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Testimonio exclusivo: por primera vez, barras del Ascenso confesaron cómo conformaron una patota al servicio de la política

La declaración de Matías Salazar (Infobae)

Podría tratarse de una agresión más de una patota a una persona en plena vía pública. Podría tratarse de otro cobarde ataque de una barra brava por cuestiones de negocios del fútbol. Podría tratarse de alguna manifestación tan cotidiana de la violencia que nos sacude en la sociedad. Pero el juicio que se llevó adelante la semana pasada en los Tribunales de Morón demostró otra cosa: por primera vez, los barras admitieron que trabajan como grupo de tareas para la política, agrediendo a opositores y siendo mano de obra desocupada al mejor postor en el Conurbano bonaerense.

Los nombres de los protagonistas se hicieron conocidos hace más de una década, cuando estalló la interna de la barra brava de Deportivo Merlo. Ahí, en el corazón del Parque San Martín, patria chica del municipio, la familia Zalazar quedó dividida en dos grupos. Uno que manejaba Dante y otro que manejaban sus hermanos Fernando, apodado Cuni, y Carlos alias Caio. Habían recibido la tribuna como herencia de su padre, Jorge, anterior jefe del tablón, quien falleció mientras sus tres hijos estaban presos, dos acusados de presunta violación y homicidio, delitos de los cuales terminaron absueltos, y uno por robo. Los tres recuperaron la libertad en 2003 y hasta 2005 manejaron la popular juntos y a su antojo. Pero ese año Caio volvió a caer preso por robo y sus hermanos se dividieron el negocio: Dante se quedó con la tribuna y Cuni con el polideportivo del club. Cuando salió de prisión, Caio intentó regresar al negocio y como vio que sus hermanos no repartían como antaño, decidió aliarse a la política local, juntar barras para el Justicialismo reinante y convertir el Parque San Martín en un infierno. Fue una guerra de un largo año que finalizó cuando en plena casa familiar empezaron a los balazos y terminó herida la madre de todos, María Inés Díaz, quien a este cronista por entonces le aseguró que “toda mi familia se pudrió cuando se metió la política”. Lo cierto es que esa misma política terminó uniendo a los hermanos, incluido el menor, Matías, para conformar un grupo de tareas para atacar a los rivales, lo que se ventiló en el proceso judicial que terminó con condenas a prisión de Matías Salazar y de otro barra llamado Leonardo Coronel, mientras que Caio no corrió la misma suerte porque fue asesinado en un ajuste de cuentas dos meses atrás. Increíble pero real. Y en medio del juicio, tal como muestran los videos a los que accedió Infobae, los barras confesaron que agredieron opositores por orden de Raúl Othacehé, histórico mandamás del distrito, y de su jefe de seguridad, Carlos Labrador. Escalofriante.

El caso que desnuda la relación entre barras y política fue llevado adelante por el Tribunal Criminal 6 de Morón y el fiscal Horacio Vázquez. En él se juzgó a siete barras por el salvaje ataque a Mauricio Canosa, un puntero político del PJ que trabajaba para Othacehé y se paso al bando del actual intendente, Gustavo Ménendez, quien en octubre fue reelecto para otro período con el 64% de los votos. Según se reveló en las audiencias, Canosa era el mayor reclutador de gente para el Justicialismo en la zona de Parque San Martín. Y su cambio le costó caro: siete barras de Deportivo Merlo lo atacaron a la salida de la casa provocándole lesiones graves. “El grupo lo dirigía mi hermano, Caio, que era el que tenía el contacto con la Municipalidad. El nos juntaba a los pibes de la tribuna y nos decía ‘hay que hacer un trabajito para el Vasco’. Y nosotros íbamos y lo hacíamos porque sino nos pasaba algo a nosotros. Ese día llevamos fierros y tubos de gas para pegarle a Canosa que hacía política en contra de él. ¿Qué quién es el Vasco? El ex intendente, Othacehé”, afirmó en pleno juicio Matías Salazar, quien es reincidente, ya que está purgando prisión por homicidio. Y agregó: “Era frecuente que Othacehé nos mandara a hacer este tipo de trabajos, el que daba la orden era su jefe de seguridad, Carlos Labrador, siempre por handy”.

También declaró el agredido, Mauricio Canosa, quien aseguró que mientras era golpeado le gritaban “acá manda Othacehé” mientras que otros de los imputados, de apellido Arias, afirmó que Othacehé era la mafia y pidió protección para él y su familia tras contar su verdad en el juicio, afirmando que hacía seguridad para la Intendencia y que juntaba gente para los actos. “Para esas cosas nos pagaban lo que tenían que pagar”. Idéntico pedido de seguridad para él y su gente hizo Fernando Cuni Salazar.

El testimonio de Leonardo Coronel, uno de los más escalofriantes (Infobae)

Un testimonio aterrador fue el que dio el condenado Leonardo Coronel. Con frialdad, contó todo lo sucedido: “Nosotros somos todos de Deportivo Merlo y Caio era el jefe. Nos juntó a Matías, al Chaqueño, a Juancito, a Martín Garrapiñada, a mí y nos dijo que había que ir a pegarle a Canosa, que era una orden de arriba. Yo escuché por handy cómo Cali Labrador decía que había que bajarlo, hacerle de todo. Fuimos en dos autos y una moto. Lo esperamos en la esquina y le dimos la golpiza. En un momento yo dije ‘ya está’ porque sino lo íbamos a matar. Y antes de irnos le rompimos también su auto con el palo de béisbol”. Ver los videos del juicio que adjunta Infobae y escuchar con qué tranquilidad cuentan cómo “trabajan” para la política, da escalofríos.

Lo que según el Tribunal también sustenta la hipótesis política de la agresión tuvo que ver con que el padre y la hermana del agredido Canosa fueron echados de la Municipalidad en tiempos de Othacehé apenas la víctima radicó la denuncia, tras haber prestado servicios cinco y nueve años respectivamente. Y que les clausuraron repetidamente un negocio familiar para llevarlos a la ruina, lo que es narrado con lujo de detalles en el video al que accedió y publica Infobae.

Como si fuera poco, los imputados admitieron que los abogados eran pagados por el Municipio y que el juicio seguiría parado siempre y cuando Menéndez no ganara las elecciones. “Yo a mi abogado lo conocí tres meses antes del juicio y mi hermano me dijo que lo pagaba el ex intendente”, afirmó en su testimonio Fernando Zalazar. Vaya paradoja, el proceso que terminó con las condenas comenzó después de las PASO de agosto, cuando el actual intendente sacó el 60% de los votos y el legendario Vasco, el 21%. Porque en Tribunales también se eligen los momentos para juzgar a los políticos y eso recién se da cuando pierden definitivamente poder. Quizá por eso el Tribunal Oral Seis no sólo condenó a los barras: extrajo testimonios para formar una nueva causa por delitos de acción pública contra Othacehé y su jefe de seguridad, Carlos Labrador.

La declaración de Cuni Zalazar, uno de los integrantes del clan que manejó Deportivo Merlo (Infobae)

Ante esta situación, Infobae se comunicó con el ex intendente quien retrucó: “Los Zalazar son conocidos en Merlo porque son barras y es probable que alguno trabajara en la Municipalidad, pero lo que dijeron en el juicio es falso. Es gente extraña, pretenden involucrarme a mí porque son parte del armado de la venganza política que Menéndez me tiene jurada, con Canosa que es su jefe de delegaciones como brazo activo. Atentaron contra mi familia el año pasado para que no compitiera en las PASO, lo que yo tengo denunciado en la UFI 1 de Morón. Fui igual, con boleta corta saqué 41.000 votos y por eso quieren hundirme. Veremos qué resuelve la Justicia pero yo le digo la verdad: ellos mienten. Si hasta el propio Canosa heredó el manejo de la barra de Merlo”, dice Othacehé acusando a Menéndez de lo mismo que lo acusan a él, naturalizando como si fuera cosa de todos los días lo que todo el mundo sostiene: que los barras juegan al mejor postor para uno u otro bando de la política.

La declaración de la hermana de Mauricio Canosa (Infobae)

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