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El arriesgado juego de Cambiemos en las provincias

Desde las provincias, el Gobierno Nacional se ve lejano. Para el votante del interior del país, en general, el tablero local conforma un mundo autocentrado y autoexplicado en el que las historias de rencillas personales, el contorno de las figuras políticas, las conformaciones de frentes y los espacios políticos no se corresponden de modo lineal con la oferta nacional. Pero cuando esos mismos resultados se ven desde el resto de la Nación, la lectura es otra.

Hasta ahora, el resultado de los desdoblamientos provinciales de las elecciones vienen dando una constante. Oficialismos que arrasan y que lo hacen opacando a los candidatos de la grieta, pero sobre todo dañando fuertemente a los candidatos cercanos al mundo Cambiemos, y en particular en provincias petroleras como Neuquén, donde está Vaca Muerta, o Chubut y Río Negro. A simple vista, un duro golpe para un gobierno que ha apostado por el desarrollo del rubro energético.

Sin embargo, la cuestión no es tan lineal, y hay que considerar otros elementos. Por un lado, el fracaso de los frentes provinciales de Cambiemos muestra la incapacidad del gobierno nacional para activar su propio voto. Nuestras mediciones muestran que un tercio del voto a Carreras podría acompañar a Mauricio Macri en los comicios presidenciales. Sin embargo, no logró expresar a nivel local ese acompañamiento. Por otro lado, la gobernadora electa Carreras, en su discurso de victoria, reiteró el mantra del diálogo, núcleo discursivo de Cambiemos; mientras que Soria sentenció que Weretilneck jugó para Macri y el propio Weretilneck se niega a dar definiciones.

Es posible que el gobierno nacional haya apostado a que ganen los oficialismos antes que un candidato del FPV. También se puede conjeturar sobre alguna negociación que incluya, a futuro, acción o inacción electoral en el marco de la disputa nacional. También puede ser que el gobierno haya decidido acompañar a los oficialismos ante el riesgo que suponía la foto de Alternativa Federal de finales de año pasado, en la que se configuraba una nueva Liga de Gobernadores con las figuras de Bordet, Manzur, Peppo, Bertone, Casas, Passalacqua, Arcioni, liderados por Massa, Pichetto, Schiaretti y Urtubey.

Sea como sea, es posible que el cálculo de Cambiemos Nacional estime innecesario una victoria provincial intermedia y se contente con algún acuerdo con los oficialismos de las provincias. Pero esta estrategia puede ser en extremo riesgosa: un tercer lugar en los resultados de las primarias en Neuquén o los pobres guarismos que obtuvo Matzen en Río Negro, con apenas 5 puntos, refuerza un sentimiento extendido por parte de muchos votantes y crea un efecto de sentido de fin de ciclo.

El desconocimiento y el escaso espesor de la figura de Matzen, una diputada radical, no puede ser una justificación de su estrepitoso fracaso electoral. Para el caso, también Carreras era una figura con amplio desconocimiento que ingresó, medio de sopetón, a una campaña judicializada y que ya se había echado a rodar con Weretilneck a la cabeza. Al Pechi Quiroga en Neuquén le fue un poco mejor, pero 15 puntos para un candidato instalado, suena a poco, sobre todo si se considera que quedó a 10 puntos de Rioseco, candidato fuertemente apoyado por Unidad Ciudadana. Peor aún es el caso del candidato del frente que representó a Cambiemos en Chubut, con Menna liderando la boleta. Gustavo Menna es un radical que jugó con sello amarillo, en el frente Cambia Chubut. Entre la elección del 2017 y la actual, perdió la mitad de su caudal electoral. En la última elección de medio término se hizo con el 31% de los votos, mientras que ahora apenas llegó a los 15 puntos.

Señal difícil de digerir, y más aún para estos socios de Cambiemos, de cara a la elección nacional. El resultado de Menna puede tener como consecuencia un endurecimiento de los radicales que buscan romper con la Casa Rosada.

Por su parte, los candidatos más cercanos al kirchnerismo y al PJ vienen obteniendo un resultado que los deja situados en un lugar competitivo de cara a las primarias nacionales. Alternativa Federal, y en particular Sergio Massa, pueden renovar esperanzas con los éxitos locales, y en particular con el de Chubut. Arcioni es un hombre muy cercano a quien Massa asistió para superar la crisis de la provincia tras la muerte de Das Neves. La semana entrante será el turno de la primaria de Entre Ríos. También allí el oficialismo local se avizora como favorito. En Entre Ríos no se podrá decir que Frigerio no haya hecho lo posible por dejar a flote la boleta amarilla.

La autora es magister en Comunicación y Cultura, UBA. Docente. Directora de la consultora de investigación Trespuntozero