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Del “doble comando” al albertismo: la tarea diaria del Presidente para evitar la sombra de Cristina Kirchner

Alberto Fernández y Cristina Kirchner durante un acto en la campaña electoral (Luciano Gonzalez)
Alberto Fernández y Cristina Kirchner durante un acto en la campaña electoral (Luciano Gonzalez)

Alberto Fernández está construyendo el “albertismo puro” para darle sustento político a su poder. No le resulta nada fácil y es una apuesta diaria que desafía al karma que arrastra desde que arribó a la Casa Rosada: la sombra permanente y acechante de Cristina Kirchner.

Durante los 18 días que lleva en el máximo sitial de la Nación, el Presidente logró armar lo que sus allegados llaman la “toma del control total”. Esa estrategia se contrapone con la idea del “doble comando” con la Vicepresidenta que se instaló desde la campaña presidencial y que aún muestra claros pertrechos de supervivencia.

“Alberto está gobernando sin doble comando. Con el poder real que debe tener un Presidente. Eso no quita que dialogue con Cristina y compartan muchas decisiones”, expresó a Infobae un funcionario que comparte oficinas cerca del jefe de Estado.

En rigor, Alberto Fernández dialoga por teléfono o intercambia mensajes por WhatsApp con la Vicepresidenta mucho más de lo que se sabe. Pero esto no le impidió desde que llegó a la Casa Rosada construir diariamente su esquema de poder con estilo propio. Un estilo entre caótico y cargado de permanente adrenalina que se parece más a las formas que tenía de ejercicio del poder de Néstor Kirchner que al de la vicepresidenta.

Al calor de este armado del “albertismo puro”, el Presidente viene manteniendo desde hace dos semanas una suerte de pulseada silenciosa con Cristina Kirchner que se pudo cristalizar en los siguientes hechos concretos de los últimos días:

Reunión multisectorial. La decisión de Alberto Fernández de construir un espacio multisectorial con empresarios, sindicalistas y movimientos sociales es una apuesta fuerte que buscó darle respaldo a sus medidas de gobierno y a la negociación con el FMI. Es el paso previo para la conformación del Consejo Económico y Social. Un allegado a la vicepresidenta admitió que ese estilo “multitudinario” de sumar poder no lo comparte. Tampoco le puso reparos. Se trata de un sello propio de Alberto Fernández que recogió una primera queja de Vilma Ibarra con tufillo kirchnerista. “Para poner a la Argentina de pie somos imprescindibles las mujeres”, tuiteó la secretaria Legal y Técnica con la foto de la reunión de la multisectorial. ¿Un reproche feminista de Cristina Kirchner encubierto? Nadie lo sabe.

La multisectorial que convocó el Presidente el viernes con empresarios y sindicalistas
La multisectorial que convocó el Presidente el viernes con empresarios y sindicalistas ((Presidencia)/)

La liga de gobernadores. El Presidente está armando una de sus corazas de protección política a futuro que es la liga de gobernadores del PJ. A las reuniones con mandatarios provinciales que está armando el ministro del Interior y soldado de la Vicepresidente, Wado de Pedro, le siguen encuentros casi paralelos del jefe de Gabinete Santiago Cafiero con gobernadores del PJ. No sólo esto. Gabriel Katopodis, ministro de Obras Públicas y hombre de confianza del Presidente también viene armando con bajo perfil una catarata de encuentros con gobernadores peronistas bajo la excusa de concretar los proyectos de infraestructura. “No hay desconfianza alguna con Wado de Pedro, tenemos agendas totalmente diferentes con los gobernadores”, se atajan cerca de Katopodis que maneja un ministerio con relevante caja de fondos frescos.

Reestructuración en la AFI. El Presidente decidió poner a la fiscal Cristina Caamaño al frente de la intervención de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Se trata de una adherente a la corriente kirchnerista de Justicia Legítima pero no una cristinista de paladar negro. Contra todas las especulaciones que mencionaban a la cristinista Nilda Garré o Aníbal Fernández al frente de la agencia de inteligencia, el Presidente finalmente optó por poner a Caamaño que no llegó por mandato de Cristina Kirchner sino del juez Daniel Rafecas, que fue elegido para ser Procurador General. Otro gesto de Alberto Fernández de construcción de poder propio en un lugar clave para la Casa Rosada. El Presidente ordenó una revisión a fondo de la AFI. ¿Llegará esa tarea hasta la era del kirchnerismo puro hasta derivar en la guerra silenciosa con el espía Jaime Stiuso? En el Gobierno sostienen que el revisionismo albertista de la AFI no llegará a “tanta prehistoria”. En cambio, Cristina Kirchner pudo imponer a sus referentes del Congreso para el armado de la nueva estructura del Consejo de la Magistratura.

Alberto Fernández con la interventora de la AFI Cristina Caamaño
Alberto Fernández con la interventora de la AFI Cristina Caamaño

La Secretaría de Malvinas. El Presidente acaba de reflotar la Secretaría de Malvinas que estaba en épocas de Cristina Kirchner y que precisamente volverá a dirigir Daniel Filmus. Ayer se promulgó el decreto de su creación. Pero al parecer no fue un capricho de la ex Presidenta sino de una decisión del propio Fernández de ir a fondo con este tema. De hecho, creará en los próximos días un Consejo de Políticas Públicas de Malvinas que estará conformado por legisladores de la oposición, ex combatientes, académicos y funcionarios del Gobierno para fijar políticas de Estado sobre las islas y su reclamo de soberanía argentina.

El peritaje de Nisman. La decisión de la ministra de Seguridad Sabina Frederic de avanzar con una “revisión de la calidad técnica y científica del informe pericial realizado oportunamente” por la Gendarmería Nacional sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman parecería esconder la sombra de Cristina Kirchner en una suerte de revanchismo. Es que la pericia realizada en el 2017 por la Gendarmería a cargo de Patricia Bullrich arrojó el resultado de que el fiscal fue asesinado.

Desde el Ministerio de Seguridad aclararon a Infobae que “no se quiere hacer una nueva pericia sino que se trata de una revisión técnica para colaborar en tanto auxiliares que somos de la justicia". "El procedimiento realizado por Gendarmería fue controversial, ha sido cuestionado por distintos peritos y por eso el presidente nos pidió que pongamos a disposición un análisis de esa pericia. No se trata de impartir justicia sino de colaborar con ella”, dijeron. No obstante, en la Casa Rosada hubo quienes entrevieron en la decisión de Frederic los consejos del CELS de Horacio Verbitsky y de Cristina Kirchner. Revanchismos atrasados, le dicen.

La ministra de Seguridad Sabina Frederic pidió una revisión de la pericia de Nisman Franco Fafasuli
La ministra de Seguridad Sabina Frederic pidió una revisión de la pericia de Nisman Franco Fafasuli

Embajadas y viajes. En la Cancillería restan por definir las vacantes para enviar embajadores a Gran Bretaña, el Vaticano, Francia, China y Rusia. Se trata lugares clave para el armado de la diplomacia de Alberto Fernández. En este contexto el canciller Felipe Solá se encuentra lidiando con los reclamos de la vicepresidenta por varios de esos puestos para gente de su confianza. Al parecer, ya consiguió ubicar en París a su amigo y diplomático de carrera Juan Archibaldo Lanús y estaría casi definida la embajada de Beijing para el joven asesor cristinista Sabino Vaca Narvaja, uno de los hombres más preparados en China del universo kirchnerista. La vicepresidenta opinó ante un puñado de asesores la semana pasada que la embajada de Gran Bretaña debería ser para alguien “con mucha garra” como fue en su momento Alicia Castro y deslizó que el Vaticano debería cubrirse con un embajador de carrera. Sobre este último tema Alberto Fernández tiene plena coincidencia. No opina lo mismo sobre el Reino Unido.

El canciller Solá insistió hasta último momento en que el Presidente viaje al Foro Económico que se desarrollará en Davos a mitad de enero. Lo más probable es que Alberto Fernández no viaje finalmente a Suiza y en ello pesó mucho la opinión de la vicepresidenta que jamás fue a Davos durante su paso por la Casa Rosada ya que cree que se trata de “una pérdida de tiempo”.

La sombra de las 125. En el despacho de Cristina Kirchner del Senado viven en estos días de tractorazo en las rutas como una suerte de revanchismo a los días de la frustrada resolución 125 que imponía aumentos en las retenciones. De hecho, el ministro de Agricultura, Luis Basterra es un cristinista de la primera hora y considera que esta cruzada contra el campo es una suerte de revival de la puja “unitarios y federales” de la época rosista. “Los unitarios del campo deben entender que la Argentina ya cambió y que deben amoldarse a los nuevos tiempos”, se le escuchó decir al ministro de Agricultura en su despacho. Desde la Casa Rosada están convencidos con la decisión de Alberto Fernández de aumentar retenciones al agro. Pero también creen que “no se debe tensar la cuerda” con protestas y enfrentamientos con el campo a menos de un mes de mandato presidencial. Una muestra de esto es que en la mesa multisectorial el Presidente se ocupó hasta último momento que se sienten los referentes de la Mesa de Enlace que finalmente estuvieron ausentes. Y en el comunicado final del documento se aclaró que Coninagro y la Federación Agraria compartían “buena parte del consenso social” que impulsa la Casa Rosada.

Después de todo se trata de estilos diferentes. El poder cristinista iba por todo o nada. El albertismo que intenta moldear el Presidente bajo la sombra de Cristina Kirchner es más flexible a las negociaciones.

Así lo dejó entrever el propio Alberto Fernández en un almuerzo que mantuvo con sus amigos del PJ porteño esta semana. “Trabajo 24×24 y con mucha adrenalina todos los días porque hay que sacar el país adelante en forma inmediata y no podemos perder el tiempo. Pero no siento agobio por eso ya que estoy construyendo cada día mi propio estilo de poder”, relató el Presidente ante la mirada de Eduardo Valdés, Julio Vitobello, Guillermo Oliveri, Raúl Garré, Carlos Montero, Claudio Ferreño, Alberto Iribarne, Jorge Argüello y Miguel Pesce. Muchos de estos peronistas porteños estuvieron enfrentados con Cristina Kirchner y creen que es hora de que Alberto Fernández se despegue de la vicepresidenta para reafirmar con fuerza el “albertismo puro”.

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