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Alberto Fernández define su política exterior: cuáles serán las estrategias para relacionarse con Donald Trump y Jair Bolsonaro

Dilma Rouseff y Alberto Fernández ayer en la cumbre del Grupo Puebla
Dilma Rouseff y Alberto Fernández ayer en la cumbre del Grupo Puebla

Alberto Fernández dejó ver ayer en la cumbre del Grupo de Puebla la estrategia que adoptará en su relación con dos pesos pesados del escenario mundial: Donald Trump y Jair Bolsonaro.

Desde lo gestual hasta el mensaje directo sin filtro diplomático, Fernández deslizó durante sus reuniones reservadas del Grupo de Puebla que desde el 10 de diciembre el regreso del kirchnerismo a la Casa Rosada no implicará un regreso a una retórica confrontativa con Estados Unidos y en el caso de Brasil expondrá cierta indiferencia hacia el beligerante Bolsonaro aunque por lo bajo se buscarán mecanismos de diálogo para mantener las imprescindibles relaciones comerciales y políticas con el país vecino.

Después del discurso inicial en la cumbre del Grupo de Puebla, el presidente electo mantuvo ayer en el piso 20 del Hotel Emperador un extenso almuerzo con alguno de los líderes de la izquierda latinoamericana convocados en Buenos Aires. Entre ojo de bife braseado y un Malbec mendocino, Fernández departió charlas con los ex presidentes Dilma Rousseff (Brasil), Fernando Lugo (Paraguay), Ernesto Samper (Colombia), Álvaro García Linera (vicepresidente de Bolivia), y Daniel Martínez (candidato del Frente Amplio que competirá en el balotaje en Uruguay). También estaban el dirigente chileno Marco Enriquez-Ominami, el brasilero Celso Amorim y gran parte del equipo que integrará el nuevo gobierno argentino como Felipe Solá, Eduardo Valdes y Carlos Tomada.

“Alberto dejó en claro que la retórica de enfrentamiento con Washington es parte del pasado y hay que ir hacia una relación madura con Trump como nos planteó AMLO en México”, expresó a Infobae un allegado a Fernández aludiendo al reciente viaje para visitar al presidente mexicano Manuel López Obrador.

La ecuación es simple: la Argentina no se puede dar el lujo en estos momentos de perder un aliado como Trump para negociar una reestructuración de la deuda con el FMI y sumar inversiones.

El presidente de México Lopez Obrador le transmitió a Fernández que debe tener una buena relación con Estados Unidos
El presidente de México Lopez Obrador le transmitió a Fernández que debe tener una buena relación con Estados Unidos

Fernández remarcó ayer ante sus viejos amigos de la izquierda latinoamericana que “cada país debe construir una relación particular con Estados Unidos” pero se inclinó a recomendar una estrategia no confrontativa. La mención no es casual si se tiene en cuenta que en la Cumbre de Puebla hay voces como la Samper, Lugo y la misma Rousseff que se inclinan por un esquema de enfrentamiento a Washington.

“El enfrentamiento de la región con Washington es inevitable porque ellos son los que construyeron muros y expulsan inmigrantes”, dijo el propio Samper a Infobae. No es el único que lanzó diatribas contra Estados Unidos en las deliberaciones a puertas cerradas de la dirigencia progresista latinoamericana del Grupo Puebla.

El presidente electo no sólo se encuentra lejos de este eje discursivo sino que da señales de acercamiento a Trump. En su paso por México, Fernández almorzó con Mauricio Claver, el principal asesor de Trump para América Latina, quien le tradujo sin vueltas que la Casa Blanca “quiere que el nuevo gobierno argentino sea exitoso”. Fue el corolario de la charla telefónica que unos días antes había mantenido con Trump el presidente electo.

Hay más gestos hacia Washington. Mientras debatía el Grupo de Puebla en el Hotel Emperador, el ex embajador en Portugal y actual armador, junto con Solá de la estrategia en política exterior que se viene, almorzó con diplomáticos norteamericanos para ultimar los detalles de un viaje que hará Fernández a Washington pocos días después de asumir en la Casa Rosada.

No fueron pocos los que observaron ayer en el discurso inaugural que dio Fernández ante el de Grupo Lima dos detalles cruciales en lo que hace a las futuras relaciones bilaterales con Estados Unidos: el presidente electo no hizo mención alguna a la situación de Venezuela y tampoco habló de Cristina Kirchner. Dos enemigos de la diplomacia norteamericana. ¿Olvidos premeditados? Nadie lo sabe.

Está claro que Fernández no quiere una salida de la crisis de Venezuela al estilo de Washington. Pero tampoco sacará los pies de Grupo de Lima para evitar una molestia de la Casa Blanca. También es algo concreto que no regresará más la “política del alicate” con Washington que supo armar el ex canciller de Cristina Kirchner, Héctor Timerman. Otros tiempos, otras necesidades.

El caso de Brasil

Fernández recordó ayer al iniciar la cumbre del Grupo de Lima algo que le dijo Lula, en varias oportunidades, durante su visita a la cárcel donde estuvo detenido: “Me pidió que ganara la elección, lo dijo varias veces. Cumplí Lula, gané en Argentina. Vamos a poner de pie a Argentina y vamos a poner de pie a América Latina con todos ustedes”, dijo ante el aplauso de los eufóricos referentes de la izquierda regional.

Alberto Fernández vio el video de Lula ayer en la cumbre de Puebla. REUTERS/Agustin Marcarian
Alberto Fernández vio el video de Lula ayer en la cumbre de Puebla. REUTERS/Agustin Marcarian (AGUSTIN MARCARIAN/)

El mensaje y los gestos de Fernández fueron todas afrentas veladas para Bolsonaro. Se pasó un video de Lula para saludar a la Argentina, se repiqueteó el lema “Lula libre, Lula vuelve” y en la cena del viernes en la casa de Eduardo Valdés le deslizó a Dilma Rousseff su deseo de que el ex presidente recién salido de la cárcel se haga presente el 10 de diciembre en la asunción presidencial.

La relación personal de Bolsonaro y Fernández a esta altura es “irreversible”, como la graficó ayer un allegado al presidente electo. El tono beligerante que impuso Bolsonaro a su vínculo con Fernández parecería no tener retorno.

Sin embargo, hay intenciones concretas del inminente presidente de la Argentina de dar por superado esos daños personales para priorizar las relaciones bilaterales. “Brasil y Argentina se necesitan”, suele reiterar Fernández. Así lo dijo también ayer en el almuerzo que compartió con los líderes del Grupo de Puebla.

Eduardo Valdés es más tajante aún en esta mirada optimista: “La institucionalidad del Mercosur será superior a la voluntad de romper lanzas”, dijo a Infobae el ex embajador de Cristina Kirchner ante el Vaticano.

El mensaje esconde ciertos artilugios diplomáticos que está buscando Fernández para elidir a Bolsonaro pero recuperar el vínculo con Brasil. Allí se cuenta la ardua tarea del embajador brasilero Sergio Danese, un escultor empecinado de la diplomacia. Fue vicecanciller de Dilma Rousseff y si bien es un hombre de carrera diplomática que no tiene bandera política, sabe que Argentina y Brasil deben trabajar juntos no sólo por el Mercosur sino también por su propia subsistencia.

También hay lazos desplegados por Amorim y los directivos de la poderosa FIESP, la entidad de San Pablo de industriales, con el empresariado argentino y con la nueva plana de poder del peronismo.

El trípode de esta estrategia para “salvar las relaciones” bilaterales se completa con los lazos de Itamaraty que aun tienen Lula, Rousseff y el propio Danese. Es que la Cancillería brasilera está totalmente en contra del tono confrontativo que tomó Bolsonaro con la Argentina y hará lo posible por tender puentes de diálogo en temas clave como la defensa, el comercio y la seguridad.

La estrategia en su conjunto es descolocar a Bolsonaro y dejarlo en evidencia ante su tono beligerante. En otro gesto de desprecio por Fernández, el presidente de Brasil enviará a la asunción de su par argentino a un ministro de Ciudadanía, un cargo de menor categoría no podía encontrar.

Sin embargo, Fernández apuesta a la estrategia de la indiferencia con Bolsonaro y avanzará en paralelo por otros carriles para salvar las relaciones bilaterales.

El vínculo con Brasil no se trata de un tema menor para la Argentina para dejarlo atrapado a la personalidad de un presidente de excesiva gimnasia verbal.

Un reciente informe de la consultora Dirección de Negocios Internacionales de Marcelo Elizondo señala que Argentina es el principal destinatario de exportaciones industriales brasileñas y en materia de importaciones brasileñas, en la región latinoamericana, el principal proveedor es Argentina, el tercero mundial, que genera 6,3% de las importaciones brasileñas. La dependencia es mutua.