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Quién es el barrabrava armado detenido durante los violentos incidentes en la UTA

Una selfie del barrabrava Néstor Lovotti tomada en un acto de la UTA, de acuerdo a los carteles del fondo.
Una selfie del barrabrava Néstor Lovotti tomada en un acto de la UTA, de acuerdo a los carteles del fondo.

Donde hay violencia gremial, hay barrabravas. Porque los delincuentes del tablón son la mano de obra que utilizan los sindicatos a la hora de dirimir sus diferencias. Y lo ocurrido ayer en la sede de la Unión Tranviarios Automotor no faltó a la regla: el detenido con un arma 9 milímetros –presuntamente vinculada a la Policía Federal Argentina ya que tenía la inscripción de la fuerza– es, según la información recolectada en Tribunales, Néstor Lorenzo Lovotti, el famoso Pelado, tal su apodo de guerra en la tribuna de Racing, donde tuvo una participación activa como uno de los máximos jefes de La Guardia Imperial en la época en que reinaba el mítico Fabián Jaimito Heredia y a la que quiso reconquistar el año pasado perdiendo en el intento. El barra quedó a disposición de la fiscalía penal contravencional número 15 a cargo del doctor Federico Tropea y la causa está caratulada como Tenencia de arma de guerra, cuya pena va de dos a seis años de prisión.

Lovotti no es desconocido en el mundo del paravalanchas ni en el de los sindicatos. Es más, estuvo involucrado en la causa judicial que comenzó con el asesinato del hincha de Independiente Gustavo Rivero, en la previa del clásico del 17 de febrero de 2002, donde fue acusado de integrar una asociación ilícita tal como se denominó a la barra, causa que terminó finalmente con un solo condenado, el jefe máximo, Jaimito, a cinco años de prisión. El Pelado es de Monte Chingolo, partido de Lanús, y desde ahí se hizo fuerte en sus contactos con el mundo de los violentos con base en la Villa El Morro.

Una de sus apariciones más recordadas fue cuando quiso pactar la paz en medio de la feroz interna de la barra en 2004 y recomponer relaciones con la Policía y la Justicia de Avellaneda. Y junto a dos de sus barras entregó 34 banderas robadas a otros equipos y que guardaban celosamente en Monte Chingolo. Había cinco de Independiente, tres de San Lorenzo y River y dos de Boca en el paquete que quedó a disposición del juez Battafarano después de labrarse el acta correspondiente. No le sirvió de mucho: la facción de Raúl Escobar, alias Huevo, igual lo terminó echando del Cilindro de Avellaneda.

El Pelado Lovotti con el escudo del club donde disputó la cúpula de la violenta Guardia Imperial. En un momento intentó un acuerdo con la Justicia y la Policía de Avellaneda al entregar 34 banderas robadas a otras hinchadas.
El Pelado Lovotti con el escudo del club donde disputó la cúpula de la violenta Guardia Imperial. En un momento intentó un acuerdo con la Justicia y la Policía de Avellaneda al entregar 34 banderas robadas a otras hinchadas.

Chofer de una empresa de transporte de larga distancia, se radicó durante un tiempo en Paraguay y al regreso quiso recuperar la tribuna albiceleste. En ese intento dio una nota al programa radial Código de Barras donde denunció que La Guardia Imperial recibía casi un millón de pesos del club además de las entradas de favor y los bolsones con ropa oficial y tenía relación con La Cámpora. Pensó que podía obtener favores del cambio de viento político pero no tuvo suerte: cuando Escobar con derecho de admisión no pudo ingresar más al estadio, delegó el poder en la gente de la zona de Dock Sud, postergando una vez más el sueño del Morro de volver a gobernar una tribuna que deja pingües ganancias.

El Pelado parece ser fanático de las selfies. En este caso, dentro del sindicato que encabeza Roberto Fernández.
El Pelado parece ser fanático de las selfies. En este caso, dentro del sindicato que encabeza Roberto Fernández.

Obviamente, la relación de la UTA con los barras no se remite solamente a Lovotti. En su momento, para romper la resistencia de los trabajadores de la línea 60 más alineados con la izquierda, el gremio aliado con la empresa DOTA utilizó a barras de Chicago, River y Tigre. Uno de los denunciados fue Aldo Baranda, después asesinado por la interna de la tribuna del Torito, donde era jefe de la facción Las Antenas de la barra de Chicago, que tiene su base de operaciones en Villa Insuperable. También hubo más cerca en el tiempo barras de Tigre y River rompiendo otra huelga, con una causa judicial aún en trámite. No es sólo propiedad de la UTA esta utilización en el mundo sindical de la mano de obra del paravalancha: el caso más conocido fue la patota de la Unión Ferroviaria integrada por Cristian Favale, de Defensa y Justicia, y Gabriel el Payaso Sánchez, de Racing, que asesinaron al militante Mariano Ferreyra.

Lovotti fue detenido con el arma durante los incidentes en la sede del sindicato de la Unión Tranviarios Automotor.
Lovotti fue detenido con el arma durante los incidentes en la sede del sindicato de la Unión Tranviarios Automotor.

También prestan servicios en el fútbol y en los sindicatos el Polaco Petrov, de Independiente, y Sergio Medina, el famoso Ale de Budge, de Los Borrachos del Tablón, en Camioneros. En Atilra, el sindicato de la industria láctea, en la gran batalla en Rosario que dejó un muerto el primer acusado fue el Chino Cazón, barra de Newell’s que pasó seis meses en prisión hasta quedar desvinculado. En el sindicato de Panaderos la balacera enfrentó a barras de Boca como el Oso Pereyra con violentos de Independiente como Pichón. Ambos terminaron asesinados. En la Uocra de La Plata actúa el Negro Tobar, de la barra de Gimnasia, y así se puede seguir adelante con una lista interminable que volvió a reactivarse ayer, cuando la violencia sindical se apoderó del centro porteño y en la mira quedó, como ayer, hoy y siempre, un barrabrava.