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Alberto Fernández dispuso la intervención de la AFI y ordenó reasignar sus fondos reservados

Alberto Fernández ordenó intervenir la AFI #Asuncion (Infobae)

El presidente Alberto Fernández anunció ante la Asamblea Legislativa que intervendrá la Agencia Federal de Inteligencia. Lo hizo luego de pronunciar una severa mirada de la Justicia. Antes de la proclama, hablaba de aprovechar la valía de un recurso mayoritario para terminar con “la mancha ominosa que un sector minoritario le provoca a la credibilidad de la institución judicial”. Le sirvió para introducir y presentar su decisión de intervenir la AFI.

Dijo en su discurso: “En el mismo sentido de transformación profunda he decidido que sea intervenida la Agencia Federal de Inteligencia”. Una lluvia de aplausos resonó en el recinto parlamentario. Luego de la ovación, recitó su argumento: “Queremos impulsar así una reestructuración de todo el sistema de inteligencia e información estratégica del Estado”.

A continuación, adelantó que los fondos reservados del organismo de inteligencia serán aprovechados para el promover el Plan Contra el Hambre, que anunció en la primera parte de su ponencia como una medida prioritaria en su gestión. “Como paso inmediato dispondré la derogación del Decreto 656 del 2016, que fue una de las primeras primeras y penosas medidas que la administración anterior promovió y que significó consagrar el secreto para el empleo de los fondos reservados por parte de los agentes de inteligencia del Estado”.

Con la intervención de la AFI, el Presidente propone el comienzo de una nueva etapa en la construcción de un organismo moderno, sin vicios estructurales (Adrian Escandar)
Con la intervención de la AFI, el Presidente propone el comienzo de una nueva etapa en la construcción de un organismo moderno, sin vicios estructurales (Adrian Escandar) (Adrian Escandar/)

Alberto Fernández expuso la determinación de que todos los fondos de la AFI y, también de las partidas de fondos reservados de otras fuerzas de seguridad, se emplearán para la iniciativa de promover la lucha contra el hambre. “En el marco de la derogación de dicha medida, que como dije significó una lamentable retroceso institucional, también he tomado otra resolución: dichos fondos reservados no solo dejarán de ser secretos sino que serán reasignados para financiar el presupuesto del Plan contra el Hambre en Argentina”. En ese momento, además de los aplausos, la Asamblea Legislativa interrumpió la continuidad del discurso con el canto “Alberto Presidente”.

El Presidente planta cara a un monstruo político que sobrevivió a 36 años de democracia bajo las denominaciones de SIDE, SI y ahora Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Su secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, le propuso en un dossier un verbo en infinitivo para definir una postura para transformar los servicios de inteligencia civiles. Decía “disolver”. En cualquiera de sus nomenclaturas, el organismo sirvió para influir en los tribunales de Comodoro Py, intervenir teléfonos sin orden judicial o recolectar información de la vida privada de propios y extraños para proteger a los poderosos en turno.

Por eso, el anuncio de la intervención de la AFI tuvo como preludio un descargo contra las maniobras judiciales durante el gobierno saliente. “Nunca más a una Justicia que decide y persigue según los vientos políticos del poder de turno –declaró Alberto Fernández–, nunca más a una Justicia que es utilizada para saldar discusiones políticas, ni una política que judicializa los disensos para eliminar al adversario de turno. Lo digo con la firmeza de una decisión profunda. Cuando digo nunca más es nunca más. Porque una Justicia demorada y manipulada significa una democracia acusada y denegada. Queremos una Argentina en la que se respete a rajatabla la Constitución y las leyes. Queremos que no haya impunidad ni para un funcionario corrupto ni para quienes lo corrompen, ni para cualquiera que viola las leyes. Ningún ciudadano por más poderoso que sea está exento contra la ley. Y ningún ciudadano por poderoso que sea no puede establecer que es culpable si no existe el debido proceso y condena judicial firme. Cuando se presupone la culpabilidad de una persona sin condena judicial, se está violando no solo la Constitución sino los principios más elementales del Estado de derecho.

“Para superar este muro, que lo único que ha garantizado en la Argentina es la impunidad estructural, en los próximos días vamos a enviar al parlamento un conjunto de leyes que consagren una integral reforma del sistema federal de justicia”, informó el Presidente durante su discurso de asunción.

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