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Alberto Fernández se prepara para el debate, ajusta los últimos viajes de campaña y ya empieza a planear la transición

Alberto Fernández en la Laguna Don Tomás, en Santa Rosa (Gustavo Gavotti)
Alberto Fernández en la Laguna Don Tomás, en Santa Rosa (Gustavo Gavotti)

A Alberto Fernández le gustó mucho el acto del Día de la Lealtad y volvió de Santa Rosa, acompañado por sus más íntimos, muy contento.

Como para el debate anterior, dicen cerca suyo que “estudia” en soledad aunque el equipo comandado por Juan Courel le preparó nuevamente los temas y tiempos que el domingo último cumplió puntillosamente.

En lo que queda de campaña tendrá dos grandes actos él y uno su compañera de fórmula, Cristina Kirchner. Mientras él se dedica a leer, sus colaboradores arman el viaje a Resistencia, en Chaco, donde el domingo último Jorge Capitanich ganó la elección para gobernador. El chaqueño, y el actual gobernador Domingo Peppo, fueron dos de los ausentes en la celebración del 17 de octubre en La Pampa. Capitanich estuvo en Corrientes donde compartió un acto por la efeméride peronista junto a Agustín Rossi, jefe del bloque de diputados del FpV-Unidad Ciudadana que no parece tan cercano a Fernández. En Santa Fe el candidato a presidente trabaja estrechamente con Omar Perotti, gobernador electo, y con María Eugenia Bielsa, ex vicegobernadora que sería su ministra de la Vivienda y que el lunes pasado organizó un encuentro nacional de intendentes.

En Santa Rosa tanto Fernández como el gobernador anfitrión, Carlos Verna, recordaron que la elección aún no se ganó y pidieron reforzar el trabajo antes de festejar. Fue una manera de alentar a la militancia para seguir haciendo campaña y fiscalizar el domingo 27.

Fernández bajó un poco la intensidad de sus recorridas, las que alterna con reuniones como la de esta semana con productores agropecuarios por ejemplo para sumarlos a su plan Argentina contra el hambre.

Entre hoy y mañana, además, se dedicará a pensar y leer los temas del próximo debate en el que anticipa que Mauricio Macri se enfocará en las causas de corrupción que enfrenta tanto Cristina Fernández como otros ex funcionarios del kirchnerismo. Justicia es uno de los temas quizás más difíciles y de confrontación que les tocará este domingo en la Facultad de Derecho pero es también el tema que siente más propio el candidato a presidente que es abogado y sigue todavía dando clases cada miércoles en esa alta casa de estudios.

Los últimos viajes

El lunes, post debate, Fernández tiene previsto viajar a Olavarría y Bahía Blanca, dos de las ciudades más importantes del interior bonaerense donde según las encuestas que manejan están casi en un empate técnico, con un margen de error de más-menos tres puntos y pelean voto a voto. En Bahía el 11 de agosto Macri tuvo 41% de los votos y Fernández, 34%. Roberto Lavagna tuvo en las PASO 11.962 votos y el FIT, 8500. Si el Frente de Todos se queda con parte de esos sufragios, podría ganar. Esta tarde hay debate entre los candidatos a intendente: el neokirchnerismo tiene todas las fichas puestas en que Fernando Susbielles pueda quedarse con el sillón de Héctor Gay, de Juntos por el Cambio. En Olavarría en cambio Fernández quedó arriba con 40 puntos y Macri cinco puntos por debajo pero el frente opositor intenta arrebatarle la intendencia al macrista Ezequiel Galli. No compartirán la jornada con Axel Kicillof, candidato a gobernador, que el lunes recorrerá San Nicolás, San Pedro, Zárate y Campana. Mantienen la estrategia de toda la campaña y se dividen para multiplicarse en la última recta.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner en su tercer acto juntos, en Santa Rosa (Gustavo Gavotti)
Alberto Fernández y Cristina Kirchner en su tercer acto juntos, en Santa Rosa (Gustavo Gavotti)

A Córdoba, provincia esquiva para los Fernández, ya no volverá el candidato a presidente que estuvo en varias oportunidades y que cerró allí su campaña antes de las PASO. Sí viajaron alternativamente referentes menos identificados con el kirchnerismo duro como Nicolás Trotta y los massistas Mirta Tundis e Ignacio de Mendiguren. Los últimos mensajes del candidato fueron a través de Natalia de la Sota que grabó un video pidiendo el voto de confianza para él y luego con una visita más intima de la hija de José Manuel de la Sota y su marido al departamente de Fernández en Puerto Madero. En un intento para buscar una forma de comunicación distinta o segmentos de votantes diferentes, Fernandez tocó la guitarra y cantó a dúo con la joven diputada provincial electa.

Hasta ahora la agenda de Alberto Fernández se completa con su visita el miércoles 23 a Resistencia donde hará un acto de cierre para el norte junto con los gobernadores del NOA y NEA, con la convicción de que puede ampliar la ventaja en distritos donde, como en Misiones, los gobernadores electos se impusieron por un margen muy superior al propio. El viaje lo tenía previsto para antes de la elección provincial pero lo canceló durante el último paro de los trabajadores de Aerolíneas Argentinas a los que les pidió paciencia. Ese mismo día Cristina Fernández acompañará a Florencia Saintout, la candidata a intendenta de La Plata, en un acto de cierre en la ciudad de las Diagonales que en 2015 perdió el peronismo en manos de Cambiemos. Hoy, aseguran, se sienten con una leve ventaja.

El jueves 24 será el sprint final. En principio todos viajarán a Mar del Plata, una ciudad con tanto y más peso en el padrón que varias provincias argentinas. En La Feliz el kirchnerismo duro apuesta por Fernanda Raverta, diputada nacional. Todos pasaron por allí, desde CFK con Sinceramente, a Alberto Fernández, Sergio Massa y varios otros candidatos además de Axel Kicillof que estuvo en varias oportunidades. Raverta es una “sin tierra” con esperanzas: como en Bahía Blanca y Olavarría las encuestas que no se revelan les arrojan hoy un empate técnico.

Cómo ve la transición

El domingo será el segundo debate y Fernández se prepara solo (Adrián Escandar)
El domingo será el segundo debate y Fernández se prepara solo (Adrián Escandar) (Adrian Escandar/)

Fernández ha dicho que entiende la “ansiedad” de todos los sectores por el proceso electoral, especialmente “la ansiedad de la gente que padece, la ansiedad de esa gente es muy razonable”. Pero anticipa un proceso difícil para la recuperación y los primeros meses de gestión.

Si gana, que es lo que espera, el mismo 28 de octubre comenzará a pedir los números de la administración y buscar la forma de generar un ámbito de trabajo para acceder a esa información. Le preocupan especialmente las reservas del Banco Central.

Hay varios ejemplos de transición. Se hizo cuatro años atrás entre los equipos de Daniel Scioli y María Eugenia Vidal en Buenos Aires y se está haciendo en estos meses entre los equipos de Omar Perotti y los del socialista Miguel Lifschitz en Santa Fe. El candidato del Frente de Todos espera que en su caso sea más fácil la comunicación de lo que fue entre Cristina Fernández y Mauricio Macri. Los pocos intercambios telefónicos que tuvieron él y el Presidente post PASO dejan dudas, aunque confían en su entorno que una vez electo las condiciones serán distintas.

No saben aún en México 337 cuál será la mecánica pero confían que el margen de maniobra será otro ya como presidente electo y no como candidato.

Mientras tanto, manda mensajes a los mercados para evitar que el 28 de octubre sea como el 12 de agosto cuando hubo devaluación y caída de las acciones en la Bolsa. “El 28 de octubre tiene que haber calma” pidió hoy mismo en una entrevista con Marcelo Figueras pero advirtió que “se terminó la especulación".

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