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La economía llega a las elecciones en una situación de extrema fragilidad

(Foto: Adrián Escandar)

Históricamente los procesos electorales se vieron fuertemente influenciados por la marcha de la económica. Y esta oportunidad no será la excepción. Los argentinos tendrán que votar hoy en medio de un largo y duro proceso que incluye un fuerte proceso devaluatorio, elevada inflación, la caída del salario real y el aumento de la pobreza.

La disminución del poder adquisitivo resultó clave para la amplia victoria opositora en las PASO y generó la reacción del Gobierno, luego de la sorpresa inicial. “Los escuche”, fue la respuesta de Mauricio Macri. En estos dos meses y medio, el Presidente ensayó con algunas medidas para aliviar el bolsillo: la eliminación del IVA, un bono compensatorio para los trabajadores, una mejora de la escala de Ganancias para bajar la presión tributaria de los empleados en relación de dependencia y el congelamiento de las cuotas de los créditos hipotecarios fueron las más relevantes. ¿Será suficiente para torcer la historia?

La “foto” que presenta la economía argentina es de por sí inquietante, arrancando por la caída del nivel de actividad, que este año sería superior al 3% y el segundo año consecutivo de fuerte pérdida del salario real. Pero mucho más preocupante es la “película”. Es decir cuál será el desarrollo de la crisis una vez que hayan pasado las elecciones.

La “foto” de la economía argentina es altamente inquietante, pero más aún lo es la “película”. Si no se acierta con las decisiones, hay altas chances de una nueva devaluación y una aceleración todavía mayor de la inflación.

El resultado del 11 de agosto provocó un fuerte cambio de expectativas. La victoria de Alberto Fernández y el temor de los mercados por un retorno del kirchnerismo al poder generaron la búsqueda de refugio de los inversores en el dólar. La transición de desde las primarias hasta las elecciones presidenciales no pudo haber sido más traumática.

Alberto Fernández
Alberto Fernández (Telam/)

Desde las primarias, las reservas cayeron USD 22.500 millones, es decir que se perdió un tercio de todo el stock del Central. Ni siquiera el control cambiario aflojó la tendencia, por lo que se espera que mañana el BCRA defina nuevas medidas para restringir el acceso del público al mercado cambiario. El dólar pasó de $45 hasta $65 al cierre del viernes, creció fuertemente la brecha cambiaria y el “Contado con Liquidación” trepó por encima de los $80. Es el precio que están dispuesto a pagar las empresas que quieren hacerse de dólares en el exterior a partir de una posición en pesos en el mercado local.

La inflación retomó su impulso alcista luego de un proceso a la baja que duró desde marzo hasta agosto. Pero la nueva devaluación produjo un pico de 5,9% en septiembre. La corrida cambiaria de la última semana y la presión alcista sobre el tipo de cambio presagian que la inflación permanecerá altísima hasta fin de año. En la última semana los supermercados recibieron la segunda lista de precios del mes, con remarcaciones adicionales de entre 10% y 20% en casi todos los productos.

La transición que va desde mañana hasta el 10 de diciembre deberá transitarse de una forma más ordenada para evitar daños aún mayores a la economía. El trayecto de las PASO hasta hoy resultó desastroso y tuvo fuertes efectos negativos, reflejados en el dólar y la inflación

Banco Central  (AFP)
Banco Central (AFP) (RONALDO SCHEMIDT/)

El escenario post electoral luce extremadamente complejo. Si hay un ganador hoy, las miradas estarán puestas en la nueva transición que se abre hasta el 10 de diciembre. Son casi 45 días con un Gobierno a cargo pero en retirada y un Presidente electo, con poder, pero que todavía no habrá asumido. Un balotaje prolongaría tres semanas más cualquier definición de política económica y obviamente aumentaría el nivel de incertidumbre.

Cualquier que gane hoy, tendrá que enviar las señales correctas para desactivar una verdadera bomba económica. Sin acceso al financiamiento, fuerte huida de capitales, altas tasas de interés, una economía en caída libre y elevada presión sobre el tipo de cambio, el peligro de una debacle no debe descartarse. Esto significa un aumento todavía más acelerado del dólar, mayor presión aún sobre la inflación y un deterioro dramático de la situación económica y social. Mucho peor de lo que se vio hasta ahora.

La fragilidad extrema de las variables tanto económicas como financieras requerirá de soluciones acorde a los tiempos que se viven. La renegociación ordenada de la deuda, ir a un nuevo acuerdo con el FMI y plantear un horizonte creíble para equilibrar las cuentas públicas serán componentes claves de las medidas que se encaren el día después de las elecciones. Nuevos pasos en falso podrían tener una consecuencia dramática.