poco movimiento en ese momento porque en la ciudad que tenía sólo un juzgado federal y una fiscalía. Yo me fui de acá a estudiar con tres compañeros de colegio y después lo que pasa es que vos no elegís dónde vivir cuando buscás laburo. Pero yo siempre quise volver.

Y llegó un momento que estando en Uruguay le dije a mi mujer “me quiero volver a Mar del Plata”, y si bien ella es muy de Buenos Aires, no le disgustaba la idea. Nos vinimos para acá, al principio admito que la traje engañada, le dije que iba a ser por un tiempo y al final no fue por un tiempo, pero la verdad que le encantó y poco después quedó embarazada de los mellizos y es como que todo cambió.

Un grupo de carperos le piden una foto y él les cuenta que de joven fue colega de ellos en San Sebastián
Un grupo de carperos le piden una foto y él les cuenta que de joven fue colega de ellos en San Sebastián (CHRISTIAN HEIT/)

—Durante la campaña se hablaba de que te jugaba en contra no vivir toda la semana en la ciudad. ¿Creés que en algún punto fue así? ¿Era algo que tenías en mente?

—Cuando yo tomé la decisión de venirme a vivir acá, me vine a vivir acá. Iba un día y medio o dos días a Buenos Aires nada más. Hubo una movida yo te diría más desde la política que desde la gente. Pero faltaba poco tiempo para la campaña y decían “Montenegro no vive en Mar del Plata” y yo decía “pero si me ven en el mercado”. Además yo soy bastante metódico en los lugares. Tengo mi carnicero, mi pescadería, mi café, me junto con mis compañeros de colegio los viernes, voy al mercado regional, inclusive después de las elecciones me dijeron “pensamos que no iba a volver más” y yo sigo yendo, me divierte hacerlo.

Así que por todo esto llegó un punto en que me enojaba que dijeran que yo no vivía en la ciudad. Pero yo tomé una decisión de volver a la ciudad y no la tomé para ser intendente, la tomé por un proyecto de vida. Yo estaba viviendo hacía tres años con mi actual mujer y quería vivir en Mar del Plata. Mis hijos más grandes de 26, 21 y casi 20, tienen edades en la que pueden venir para acá cuando quieren.

Pero si hablamos de que uno tiene la posibilidad de elegir donde vivir, que yo a los 22 no la tuve, elijo estar acá. Fue ocho meses antes de la elección que decidí que quería ser intendente. Primero me dijeron que cómo me iba a venir de Uruguay, después que no tenía chances; pero a mí nunca nada me fue fácil en la vida.

Tras ganar la intendencia en Mar del Plata, Montenegro se redujo el sueldo un 20% y un 15% a su equipo político como una "donación al municipio"
Tras ganar la intendencia en Mar del Plata, Montenegro se redujo el sueldo un 20% y un 15% a su equipo político como una "donación al municipio" (CHRISTIAN HEIT/)

—Hasta hace apenas unas semanas Fernanda Raverta (Frente para la Victoria) era la principal candidata de la oposición, estuvo a punto de quedarse con la intendencia, y es muy cercana a vos e inclusive tienen un diálogo constante entiendo.

—Yo tengo una relación personal muy buena con Fernanda, con la que fuimos dos años diputados. Y fue una relación muy buena también durante toda la campaña, no es algo que digo ahora. Y la verdad que hubo una elección en la que los marplatenses decidieron que querían un cambio. Éramos dos figuras que no habíamos competido por la intendencia hasta ese momento, todas las otras figuras ya habían competido, y el marplatense tomó la decisión de elegir lo nuevo, ya sea Fernanda o yo.

Tengo una relación con ella que va más allá de la política, de mucho respeto profesional, personal, de conocer a su marido, a sus hijas, ella a mi mujer, a mis hijos. Podemos discutir, pelearnos desde lo ideológico, en la forma de hacer las cosas, pero si hacemos una lista de los diez problemas de Mar del Plata, te diría que en nueve vamos a coincidir. Eso ya se veía en la campaña.

Fernanda Raverta, ministra de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires
Fernanda Raverta, ministra de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires

—¿Y políticamente estaría mal pensarlo como una manera de acercar posiciones con Provincia y Nación, hoy de un color político diferente al de Mar del Plata?

—Yo tengo muy claro donde estoy parado políticamente. A mí nadie me puede decir nada de quién soy, lo sabe todo el mundo, yo me pinté de amarillo cuando salí de Tribunales y sigo pintado de amarillo. El que me conoce sabe que es así, pero también sabe que voy a trabajar para mi ciudad y que en ese trabajar para mi ciudad me van a encontrar dialogando con Kicillof, con los ministros de la provincia, con el presidente, con los ministros del presidente, pero teniendo una posición muy clara de los intereses de los marplatenses. En menos de un mes tuvimos la vista de tres ministros, un Operativo Sol que está funcionando muy bien, estuvimos hablando con el ministro de Producción y ya hay cosas llevándose adelante. Voy a trabajar para mi ciudad y me voy a parar de manos si algo afecta a mi ciudad.

—Hace una semana tomaste la decisión de bajarte el sueldo en un 20% vos y en un 15% a todo tu arco político en calidad de “donación al municipio”. ¿Cómo fue recibido?

—No hubo opinión (risas). Pensé mucho en cómo comunicarlo porque no lo había hablado con nadie del Gabinete, lo había comentado con uno o dos nada más. Pero yo no me sentía bien y fue lo que me llevó a hacerlo.

Le estoy pidiendo a la gente un esfuerzo con los impuestos, a personas que no llegan a fin de mes, a las que el salario les bajó, a las que la inflación les pega, entonces tengo solo dos formas: una tratar de estar cerca, de resolver los problemas como la luminaria, la plaza, el bache y la otra que el vecino sienta que yo también hago el esfuerzo.

Todos me dicen “eso es gestual”. A ver, para mí es real, porque para mí es algo concreto un 20% menos. Y se hace como una donación porque es la forma jurídica de hacerlo, ya que de lo contrario si te bajás el sueldo -cosa que no se puede- afectas las jubilaciones de los que te precedieron. Lo comuniqué de esa manera y fui claro: “El que no esté de acuerdo se va a su casa”.

El intendente hace anotar teléfonos a su equipo ante algunas de las consultas que espontáneamente surgen durante las fotos en las playas del Torreón
El intendente hace anotar teléfonos a su equipo ante algunas de las consultas que espontáneamente surgen durante las fotos en las playas del Torreón (CHRISTIAN HEIT/)

—La temporada pasada la llegada de Uber generó mucha tensión con el gremio de los taxistas. ¿Dónde te paras en esta disputa?

—Yo no estoy de acuerdo con Uber y menos en mi ciudad. El taxista durante todo el año está esperando por la temporada porque se va a hacer su diferencial y la verdad que venga uno de afuera con una aplicación que no está regulada en la ciudad, de hecho sí esta regulada está prohibida, a que genere una competencia desleal yo no lo voy a permitir.

Lo dije en la campaña, lo dije hace dos años y medio, lo dije cuando el diputado (Guillermo) Castello presentó su proyecto, me sigo juntando con los taxistas y cada vez que la gente de Uber quiso hablar conmigo les dije que no.

Al taxista le pido un registro especial, el que todos lo años tiene que renovar, le pido que lo pague, que sea profesional, que no tenga antecedentes, un seguro específico, la licencia; entonces la verdad que no están en igualdad de condiciones. Además está el problema del empleo que hay en la ciudad.

—Esta semana trascendió un video en el que se ve al empleado de seguridad de una disco de la zona de Playa Grande pegándole a un chico. ¿Cómo te parás -más allá de este hecho puntual- en relación a la noche marplatense?

—La respuesta es mayor control. Ya veníamos trabajando con mucha gente en este sentido cuando ocurrió esto. Pero a partir de esto hay una serie de operativos específicos pensados en otros horarios, teniendo en cuenta por ejemplo la franja de 6 a 8 de la mañana, porque lo que también pasa es que cambian mucho los movimientos de la nocturnidad.

A parte de esto hablar mucho con los empresarios, tener una comunicación distinta con el sindicato para saber quiénes son los trabajadores, cómo están capacitados y tener mayor presencia. Pero tiene que ver también con los cambios culturales, porque no es lógico que vos a la puerta de un lugar de divertimento tengas que mandar a la guardia de infantería, no pasa en ningún lugar del mundo.

Montenegro: “Si la relación con la provincia tiene que ser mala será mala, yo tengo que pensar en los marplatenses”
Montenegro: “Si la relación con la provincia tiene que ser mala será mala, yo tengo que pensar en los marplatenses” (CHRISTIAN HEIT/)

—Estuviste en el encuentro de los intendentes opositores con Axel Kicillof, donde se habló entre otras cosas de la Ley Impositiva, el primer contrapunto entre oficialismo y oposición. ¿Qué relación tenés con el gobernador?

—La reunión había sido planteada antes de la fiscal impositiva, por lo cual fue de rebote e incluso él lo aclaró esto. La reunión había sido pedida por el Foro de Intendentes Radicales y después se sumó el pedido del Foro de Intendentes de Cambiemos. Él lo dijo durante la reunión "muchos van a creer que esta reunión ya la voy a usar para pedirles ayuda y la verdad es que no. Vamos a hablar un poco de eso, pero no es lo central”.

De la Ley fiscal dijo que “para todo lo que hay que hacer se necesita plata y por eso necesito recaudar”, lo cual es entendible y para nosotros es importante que la provincia tenga una herramienta de esas características. Se va a discutir cómo hacer para que afecte lo menos posible a los bonerenses, pero también sabemos que es necesario, porque una parte de ese presupuesto va a ser usado para obras en la ciudad y los marplatenses lo necesitamos.

Yo no necesito llevarme bien para que hagan obras porque las obras las hacen igual, pero lo importante de tener el vínculo con Nación y con provincia es poder definir nosotros cuáles son las obras que necesitamos los marplatenses. No que vengan de afuera a decir “hago esto”.

La sensación que yo me llevé es que la discusión vendrá desde el ámbito legislativo y que se está trabajando mucho en la búsqueda de consensos. Hay que darle gobernabilidad, ser una oposición seria, no decir que no porque no, pero sin perder de vista que pueden verse muy afectados algunos sectores. Esa va a ser la discusión, pero en el marco del acercamiento de posiciones y del consenso que tiene que generar una ley de estas características, para que el gobierno de la provincia pueda trabajar, el nacional también y los locales también.

Montenegro durante la reunión de intendentes de la oposición con Axel Kicillof (Santiago Salva)
Montenegro durante la reunión de intendentes de la oposición con Axel Kicillof (Santiago Salva)

—¿Creés que va a ser buena entonces la relación con la provincia?

-Yo soy optimista por naturaleza. Si tiene que ser mala, será mala. Creo que no es bueno ni para los bonaerenses, ni para los marplatenses, ni para los argentinos y esto no tiene que ver con la grieta, tiene que ver con la realidad. Yo tengo que pensar en los que viven en Mar del Plata, los que me votaron y los que no me votaron. Ahí me van a encontrar. Eso no quiere decir que voy a aceptar que me digan qué cosas tengo que hacer, pero sí voy a discutir las cosas que tengo que hacer para mejorar la calidad de vida de los marplatenses.

Soy optimista en cuanto a la buena relación personal que tengo con varios de los ministros, con la relación respetuosa y educada que cultivé con el gobernador los dos años que fuimos diputados juntos, pero no voy a tener ningún problema en ponerme firme en las cosas que me tengo que poner firme, y en acompañar las cosas que le hacen bien a mi ciudad.

—¿Y en cuanto a Nación creés que el impuesto del 30% al dólar favoreció al turismo interno y a la Mar del Plata, que a pesar de los pocos días que lleva enero, ya registra una demanda mayor a la de la temporada pasada?

—Sí y no. El año pasado todo hacía presumir que el turismo en la Argentina iba a mejorar y mejoró en todas partes, menos en Mar del Plata. Entonces estaba todo preparado para que mejore y Mar del Plata no estaba preparada para recibirlo. Había conflicto con los guardavidas, con la basura, con los municipales, vos veías la tele y te ibas a otro lado, no venías acá. Nosotros logramos no tener esos conflictos, pero no porque seamos buenos, sino por la necesidad de que la ciudad funcione y esté a la altura de las circunstancias.

Fotos: Christian Heit

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