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El sistema de control de cárceles fue reconocido por su defensa a la dignidad humana

El Sistema Interinstitucional de Control de Cárceles fue premiado por la Conferencia Episcopal. En la foto, durante una recorrida en un penal
El Sistema Interinstitucional de Control de Cárceles fue premiado por la Conferencia Episcopal. En la foto, durante una recorrida en un penal

El Sistema Interinstitucional de Control de Cárceles recibió una mención especial en Protección de la Dignidad Humana. Ante promotores de la paz mundial, la Comisión Nacional de Justicia de la Conferencia Episcopal realizó anoche en el Palacio San Martín la entrega del premio Poliedro, galardón que es impulsado por el papa Francisco.

Por segunda vez en la Argentina, personalidades y referentes de distintos ámbitos fueron reconocidos en un acto que premia a aquellos actores que buscan hacer de nuestra Nación un lugar mejor.

Con el objetivo de desarrollar una comunión en las diferencias, el Papa Francisco propuso la imagen del poliedro: “Ni la esfera global que anula ni la parcialidad aislada que castra”. En el “poliedro social” es posible recoger lo mejor de cada persona, armonizar las aristas, y juntos construir la Paz, ampliando la mirada para reconocer un bien mayor que nos beneficie a todos, especialmente a los más postergados.

La doctora Lucía Gallagher, secretaria del Sistema, fue la encargada de recibir el galardón. La Comisión reconoció el trabajo por la paz realizado por el organismo que es encabezado por el juez de la Cámara Federal de Casación Penal Gustavo Hornos.

El Sistema es una articulación interinstitucional de carácter horizontal y plural, conformado por jueces de diversas instancias, Fiscales de la Procuración General de la Nación –particularmente la Procuraduría contra la Violencia Institucional-, la Defensa Pública Oficial y la Procuración Penitenciaria de la Nación.

También, intervienen en carácter de miembros consultivos y como representantes de la sociedad civil y control ciudadano; el Centro de Estudios Legales y Sociales (C.E.L.S.) –como Organización no Gubernamental de reconocida trayectoria en la materia- y el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal –entidad rectora de la matrícula profesional-. En el año 2017 se incorporaron la Asociación Pensamiento Penal y la Comisión Provincial por la Memoria. También concurre la Asociación Civil de Familiares de Detenidos en Cárceles Federales (ACiFaD).

El control jurisdiccional amplio y efectivo de la pena privativa de libertad que se propone desde el Sistema constituye una propuesta de cambio cultural en el ámbito judicial; así como una evolución de la perspectiva de abordaje de las cuestiones penitenciarias y las condiciones de detención: mirar tras los muros desde la óptica de los Derechos y ya no de las prohibiciones.

Desde su creación en el año 2013, los miembros realizaron monitoreos en lugares de privación de libertad sin aviso previo, con apego a la normativa Internacional -Principios Generales, Convenciones y Protocolos-, Regional y Nacional y a los estándares que de ellos surgen, particularmente las Reglas Mandela.

En ese relevamiento institucional con proyección estratégica a todo el país fueron abiertos sectores que nunca se habían inspeccionado y fueron escuchadas personas hasta el momento silenciadas. Así, se encontraron situaciones coyunturales muy por debajo de aquellos estándares de Derechos Humanos, que se procuraron solucionar inmediatamente antes de terminar la visita y sin perjuicio del ulterior seguimiento.

El doctor Gustavo Hornos en uno de los monitoreos sorpresa del Sistema
El doctor Gustavo Hornos en uno de los monitoreos sorpresa del Sistema

Los monitoreos se extendieron además a institutos donde se encuentran alojados niños, niñas y adolescentes, en los que la identificación de problemas y planteo de posibles soluciones se tuvo presente adquirieron otras perspectivas en base a los derechos reconocidos en los tratados internacionales.

“El Sistema Interinstitucional de Control de Cárceles reafirma su compromiso con las personas privadas de la libertad y el aseguramiento de la vigencia de sus derechos fundamentales. Se fundó en el reconocimiento del carácter de persona humana con todos sus derechos en cada privado de libertad; particularmente de la defensa de la Dignidad Humana. Se trata de la humanización del poder”, explicaron sus referentes tras la obtención de la mención especial.