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Cómo y por qué surgió con éxito el nuevo partido de extrema derecha en España

El líder de Vox, Santiago Abascal, habla junto al candidato regional andaluz Francisco Serrano en Sevilla (Reuters)

La ultraderecha viene sacudiendo su túnica rojo obispo por toda Europa desde hace ya una década y tomó impulso definitivo con la ola de inmigrantes de los últimos tres o cuatro años. Los partidos de este extremo del espectro político ya se habían establecido en todo el norte europeo, incluida la socialdemócrata Escandinavia, y en la zona de los ex países de la órbita soviética. En Italia la xenófoba Liga del Norte no sólo está ahora en el gobierno sino que viene acrecentando su poder desde hace mucho tiempo.

España era una rareza. Tenía la derecha del Partido Popular con alguna facción interna de nostálgicos del franquismo pero nada significativo. El domingo pasado esa diferencia con el resto de Europa -y de buena parte del mundo- desapareció. El partido Vox, de ultraderecha nacionalista, xenófobo y antisistema surgió con una fuerza inédita en las elecciones regionales de Andalucía.

El desgaste después de 36 años ininterrumpidos de gobierno le dio al PSOE, el Partido Socialista, su victoria más amarga con una muy pequeña mayoría en el parlamento andaluz. El Partido Popular (PP) tampoco pudo retener a su electorado. Y Vox se alzó con 12 escaños, suficientes como para formar gobierno en una alianza de derechas con el centrista Ciudadanos y el conservador PP.

Un masivo acto de Vox en el Palacio Vistalegre de Madrid, en octubre de 2018 (Reuters)
Un masivo acto de Vox en el Palacio Vistalegre de Madrid, en octubre de 2018 (Reuters)

La primera en quedar tiesa con la irrupción de Vox fue la jefa del gobierno regional, Susana Díaz. Había adelantado las elecciones convencida de que ganaba fácilmente. Antes, había intentado disputarle el liderazgo del PSOE al actual presidente del gobierno nacional, Pedro Sánchez, y fracasó. Andalucía fue desde la Transición (1975) el gran feudo socialista y de izquierda. Creyó que ese iba a ser su refugio seguro. Se olvidó que en el medio ocurrió la crisis independentista catalana que había encendido los aires españolistas de los que no están dispuestos a que el territorio nacional se fragmente de ninguna manera. Y de que la inmigración de África y América Latina ya estaba afectando hasta a los más liberales.

"Las corrientes de fondo de la extrema derecha estaban ahí. Lo excepcional era que aún no se hubiesen manifestado. La identidad nacional reapareció como reacción al proceso de independencia catalana y la incapacidad de los partidos tradicionales de detenerlo definitivamente. El PP ya no representaba a los españolistas. Y Vox vino a ocupar ese espacio", explica Ignacio Jurado, profesor de Ciencia Política de la Universidad de York, en Gran Bretaña. Los analistas también señalan como fuente de descontento los sucesivos casos de corrupción que se vienen dando en Andalucía desde los noventa. Y la migración masiva. España es hoy un país con un 10% de población extranjera, algo que socaba esa identidad nacional ya asediada por el regionalismo.

Los seguidores de Vox celebraron los resultados de la elección en Andalucía
Los seguidores de Vox celebraron los resultados de la elección en Andalucía

Vox fue creado a fines de 2013 por un grupo de desencantados del PP y el gobierno de Mariano Rajoy. Su líder es desde entonces Santiago Abascal, un ex diputado vasco, que cuando se presentó por primera vez a elecciones bajo el paraguas de Vox en 2016 consiguió apenas el 0,2% de los votos. Los fracasos electorales y las crisis internas hicieron desaparecer al nuevo partido dos veces. Pero, como el Ave Fenix, resurgió de las cenizas y se abroqueló en el sur de España para crecer desde allí. Muchos ciudadanos conservadores que venían siendo golpeados por el feminismo que tuvo una concentración extraordinaria en todo el país el 8 de marzo pasado, el matrimonio igualitario, las leyes a favor del aborto y contra la violencia de género encontraron en Vox la alternativa política que no obtenían en ninguno de los otros partidos que se decían de derecha. También encontraron allí el refugio contra los políticos y la política establecida a los que ven como "elitistas alejados de la gente común". El mismo sentimiento que llevó a Trump a la Casa Blanca y que desató el Brexit.

"El multiculturalismo no funciona", "la inmigración es una auténtica invasión que pretende sustituirnos", "Vox viene a la política para decir que va a haber solidaridad con los españoles", "hay que construir un muro en Ceuta y Melilla" (los enclaves colonialistas españoles en Marruecos), "los inmigrantes vienen a recibir ayudas, no a pagar las pensiones", fueron algunos de los mensajes que le dieron el éxito a esta expresión moderna de la ultraderecha. Y caló particularmente en Almería, una provincia con el 19,7% de población inmigrante, donde obtuvieron casi el 17% de los votos. Y en El Ejido, una ciudad de 90.000 habitantes, que ya había sido escenario de disturbios raciales varias veces, llegó a tener casi el 30%.

Vox intentó durante la campaña desprenderse de su referencia más lógica, la dictadura de Francisco Franco. Y sus dirigentes no aceptan la comparación con Fuerza Nueva, el partido fascista liderado por Blas Piñar, que fue el único diputado orgullosamente ultra durante la Transición. De todos modos, Piñar logró unos 380.000 votos en 1979 en toda España y Vox ahora casi llegó a los 400.000 sólo en Andalucía. Se instala como la alternativa española al populismo ultraconservador que aparece como la ola política del momento que está empapando a todo el mundo.

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