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Pablo Challú: “Se necesitará un ministro con un plan integral y precios conversados”

"Se requiere de un conjunto de medidas que abarquen todos los planos. Y que ataque fundamentalmente el núcleo del problema"

A 2 semanas de cambio de Gobierno se van despejando algunas incógnitas sobre cuáles serán los objetivos del próximo presidente de la Nación, pero aún persisten varias dudas vinculadas al rol de cada ministro y de las prioridades para comenzar a dar respuestas no sólo a los compromisos de campaña, sino principalmente a las expectativas de los votantes del Frente de Todos en particular, y del resto de la población en general.

En busca de una aproximación a esos interrogantes, Infobae entrevistó a un militante y ex funcionario del Partido Justicialista, Pablo Challú, quien en las últimas elecciones primarias se presentó como precandidato a vicepresidente en la fórmula que dentro de una de las divisiones del peronismo lideraba el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno; y actual presidente del Consejo de Empresarios Nacionales y ex secretario de Comercio Interior en el primer gobierno de Carlos Menem, a la salida de la hiperinflación de 1989.

– En momentos en que se habla de “Hambre Cero” ¿Cómo ve el escenario que se viene, quiénes les parece que van a ser los principales actores: el ministro de Economía o el secretario de Comercio?, porque, por un lado está el desafío de estabilizar la economía, y por el otro y al mismo tiempo, dar respuesta a los sectores más necesitados que esperan una mejora de sus ingresos?

– Creo que no hay otra posibilidad de que el verdadero protagonista sea el ministro de Economía. Porque lo que tenemos son problemas múltiples, no hay uno solo. Existe un poco la fantasía de decir bueno, cuáles son las dos o tres medidas que tiene que tomar el gobierno. No existe eso. Acá se requiere un plan integral, un conjunto de medidas que abarquen todos los planos. Y que ataquen fundamentalmente el núcleo del problema.

Porque, sin intentar volver hacia atrás, si hay que plantear que las grandes dificultades que tuvo el gobierno de Mauricio Macri, a mi modo de ver, se dieron por una conjunción de dos temas: una visión equivocada de cómo funciona el mundo, las relaciones económicas internacionales; y dos, una política de ingresos que, en definitiva, me hizo acordar a la frase de Juan Carlos Pugliese: “Les hablé con el corazón, me respondieron con el bolsillo”; que apenas a los 4 o 5 meses de asumir la presidencia las publiqué en un artículo, las cuales explicaron después todas las contradicciones, inconsistencias de la política macroeconómica, y el devenir de la economía que lamentablemente ya sabemos cómo fue. Ahora, hay que cambiar eso. Si mantenemos las mismas concepciones por más que se modifiquen aspectos de la política monetaria, como bajar la tasa de interés; mejorar la situación fiscal a partir de nuevos impuestos, para posibilitar la reactivación, creo que vamos a girar de nuevo en los mismos problemas.

– ¿Cómo piensa que se podrá salir de eso que parece un círculo vicioso?

– El peronismo tiene las bases para poder salir de ahí. No lo digo en una forma proselitista, no tiene ninguna importancia eso. Pero cuando analizamos ya desde el punto de vista de las concepciones, la socialdemocracia; la izquierda; la derecha y la extrema derecha, vemos que son insuficientes para abarcar este tipo de problemas. El peronismo tiene las bases como para enfrentar los problemas. Es una política moderada, una política de acuerdos. Una política que teniendo en cuenta los desequilibrios macroeconómicos fundamentales al mismo tiempo tenga en cuenta la velocidad de la reactivación, de la distribución del ingreso. Es un cóctel de medidas, no son algunas medidas.

El peronismo tiene las bases como para enfrentar los problemas. Es una política moderada, una política de acuerdos. Una política que teniendo en cuenta los desequilibrios macroeconómicos fundamentales al mismo tiempo tenga en cuenta la velocidad de la reactivación, de la distribución del ingreso

– Aún no se ve, todavía lo tiene oculto, lo está trabajando…

– No se ve. Dentro de los protagonistas se insinúan algunos temas. A veces pareciera que Alberto Fernández todavía no se desprendió de la campaña. Pero claro, también como presidente electo está en un problema, porque aún no es el Poder Ejecutivo, y por tanto no tiene las herramientas como si fuera presidente ya en ejercicio.

– ¿Lo ve que también puede estar condicionado por la misma coalición, que tiene que reconstruir poder para poder definir sus objetivos y programas?

– Por eso mismo, porque estamos en esta transición y algo tiene que decir. Es un problema para él, es un problema para el país. Por eso creo que esta transición es muy costosa para el país. De ahí que en algún momento pensé: “es extraordinario lo que duró la política económica del gobierno de Mauricio Macri. Por dos cosas: primero por el tiempo, porque pensábamos que la crisis podía haber hecho eclosión y no pasó, la pudo sortear. Pero es extraordinario también porque en realidad el Gobierno no hizo nada para superar la crisis”, entonces estamos en una situación muy complicada.

"Creo que esta transición es muy costosa para el país"
"Creo que esta transición es muy costosa para el país"

– ¿Los logros que ha tenido en materia estructural no los considera relevantes, pese a que quedó a mitad de camino en lo macroeconómico, porque no terminó de reducir el déficit fiscal, ni completar la mejora del balance de divisas cuentas externas?

– Yo juzgo la economía en función del crecimiento y de la distribución del ingreso. Me parece que hablar de las políticas por algunos logros estructurales, pero si eso no se refleja en el crecimiento, en la mejora de la distribución del ingreso, en el bienestar general, entonces hay algo que falló. Hasta ahora, Alberto Fernández no anunció su equipo. Y creo que esta situación requiere un expertise muy grande.

Permítame que me refiera de nuevo al tema de Macri, cuando decide por fin aceptarle la renuncia a Nicolás Dujovne, no sé si se la pidió, pero se la aceptó, ahí tenía una gran posibilidad para haber nombrado a una personalidad que torciera las expectativas. No digo que Hernán Lacunza sea un mal economista, una mala persona, no, por el contrario, es un excelente economista y muy buena persona, no lo conozco, pero esas son las credenciales que percibo en general, pero no logró torcer las expectativas.

– ¿Cree que tenía tiempo, tras el resultado de las PASO?

– Creo que sí. Porque un buen nombramiento, con una personalidad que le pudiera cambiar el humor a los mercados, a la gente, podría haber abierto una nueva expectativa. No pudo hacerlo. Por más que Lacunza sea reconocido, las expectativas no cambiaron, no se movió el amperímetro. Entonces hay que ver qué hace Alberto Fernández en el nuevo gobierno. ¿Necesitamos personas preparadas en lo económico? Sí. ¿Necesitamos honorables? Por supuesto. Debe ser así, no puede ser de otra manera. Ahora, ¿es suficiente eso? No es suficiente, por la profundidad de la crisis. Entonces cuando uno ve el equipo que acompaña al presidente electo dice bueno, está bien, son buenos economistas, bien formados, pero van a tener que demostrar en la cancha que están preparados para sortear la crisis.

Un buen nombramiento, con una personalidad que le pudiera cambiar el humor a los mercados, a la gente, podría haber abierto una nueva expectativa. No pudo hacerlo. Por más que Lacunza sea reconocido, las expectativas no cambiaron, no se movió el amperímetro

– ¿Cómo cree que será la política destinada a mejorar la distribución del ingreso? Porque por un lado se están generando expectativas de una respuesta inmediata a los jubilados, a los trabajadores, a las Pymes, pero por el otro, ¿Está la economía en condiciones de dar respuestas inmediatas aun cuando se logre el tan ansiado y predicado consenso económico social?

– ¿Está la economía en condiciones de responder a eso, a un aumento a los jubilados, aumento del salario? le digo que sí. Estamos trabajando al 50% de la capacidad instalada en la industria. Y tenemos una desocupación o subocupación extraordinaria. Entonces, desde el punto de vista de los factores de la producción no cabe duda. Pero, es cierto que tenemos restricciones para llegar ahí. Por eso el programa tiene que ser necesariamente global, integral, porque hoy hay superávit en la balanza comercial, pero cuando comience a reactivarse la economía con las políticas de distribución del ingreso es muy probable que ese excedente desaparezca o, al menos, tienda a bajar.

– Claro, el sector productivo tiene alta dependencia de la importación de insumos y de equipos…

– Entonces tenemos que darle una respuesta al sector externo. Al mismo tiempo, tenemos un problema fiscal. Está bien, la reactivación de la economía juega a favor por la vía del aumento de la recaudación tributaria, pero no va a ser suficiente. Y la economía en conjunto va a mostrar dudas si no hay medidas estrictas en el plano fiscal. Y la política monetaria por supuesto también. Toda esta cuestión de las Leliq es absolutamente perniciosa, adelanto de endeudamiento al Banco Central, que al final fue trasladado al sistema financiero, impide que la tasa de interés vaya a donde tiene que ir para ser razonable, ahí va a requerir en serio de medidas estructurales.

"El programa tiene que ser necesariamente global, integral, porque hoy hay superávit en la balanza comercial, pero cuando comience a reactivarse la economía con las políticas de distribución del ingreso es muy probable que ese excedente desaparezca o, al menos, tienda a bajar"
"El programa tiene que ser necesariamente global, integral, porque hoy hay superávit en la balanza comercial, pero cuando comience a reactivarse la economía con las políticas de distribución del ingreso es muy probable que ese excedente desaparezca o, al menos, tienda a bajar"

– ¿Cómo por ejemplo, cambiar las Leliq por un encaje más alto sobre los depósitos a plazo?

– Hay que salir del tema de las Leliq y de los pases. No hay ninguna otra solución. Ahí no hay manera de sortear eso porque es demasiado el volumen. Y eso ata a cualquier tipo de política económica que se quiera hacer desde el Banco Central.

– ¿Si se sale de las Leliq y de los pases y no se cambia por un encaje remunerado, tampoco se va a lograr bajar la tasa de interés porque los bancos van a tener menos capacidad prestable y solamente van a tener renta por lo que prestan y no por lo que tienen inmovilizado? ¿Cómo cree que se debería hacer esa transición para que haya más crédito, más capacidad prestable, y no se afecte el ahorro en bancos?

– El punto está en los depósitos a plazos. Una solución son los encajes remunerados, integrados con bonos. Pueden ser también redescuentos. Por eso creo que tiene que haber un plan integral que aliente el aumento de la demanda de dinero por parte del público.

– Ese el gran dilema que plantean muchos economistas, no hay estudios amplios sobre cómo se reconstituye la demanda de dinero más allá de recrear un escenario de confianza…

– Eso se logra con un horizonte creíble de baja consistente y sostenida de la tasa de inflación. No hay otra alternativa. Y eso no será sencillo, porque al mismo tiempo hay que lograr la reactivación, mejorar el ingreso de los trabajadores y de los jubilados; y que no se deteriore el sector externo, ni las cuentas fiscales, ni las monetarias. Es un inmenso rompecabezas que hay que empezar a armarlo.

Se requiere generar un horizonte creíble de baja consistente y sostenida de la tasa de inflación. No hay otra alternativa. Y eso no será sencillo, porque al mismo tiempo hay que lograr la reactivación, mejorar el ingreso de los trabajadores y de los jubilados; y que no se deteriore el sector externo, ni las cuentas fiscales, ni las monetarias. Es un inmenso rompecabezas

– ¿En ese escenario, sería una contribución o un problema adicional que el gobierno dispusiera reinstaurar las retenciones a los niveles de 2015, porque podría corregir un problema hoy, pero generar otor a futuro, sobre todo, si la soja en vez de volver a USD 500 la tonelada se encamina a menos de 300 dólares?

– Creo que las retenciones son un paso necesario, desde varios puntos de vista, por la distribución del ingreso, siempre que se concentren en el núcleo de la Pampa Húmeda, y que no incluya a toda la producción agrícola, lo cual sería disparatado. Y será un paso necesario porque ahora se requiere entrar en otro enfoque que hay que mirar que es la política de desarrollo. Con productividades tan disímiles entre la Pampa Húmeda y el resto del país se presenta un gran problemita de política económica. ¿Por qué? Si no tenemos retenciones, a qué nivel fijamos el tipo de cambio, ¿al que necesita la pampa húmeda o al que necesitan las economías regionales y la industria? Si lo fijamos con respecto a lo que necesita la pampa húmeda desprotegemos a las economías regionales y a la industria. Con las retenciones podemos fijar el tipo de cambio que requieren las economías regionales y la industria.

Con las retenciones podemos fijar el tipo de cambio que requieren las economías regionales y la industria

– ¿Cree que el aumento de las retenciones deberá ser permanente?

– No, porque estimo que lo que se trata es de aumentar la productividad en los sectores rezagados. Esto tampoco se soluciona como se decía en el 90, bueno, hay provincias que no son factibles. O sea que cuando escarba en los temas se empieza a ver que las políticas empiezan a abrirse; y ni qué hablar de la salud, de las jubilaciones; que tienen que estar incluidos dentro del plan integral global.

"Cuando escarba en los temas se empieza a ver que las políticas empiezan a abrirse; y ni qué hablar de la salud, de las jubilaciones; que tienen que estar incluidos dentro del plan integral global"
"Cuando escarba en los temas se empieza a ver que las políticas empiezan a abrirse; y ni qué hablar de la salud, de las jubilaciones; que tienen que estar incluidos dentro del plan integral global"

– Desde el punto de vista del peronismo ¿Cree que están preparados para medidas gradualistas o se requieren medidas de shock para dar respuestas inmediatas a las necesidades de contención social, según el diagnóstico pos electoral?

– Nosotros cuando actuamos en la Comisión de Economía del PJ siempre estuvimos más de acuerdo en un conjunto de medidas simultáneas. No un shock en la acepción tradicional, tipo Rodrigazo (Celestino Rodrigo, junio de 1975), sino un shock de medidas.

– ¿Si hiciera un decálogo de esas medidas, cuáles serían?

– Lo que estábamos hablando. Lo fundamental es poner en marcha el aparato productivo. Pero a medida que uno dice eso lo fundamental es mantener la mirada en los equilibrios macroeconómicos, porque si la puesta en marcha del aparato productivo se hace aumentando los desequilibrios de las políticas macroeconómicas persistirán los problemas heredados. Por supuesto que tiene que venir acá una renegociación de la deuda externa. No comparto con aquellos que dicen que tenemos un problema de liquidez y de solvencia. Aunque los mercados están apostando a mirar esto como un problema de solvencia y que va a haber quita. Yo creo que sería un error que haya un recorte de capial. El Fondo Monetario va a tener que aceptar un plan…

Lo fundamental es poner en marcha el aparato productivo. Pero a medida que uno dice eso lo fundamental es mantener la mirada en los equilibrios macroeconómicos, porque si la puesta en marcha del aparato productivo se hace aumentando los desequilibrios de las políticas macroeconómicas persistirán los problemas heredados

– ¿Un período de gracia, no pago, más amplio que el fijado en 2018?

– Por supuesto períodos de gracia y demás. Se le ha advertido al Fondo Monetario. O sea, hay constancias de que se le ha advertido que lo que estaba haciendo en 2018 al otorgar préstamos de asistencia al gobierno de Mauricio Macri y al propiciar esa realidad iba a agravar la crisis. De hecho, la agravó.

– Pero por primera vez el Fondo Monetario, y en la última semana lo volvió a reiterar, contempló no descuidar las necesidades sociales, y que está dispuesto nuevamente a colaborar con la Argentina..

– Claro, el plan social tiene que estar inmerso en el plan económico. Lo que me parece que va a ser un hueso duro de roer para el Fondo Monetario es el plan económico que incluya la cuestión social. Ahí va a tener que aceptar medidas heterodoxas.

– ¿Básicamente estirar el control de precios, y del mercado de cambios?

– El control de precios, a ver. En octubre de 1989 era secretario de Comercio Interior y liberé todos los precios de la economía. En medio de la salida de la hiperinflación. Liberé todos los precios, salvo el de los productos farmacéuticos. Y lo hice a total conciencia y dije ahí en la Resolución “salvo aquellos sectores, que eran pocos, donde hay alta concentración”. Hoy el panorama es totalmente distinto, hay una economía empresaria muy concentrada. Hay que ir a precios conversados. No queda otra. Hay poder de mercado en las empresas, en el 89 no la había.

"Me parece que va a ser un hueso duro de roer para el Fondo Monetario es el plan económico que incluya la cuestión social. Ahí va a tener que aceptar medidas heterodoxas"
"Me parece que va a ser un hueso duro de roer para el Fondo Monetario es el plan económico que incluya la cuestión social. Ahí va a tener que aceptar medidas heterodoxas"

– ¿En plena globalización, no parece un poco antiguo hablar de economías concentradas cuando la apertura de la economía permite contar con una oferta infinita de productos?

– Le voy a decir lo siguiente, hay muchos muchachos en las empresas que no se imaginan cómo pueden estar cobrando las barbaridades que exigen por sus productos.

– ¿La mejor manera de obligarlos a poner un precio justo no es la competencia externa, excluidos los casos de competencia desleal?

– No puede obligarlos.

– ¿Un precio “conversado” no es una manera de obligarlos, ponerle un precio máximo? ¿Cómo sería?

– No, precio conversado no es ni precio máximo ni nada. Nos sentamos con aquellos que tienen poder de mercado y se establecen las reglas de juego hacia el futuro. Por supuesto, aquellos que tienen poder de mercado, los sectores que están concentrados económicamente, empresarialmente, van a decir bueno, no es un problema solo del presente, es un problema del futuro. ¿Qué va a hacer el gobierno, en la parte fiscal; con la deuda externa? Si en el plan global hay por ejemplo un presupuesto trienal donde el gobierno se compromete a mantener a pautas fiscales, monetarias, los empresarios podrán contar con un horizonte largo para sus precios.

Precio conversado no es ni precio máximo ni nada. Nos sentamos con aquellos que tienen poder de mercado y se establecen las reglas de juego hacia el futuro

– ¿Con eso cree que los empresarios estarían dispuestos a colaborar y el sector sindical estaría dispuesto a esperar que el aparato productivo se empiece a mover para poder recibir la mejora que esperan en sus salarios?

– Absolutamente. Porque ha ocurrido en estos dos últimos años. Esos bonos que se decían que iban a pagar nadie los reclamó. Y si en aquellas condiciones donde la política económica la verdad no aseguraba nada los trabajadores tomaron esa posición por qué no la van a tomar ahora cuando uno le podría garantizar un futuro muchísimo mejor.

– ¿Para usted el acompañamiento sindical que se estuvo viendo pre asunción de Alberto Fernández no es simplemente proselitista, sino que realmente tomó conciencia de la situación?

– Claro, porque están defendiendo el empleo y no hay otra manera de hacerlo. Una política de precios, que al principio parece que puede beneficiar a alguien, al final termina perjudicando a todo el mundo. Por eso con Guillermo Moreno nosotros propiciamos un gobierno de transición, para lograr los equilibrios macroeconómicos.

Fotos: Gustavo Gavotti

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