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Jonás Gutiérrez, tras la dura lesión que sufrió a los 36 años: “Nunca me voy a dar por vencido”

Jonás, ante un nuevo desafío
Jonás, ante un nuevo desafío

-¿Cómo sigue tu historia después de otra dura lesión, Jonás? El dolor traspasó la pantalla.

-Es una pena. Igual yo quiero seguir jugando porque me siento bien. Es la última, pero lo voy a intentar una vez más.

-Justo vos no te vas a dar por vencido.

-No. Disfruté de jugar de titular hasta el momento de la lesión. Las cosas pasan y punto. Ahora tengo que pensar en la recuperación. En cómo sigue todo. Estoy fuerte, acompañado. Nunca me voy a dar por vencido.

Duele ver lesionado a Jonás Gutiérrez. A ningún jugador se lo quiere escuchar a los gritos por el dolor en una cancha. Aunque no todos son iguales. Algunos generan ese sentimiento -movilizan un poco más- por el cariño que se ganaron. Por la gravedad de la caída. O, como en el caso del Galgo, porque su propia historia ya le puso varias piedras en el camino. En agosto del año pasado, cuando jugaba para Defensa y Justicia, sufrió la rotura del tendón rotuliano de la rodilla izquierda. El domingo, ya con la camiseta de Banfield, fue la misma lesión pero en la otra pierna. Cualquiera en su lugar podría victimizarse. Hundirse en la triste repetición de malas noticias. No Jonás Gutiérrez. No lo tira a menos tener 36 años y no saber para cuántas temporadas más está su cuerpo. Va a encarar los meses de recuperación para caminar otra vez en botines. En la larga charla con Infobae contagia su energía. Ese andar positivo que le rescataron siempre sus compañeros. Él ya sabía hace un largo tiempo que ser jugador de fútbol no lo transformaba en un superhéroe…

-Justo que hace unos días habías ido caminando a Luján a agradecer. ¿Después de tanto caminar qué sentiste al ver la imagen de la Basílica?

-Me puse a llorar de la emoción. Y eso que generalmente me cuesta llorar. Fue algo muy fuerte. Yo fui a agradecer. Aunque calculo que más de uno al verme llorando así habrá pensado "éste vino a despedirse". La gente pasaba y me abrazaba porque yo no paraba de llorar. Algo rarísimo para mí.

Jonás Gutiérrez se retuerce del dolor mientras lo tratan de asistir. La lesión sufrida el domingo pasado reiteró una lesión similar a la que sufrió el año pasado -tendón rotuliano-, aunque en distinta pierna.
Jonás Gutiérrez se retuerce del dolor mientras lo tratan de asistir. La lesión sufrida el domingo pasado reiteró una lesión similar a la que sufrió el año pasado -tendón rotuliano-, aunque en distinta pierna. (Fot/)(Fotobaires/)

-¿Cómo se te ocurrió ir?

-Por un amigo que fue varias veces. Y porque iban mi hermana y el novio. Yo justo tenía el fin de semana libre y les dije "me sumo". No había ido nunca. No lo tenía planificado tampoco porque con el fútbol no podés armar las fechas. Pero justo con Banfield jugamos el viernes 4 de octubre y al otro día salí para Luján. Fue una linda energía.

-¿Qué te decía la gente cuando te reconocía?

-Algunos después me pasaron fotos. Eso era lo más difícil… Cuando venís con un ritmo no podés parar para la selfie porque después te cuesta arrancar. Hubo gente con la que caminamos un kilómetro hablando de fútbol. Y después, cada uno a su ritmo. Yo salí desde Liniers con un amigo. Pero hice un par de cuadras y vi que era lento para mí. Que me iba a cansar más. Entonces le dije "me voy, cualquier cosa después bajo, porque necesito darle".

-¿Aunque seas un futbolista profesional requiere de una preparación o de una forma especial de encarar la caminata?

-Yo no paré. Pero cada uno lo hace como puede. La gente que iba más despacio iba parando. Había muchos puestos para hacerse masajes. O para hidratarse. Te dan frutas. Yo al final lo fui haciendo solo. En algunos momentos hasta trotaba. Porque al caminar tanto sentís las piernas duras, como que no podés flexionarlas. Mi hermana había salido dos horas antes y la alcancé, ja.

-¿Qué te pasaba por la cabeza mientras veías y sentías todo eso alrededor?

-Emociona la hermandad que se genera en la caminata. Todos van empujando para que llegues. Es una sensación hermosa. Una experiencia que me gustaría repetir el año que viene.

-¿Qué te dijeron tus compañeros de Banfield, o el propio Falcioni?

-Julio se me acercó y me dijo “si estás muy cansado, avisame”. Pero por suerte me entrené toda la semana normalmente. Él me preguntó por qué lo había hecho. Y ahí le conté que quería agradecer.

-¿Querías agradecer algo en especial? Desde afuera uno piensa en la enfermedad que superaste.

-Fui para agradecer todo en general. Y para vivir una experiencia movilizante.

El Galgo quiere colgarse a Heinze, autor del gol frente a Nigeria en Sudáfrica 2010. Messi se suma al festejo.
El Galgo quiere colgarse a Heinze, autor del gol frente a Nigeria en Sudáfrica 2010. Messi se suma al festejo.

-¿Haber superado el cáncer te cambió la cabeza para encarar el fútbol y la vida en general?

-No sé si me cambió la cabeza. Pero por ahí salí un poco de la vorágine en la que vivimos los futbolistas. Andamos a un ritmo muy vertiginoso y el problema es que lo tomamos como natural. Pero cuando te ponés del otro lado, como me tocó a mí, te das cuenta de que somos todos humanos. Hay momentos en los que el futbolista se cree un superhéroe. Piensa que nunca le va a pasar nada. Y al final te das cuenta de que le puede pasar a cualquiera…

-¿Cómo fue el momento en que lo contaste por televisión? ¿Fue por la necesidad de decirlo, por sentirte acompañado? ¿Lo sabías vos solo y tu círculo íntimo en ese momento?

-Yo no tenía problema en contarlo. Pasa que llegó un momento en el que se me había caído el pelo por la quimio. Y como no jugaba en Europa, todos me empezaban a preguntar. Entonces era repetir la misma historia a cada rato con los que me cruzaba. Una vez que lo hice público, listo: ya sabían qué pasaba. No lo conté antes, además, porque esperé que se me fuera un poco el efecto del tratamiento. Fue un proceso muy fuerte, muy agresivo.

-¿En ese momento habías dominado al miedo?

-Yo no estaba asustado. Pero es un proceso que te cansa. Que te tira muy abajo. Por eso lo conté cuando estaba haciendo las últimas sesiones y me sentía más fuerte. Hubo semanas que no tenía fuerzas ni para recibir llamadas.

-¿Qué sentiste cuando viste a tus amigos que se raparon todos para bancarte en la recuperación?

-Unos genios, ja. Cayeron en casa todos pelados. Primero mi vieja me vino a buscar a la habitación, porque yo estaba acostado. Y de golpe los vi a todos. Unos divinos. Son mis amigos de siempre, los del barrio.

Alejandra Maglietti y Jonás Gutiérrez estuvieron en pareja durante varios años, al comienzo, a la distancia hasta que el jugador volvió a la Argentina.
Alejandra Maglietti y Jonás Gutiérrez estuvieron en pareja durante varios años, al comienzo, a la distancia hasta que el jugador volvió a la Argentina. (Pablo Riggio/)

-Súper movilizante.

-Siempre lo voy a recordar. Y siempre lo voy a agradecer. Porque fue algo increíble lo que hicieron mis amigos. Ahí, en el momento, quizá no lo terminás de disfrutar porque la quimio te liquida. A veces es como que estás en otra dimensión. Es más: no tengo muchos recuerdos de esos días. No porque no quiera recordar, no porque busque borrarlos. Si no porque estás como drogado… Bah, nunca me drogué pero es como esa sensación. No estás en la realidad. Quedás como abombado. Más cuando ya tenés varias sesiones en el cuerpo.

-En Banfield justo estás con un entrenador que también le peleó a un cáncer de laringe. ¿Hablaron de eso con Falcioni en algún momento?

-Sí, hablamos. Pero a Julio se lo ve como un león. Me han contando los chicos que durante la enfermedad iba, daba indicaciones con el megáfono. Y hoy siento que está disfrutando. La última etapa en club no había podido disfrutar porque estaba en tratamiento. Haber ido a las prácticas te habla de la necesidad que tenía.

-¿Vos qué le dirías a alguien que atraviesa una situación así?

-Más que nada le daría fuerza. Y que trate de ser positivo. Uno no puede hablar de la enfermedad porque si bien la palabra cáncer es general hay distintos. Sólo puedo contar la experiencia que me tocó. Yo lo viví a mi manera. Los controles iban para adelante. Los médicos veían que iba de la forma correcta. Entonces no podés decir más que eso.

-¿Todo lo que pasó te permitió comprobar que sos un tipo querido en el fútbol?

-Me sentí un privilegiado al sentir tanto apoyo. Son lindas esas muestras de afecto. De los equipos donde jugué, Mallorca, Newcastle. Los chicos de la Selección salieron con un cartel en un partido… Parece una tontería pero en esos momentos esos mensajes te hacen bien. Te dan fuerza. Y reconforta que se tomen un segundo para escribir. Como ahora con la lesión.

-¿No volviste a ser el Jonás que vivía loco sin tal vez ver lo importante de la vida?

-Es que yo nunca lo viví loco. Soy recontra tranquilo. Me tomé todo con tranquilidad. Siempre pensé lo mismo: uno tiene que dar todo. Y cuando se va a la cancha también tiene derecho a disfrutar. Eso lo viví así en Inglaterra. Me tocó descender y la gente nos aplaudía. Vos terminabas el partido, al otro día tenías el día libre y no pasaba nada si te veían en un shopping. Ahí es donde no hice el click.

En 2017, jugando para Independiente frente a Atlético Tucumán. Jonás se fue molesto porque el técnico Ariel Holan no le anticipó que no lo iba a tener en cuenta.
En 2017, jugando para Independiente frente a Atlético Tucumán. Jonás se fue molesto porque el técnico Ariel Holan no le anticipó que no lo iba a tener en cuenta.

-¿Te gustó o te pareció un exceso? Acá parece imposible descender y que te aplaudan.

-Hoy por hoy en la Argentina es imposible. Todo se vive como vida o muerte. Hay un exitismo muy grande. Y no sé si podrá cambiar algún día. Si hoy ni siquiera puede ir el público visitante a la cancha. Hace poco en un partido (Huracán-San Lorenzo) se hablaba si habían ido dirigentes al vestuario del árbitro. Si no empezamos por ahí es imposible. Tuvimos un River-Boca con un ataque a un micro. Unos años antes fue la historia del gas pimienta. Hoy estamos festejando que se jugó el superclásico de la Copa y no hubo disturbios…

-Pasa que después el argentino se golpea el pecho diciendo que es ganador. ¿Falta saber perder?

-Ser ganador es algo muy positivo. Muchos jugadores argentinos llegaron por ese valor al más alto nivel. Pero no hay que confundir ganador con ventajero. Acá ser vivo y sacar un beneficio se reconoce como un logro. Hacer un córner rápido sí es viveza. Pero no es lo mismo que hacer trampa. Nosotros tenemos muchos conceptos al revés. Ese es el gran problema no sólo en la cancha. Vos vas al fútbol inglés y está mal visto que un jugador se tire.

-La argentiniada es decir que ellos no tienen pasión como los argentinos.

-Tienen mucha pasión los ingleses. Cuando descendimos la gente aplaudía pero no paraba de llorar. Por eso digo que en la Argentina lo mejor y lo peor es la pasión con la que se vive el fútbol. No sabemos llevar la pasión. Porque te empuja a los extremos. Cuando todo va bien, perfecto. Pero cuando va mal es todo muy violento.

-¿Te imaginás qué hubiera pasado si dirigiendo a un equipo argentino Bielsa se deja hacer un gol?

-No, no podría haber pasado… Acá hubiese sido un escándalo.

En 2014, tras dar a conocer su tratamiento por el cáncer de testículo, Jonás participó de la maratón de Buenos Aires, como representante de Fundación Cáncer (FUCA).
En 2014, tras dar a conocer su tratamiento por el cáncer de testículo, Jonás participó de la maratón de Buenos Aires, como representante de Fundación Cáncer (FUCA).

-¿Para los pibes es más difícil hoy que cuando vos empezaste? Porque se exacerbó el exitismo, como decís, más las redes sociales, la plata que se maneja, las tentaciones…

-Hoy las redes son una carnicería. A veces ves o escuchás comentarios que son tremendos. O está a full el meme. El jugador puede llevarlo de determinada manera. Pero también es difícil para el entorno. Para los familiares se les hace muy difícil leer críticas con tanta dureza, muchas veces sin ningún tipo de compasión por el otro.

-Les pasó a tipos pesados como Higuaín, Gago… Arias, el arquero de Racing, cerró Instagram en la última Copa América. ¿Les hablás a los más chicos sobre cómo manejarse?

-Si bien no todos los lugares tienen la misma exposición, yo trato de decirles a los más chicos que no se enrosquen. Pero es difícil abstraerse. Ha pasado con Fer Gago, con el Pipita, jugadores que demostraron un nivel superlativo y les cayeron como si no hubiesen conseguido nada. Si les pegaron a ellos, imagínate a los pibes. Yo lo que trato de decirles es no relajarse cuando los elogian ni caerse cuando les pegan. Ahí es clave la cabeza del jugador.

-¿Se puede disfrutar así el fútbol argentino? ¿En Independiente, con esa caja de resonancia, pudiste hacerlo como en esta etapa en Banfield?

-Yo disfruté siempre. Me gustó toda la vida entrenarme, el vestuario, los partidos. No es que he cambiado ahora que soy más grande. Sí pasa que ahora estoy más tranquilo por la experiencia. Aunque eso no quita la responsabilidad que tengo en Banfield. Igual en Independiente la pasé genial. Es un club muy grande, con una exigencia alta por la trascendencia que tiene. Pero nosotros vivimos un año en el que la gente estuvo totalmente identificada con el equipo. Independiente ganó la Sudamericana y fue un año fantástico para todos.

-¿Cómo terminó tu historia con Ariel Holan en Independiente?

-Lo único que puedo decir que espero que a Ariel le haya servido como experiencia. Así como me llamó para ir a Independiente, me podría haber dicho que no me iba a tener más en cuenta y se terminaba ahí. A mí me molestaron sus formas. No hay rencor porque ya está, ya pasó. Espero que haya significado un aprendizaje. Y si el día de mañana le toca la misma situación la resuelva de otra manera.

-¿Quién fue el mejor técnico que tuviste?

-Yo aprendí mucho con Beccacece en Defensa. Me impresionó en muchas cosas. En su forma de trabajar, en sus ideas.

Pese a que pasó por varios clubes, Jonás reconoce que es hincha de Vélez, donde empezó todo y estuvo doce años de su vida.
Pese a que pasó por varios clubes, Jonás reconoce que es hincha de Vélez, donde empezó todo y estuvo doce años de su vida.

-El elogio vale más porque te agarró con mucha experiencia.

-No pasa por la edad. Quizá te impresiona alguien cuando vos tenés 22 años. Igual la verdad es que no tuve tantos entrenadores. Yo jugué muchos años en Newcastle, sin muchos cambios. Un año tuvimos cinco técnicos y después sólo dos en seis años. Acá en la Argentina tuve a Holan y a Beccacece. No cambié tanto. Pero Beccacece me marcó.

-¿Qué sentiste al verlo a Diego como entrenador en la Argentina?

-Es un tipo que ama al fútbol. Y que tenga la posibilidad de dirigir en el país después de tanto tiempo emociona. Hay que disfrutar al Diego entrenador. Porque por ahí el día de mañana no quiere hacerlo más. Siempre voy a ser un agradecido por lo que viví con él en la Selección. Espero cruzarlo cuando llegue el partido con Gimnasia para darle un abrazo.

-¿Cómo es Messi desde cerca?

-Un genio. Un fuera de serie. Y un ganador. Leo por suerte dio vuelta lo que durante mucho tiempo se le criticó en la Argentina. Hoy la gente se está dando cuenta lo que es Messi. Y lo va a valorar más con el correr de los años. A Leo y a toda esta generación increíble. No se pudo coronar en las oportunidades que tuvo pero eso es el fútbol. Estos jugadores estuvieron a nada de levantar la Copa del Mundo y nadie les hubiese podido decir nada. Pero como estamos estamos en una sociedad súper exitista para algunos pasaron de ser los mejores del mundo a perdedores.

-¿Vos sentís que te faltó algo en el fútbol?

-Haber jugado Champions. En Newcastle nos dio para Europa League. También me hubiera gustado jugar una Copa América.

-¿De pibe no te ratoneaste con jugar con Boca o River?

-No. Yo siempre fui de Vélez y de Almagro. En Vélez estuve 12 años de mi vida. Y Almagro es el club de mi barrio. Tenía clarísimo que quería debutar en Vélez y jugar mucho en Europa. Después en la Argentina tuve la chance de jugar en Independiente. Fue una experiencia increíble porque no había jugado en uno de los cinco grandes y me llegó en una edad muy copada. Lo disfruté. Así que ahora sólo me queda jugar algunos partidos en Almagro.

-¿Te gustaría retirarte en Almagro?

-Y… Siempre tengo ganas de jugar en Almagro. No sé si dará. Yo conozco a los dirigentes, ellos saben mi deseo. Pero habrá que ver si se da. Depende de muchos factores.

-¿Te pusiste a pensar por dónde va a pasar tu vida después del fútbol?

-No. Disfruto mucho de lo que hago. No sé si me gustaría técnico, o estar en los medios… Me voy preparando para ese momento, voy pensando, pero no lo tengo definido. Y no es por autodefensa, por no pensar en el retiro. Porque sé que el retiro en algún momento va a llegar. Por ahí en estos meses o años que me faltan se me despierta algo.

-¿Ahora la guitarra es la vía de escape? En tu foto de perfil de WhatsApp no estás jugando al fútbol. Aparecés tocando la guitarra frente al mar.

-Me gusta mucho. Es algo que disfruto. Llego a casa, o me levanto y me pongo a tocar, a cantar. Es mi momento.

-Al ser un futbolista conocido es fácil a veces tocar con algún consagrado. ¿Fantaseás con que te invite alguno?

-Para eso tengo que estar convencido de que lo hago bien. O medianamente bien. Me falta práctica. Tomarlo como algo más serio. Armar una salida de ensayo… Yo creo que algún día lo voy a lograr en algún momento de mi vida.

-¿Y con quién te gustaría tocar?

-Más que con un artista consagrado me gustaría tocar con chicos que la están peleando por triunfar. Me llenaría mucho más ir por ese lado. Tal vez con muchachos que aún no son muy reconocidos a nivel grandes bandas.

Primer día de recuperación para Jonás: la foto que subió a su cuenta de Instagram
Primer día de recuperación para Jonás: la foto que subió a su cuenta de Instagram

-Ya anduviste de algún modo cerca del espectáculo. ¿Cómo asimilaste salir de cenar en un lugar y tener un paparazzi para sacarte una foto porque tu novia era Alejandra Maglietti?

-Fue un momento de mucha exposición. Pero siempre me manejé igual, hubiera o no un fotógrafo en la puerta del lugar. Lo único es que por ahí tenés que pensar más algunas cosas. Si en esos días a mi novia no le gustaba cómo estaba vestido, me tenía que ir a cambiar.

-Había que cuidar más la imagen.

-Exacto. Yo quizá salía a tres cuadras de casa y quería salir en joggineta. Pero no podía. Cuando alguien está en una relación que es más pública, está más expuesto a ese tipo de cosas. Ahora ya pasó. Volvió la joggineta. Como vuelven las sesiones de kinesiología. Pero voy a ir cómodo, ja.

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