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En Washington aguardan el desenlace electoral con una mezcla de resignación e inquietud por el futuro

Macri y Fernández en el último debate presidencial (Adrian Escandar/)

Las últimas horas antes de la elección argentina se siguen desde Washington con una mezcla de resignación e inquietud. Ya casi nadie le atribuye al presidente Mauricio Macri posibilidades de llegar a la segunda vuelta, a pesar del entusiasmo oficial por las movilizaciones de las últimas semanas. Y todos suponen que la etapa que se abre hacia adelante en el país no será fácil.

Coinciden en ese diagnóstico analistas políticos, expertos del mercado y, en declaraciones que sólo hacen en off the record, especialistas ligados a los organismos internacionales con sede en la capital norteamericana. A unos y otros les preocupa el año que viene pero, antes de eso, les inquieta también lo que pueda pasar durante la eventual transición. El mes y medio hasta el cambio de mando puede ser un calvario, advierten.

La economía es la principal preocupación. Las proyecciones del Fondo Monetario anticipan otro año de retroceso, cercano al 2% del PBI, con inflación alta y, posiblemente, más presiones cambiarias. Algo de eso ya se vio esta semana. De cara al futuro, además, en Wall Street tomaron nota de las necesidades financieras que tendrá el país en 2020 y se preguntan de dónde saldrán esos recursos.

Inquieta también lo que pueda pasar durante la eventual transición. El mes y medio hasta el cambio de mando puede ser un calvario, advierten

En medios diplomáticos también inquieta el giro que pueda dar el país en ese terreno si la agenda queda en manos de los sectores cristinistas de línea más dura tras un eventual cambio de mando. De hecho, el tema asomó en los primeros contactos de colaboradores del candidato kirchnerista con funcionarios del Departamento de Estado norteamericano. La falta de claridad en las propuestas de Alberto Fernández y las dudas extendidas sobre cómo sería el reparto del poder real a partir del 10 de diciembre alimentan estos temores.

“Nadie sabe realmente cuáles son las posiciones de Alberto Fernández”, comentó a Infobae Nicolás Saldías, experto del Wilson Center de Washington. Esto es así tanto para temas que son considerados políticamente sensibles en la capital norteamericana, como la situación en Venezuela, y en asuntos de índole local, como la política fiscal y la respuesta que podría darle el kirchnerismo al problema de la deuda, un tema que si gana deberá encarar desde el día uno de la gestión. Y antes también.

Guillermo Nielsen, economista cercano a Fernández (Maximiliano Luna)
Guillermo Nielsen, economista cercano a Fernández (Maximiliano Luna)

Para Saldías, los debates presidenciales le ofrecieron a Fernández la oportunidad de aclarar sus posturas “para las distintas audiencias, dentro y fuera de la Argentina”. Sin embargo no lo hizo. “No dijo nada para calmar la situación”, señaló el especialista. El nerviosismo del mercado en las últimas 48 horas parece reflejar esa incertidumbre.

Qué pasará con la deuda

El manejo de la deuda es sin duda el principal interrogante en el cortísimo plazo. La Argentina debe unos 310.000 millones de dólares equivalentes a entre el 68% y el 75% del PBI, y tiene por delante un calendario de vencimientos complicado. El tramo de la deuda con el mercado es de 120.000 millones y es el que requiere una solución más inmediata, con o sin quita.

En el Gobierno confían en que si ganan la elección esa negociación se encaminará sin mayores dificultades y que una vez despejada la incertidumbre política puede incluso no ser necesario un reperfilamiento de la deuda. Distinto es el caso si se impone la oposición, argumentan. Las dudas pasan por la sostenibilidad fiscal del programa económico que elijan.

La narrativa del equipo de Fernández sugiere un reperfilamiento de la deuda para buscar más liquidez antes de encarar las duras negociaciones con el FMI (Morden)

Guillermo Nielsen y Emmanuel Álvarez Agis, dos de los integrantes del equipo económico que asesora al candidato de Cristina Kirchner, están explorando opciones. Estuvieron días atrás en Washington y Nueva York, pero no parece haber en el kirchnerismo una hoja de ruta definida.

“La narrativa del equipo de Fernández sugiere un reperfilamiento de la deuda para buscar más liquidez antes de encarar las duras negociaciones con el FMI”, indicó Siobhan Morden, estratega para mercados emergentes en Amherst Pierpont, de Nueva York.

Pero aún así las necesidades financieras pueden no quedar cubiertas. En ese caso, señaló la especialista, cabe preguntarse si los inversores “serán receptivos a un reperfilamiento antes de las negociaciones con el Fondo y sin saber si esas negociaciones serán exitosas”.

Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI (AFP)
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI (AFP) ((AFP)/)

El FMI insistió en los últimos días, durante las reuniones anuales en la capital norteamericana, que en programa con la Argentina “sigue”, pero antes de poder avanzar debe haber un plan serio y sustentable. Lo aclaró la nueva titular del Fondo, Kristalina Georgieva, ante una pregunta de los medios argentinos en Washington, entre ellos Infobae.

Tanto en el Gobierno como en la oposición apuestan a un estiramiento de los plazos cuando llegue la hora de comenzar a devolver el dinero que el organismo le prestó a la Argentina, hasta ahora 44.000 millones de dólares. Puede pasar. Pero un nuevo programa vendrá de la mano de nuevas condiciones. Ahí se verá que tan dispuesto estará el próximo gobierno, cualquiera sea, a hacer las reformas que le exigirán desde la capital norteamericana.

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