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Cinco batallas para prestar atención por el control del Senado en Estados Unidos

Las elecciones legislativas de 2018 tienen enorme importancia para Donald Trump. (Reuters)

Las elecciones legislativas en los Estados Unidos suceden a mitad del mandato presidencial, lo cual las hace parecer una suerte de referéndum sobre los mandatarios. En el caso de las de 2018 tienen el potencial de mostrar aprobación o desaprobación del trabajo de un presidente polémico, Donald Trump, quien obtuvo menos votos que su rival, la demócrata Hillary Clinton, pero controló el Colegio Electoral. Es posible que los republicanos pierdan el dominio de la Cámara de Representantes, de 435 escaños, pero podrían retener el Senado, donde se renuevan 33 de las 100 bancas y hoy tienen la mayoría más ajustada posible de 51 a 49.

Y eso tiene gran importancia en el largo plazo. El Senado decide el nombramiento de los jueces de la Corte Suprema, y tras haber hecho ya dos incorporaciones (Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, cuyo proceso estuvo atravesado por acusaciones de abuso sexual), podría aspirar a otras dos, ya que los jueces Ruth Bader Ginsburg y Stephen Breyer, de 85 y 80 años respectivamente, han superado la edad de retiro.

Además de influir largamente en el destino de la sociedad estadounidense, si Trump hiciera esos nombramientos en el tribunal superior alcanzaría el récord de Richard Nixon, quien nombró a cuatro magistrados, y se acercaría al de Dwight Eisenhower, quien nombró a cinco.

Algunas batallas serán claves para la definición: Missouri, Indiana, Tennessee, Dakota del Norte, Virginia Occidental, Montana. Pero sobre todo los resultados en Texas, Florida, Nueva Jersey, Nevada y Arizona serán decisivos, ya que se trata de competencias muy ajustadas.

Beto O’Rourke y Ted Cruz protagonizan la competencia en Texas (Reuters/Sergio Flores)
Beto O’Rourke y Ted Cruz protagonizan la competencia en Texas (Reuters/Sergio Flores)

1. Texas

El republicano Ted Cruz intenta renovar su banca de senador contra el congresista Beto O'Rourke, quien logró lo que pocos demócratas: acercarse a su competidor por un sólo dígito. Texas, un estado rojo, en general presenta una diferencia de dos dígitos. Ningún demócrata ha ganado allí desde 1994.

La elección ajustada fue una sorpresa para Cruz (quien dejó atrás su intensa oposición a Trump cuando compitió en las primarias de 2016, y aceptó su apoyo) y en general para el estado: su contendiente, un egresado de la Universidad de Columbia que alguna vez tuvo una banda punk, recaudó la cifra histórica de USD 70,2 millones para su campaña, contra USD 40,5 del senador.

Ted Cruz quiere retener su banca en el Senado de los EE.UU.
Ted Cruz quiere retener su banca en el Senado de los EE.UU.

Los jóvenes parecen preferir al JKF texano, como lo han apodado. Para fortalecer la tendencia, O'Rourke apuntó a las redes sociales (USD 6 millones en seis meses) y obtuvo el apoyo de celebridades (Eva Longoria, Willie Nelson, Sarah Jessica Parker, Ethan Hawk, Travis Scott, entre otros). Logró cierta animación en un estado con baja participación de votantes: "Estoy muy orgulloso de mis voluntarios, personas que quizá nunca antes habían participado en cuestiones políticas y que están saliendo a la calle a invitar a la gente a participar en la elección de su vida", dijo.

Mientras O'Rourke se centró en temas como la generación de empleo, el acceso a la salud, las relaciones con México y las energías limpias, entre otros que dijo que no eran propiedad de un partido u otro, mientras que Cruz mantuvo la misma agenda conservadora que mostró durante las internas republicanos, con énfasis en la restricción a la inmigración. Celebró, por ejemplo, la idea de Trump de terminar con el derecho de ciudadanía por nacimiento.

Según un promedio de las encuestas realizado por Real Clear Politics, Cruz obtendría 6 puntos más que O'Rourke, quien apuesta a una ola de entusiasmo el mismo día de los comicios. Muchas mediciones mostraron que la ventaja de Cruz se ha ido reduciendo a medida que se acerca el martes 6: The Texas Tribune publicó un sondeo de la Universidad de Texas según el cual la diferencia era de 3,6%, con una tendencia al cierre de la brecha. El 5,7% no había tomado una decisión y el 3,9% no se manifestó por ninguno de los candidatos.

2. Florida

Los demócratas creen que, dado que Bill Nelson ha representado al estado en el Senado desde 2001, ganarán. Los republicanos creen que, dado que la Florida fue uno de los lugares que definió el triunfo de Trump, ganarán con Rick Scott, el gobernador saliente. Según el promedio de encuestas de RCP, Nelson aventaja a Scott por apenas el 2,4% por el momento.

Bill Nelson y Rick Scott, una de las competencias más reñidas, en el estado de la Florida.
Bill Nelson y Rick Scott, una de las competencias más reñidas, en el estado de la Florida.

Y con menos gastos: el titular del ejecutivo estatal, que ya no puede aspirar a la reelección, gastó USD 27 millones en la que espera que sea su nueva tarea política. El senador que orbitó la Tierra durante seis días en 1986, a bordo del transbordador espacial Columbia, sólo USD 6 millones. Scott tiene una fortuna personal y la utiliza en su carrera política.

Aunque comenzó la competencia con el voto en desventaja, Nelson creció y superó a Scott. El gobernador comenzó entonces a atacarlo porque el demócrata sólo visitó tres días la costa del Golfo devastada por el huracán Michael. La campaña de Nelson le respondió que el ex capitalista de riesgo se aprovechó de su gobierno para hacer negocios mediante empresas y sociedades.

Rick Scott en la conferencia de prensa tras la masacre en la escuela secundaria de Parkland. (AP)
Rick Scott en la conferencia de prensa tras la masacre en la escuela secundaria de Parkland. (AP)

La popularidad de Scott —quien, aunque es republicano, se enfrentó a la Asociación Nacional del Rifle (NRA) cuando fue la masacre en la escuela de Parkland— se podría combinar con el 49% que Trump obtuvo en 2016. O se podría combinar con el malestar de la comunidad puertorriqueña que aumentó en la Florida tras la tragedia del huracán María. Los analistas prefieren lanzar una moneda al aire antes que pronunciarse.

3. Nueva Jersey

La reelección del senador Robert Menendez debería ser un objetivo sencillo para los demócratas. Sin embargo, dos factores complican el escenario del hijo de inmigrantes cubanos.

La banca de Bob Menendez en el Senado es clave para los demócratas. (Getty)
La banca de Bob Menendez en el Senado es clave para los demócratas. (Getty)

El primero: luego de seis semanas de audiencias, el jurado no logró un veredicto sobre los cargos por conspiración, soborno y fraude en servicios. El juicio quedó anulado, pero el Comité de Ética del Senado determinó que Menendez había violado la ley al recibir dinero, viajes y regalos del oftalmólogo Salomon Melgen.

El segundo: Bob Hugin, su oponente republicano, que donó USD 200.000 a la campaña de Trump, tiene recursos también para la propia —hasta comienzos de 2018 fue el CEO de la farmacéutica Celgene— y ha usado USD 30 millones.

El republicano Bob Hugin quiere aprovechar la coyuntura para ganar en un estado azul.
El republicano Bob Hugin quiere aprovechar la coyuntura para ganar en un estado azul.

Menéndez cuenta con que desde 1972 ningún republicano ganó una elección al Senado en Nueva Jersey. En el estado hay 900.000 votantes registrados más a favor de los demócratas que de los republicanos. Según el promedio de encuestas de RCP, el latino cuenta con 6,5 puntos más que su rival. Pero es otra carrera ajustada a la que los ciudadanos prestan mucha atención.

Mientras que Hugin a utilizado el cuestionamiento ético, el senador lo acusó de haber aumentado en un 20% una droga oncológica y pagado un acuerdo extrajudicial de USD 280 millones "por fraude contra los contribuyentes y los pacientes de cáncer". Y mientras Menendez espera que el voto de las personas educadas y de altos ingresos defina su triunfo, el ex ejecutivo buscó el de los latinos al tomar distancia de las declaraciones presidenciales sobre el fin de la ciudadanía por nacimiento.

4. Nevada

Dean Heller y Jacky Rosen compiten por una banca en el Senado como representantes de Nevada.
Dean Heller y Jacky Rosen compiten por una banca en el Senado como representantes de Nevada.

En un estado de 4 millones de habitantes, las campañas del senador Dean Heller y su competidora demócrata Jacky Rosen han gastado USD 75 millones en conjunto. Para el republicano se dirime una reelección en un estado donde Trump perdió en 2016; para los demócratas, si la congresista obtiene la banca existe la posibilidad de controlar el Senado.

Rosen es una demócrata que cree en la necesidad de trabajar junto con los republicanos en objetivos de importancia común. Pero se distancia en temas como la inmigración y se manifestó contra la separación de las familias en la frontera y a favor de una ley que legalice a los jóvenes que fueron llevados al país en la infancia. Esa posición es importante en Nevada, donde la tercera parte de la población es hispana o latina. A ellos dedicó en castellano muchos spots de campaña.

La imagen del senador Dean Heller sufrió por su voto sobre salud en 2017. (David Calvert/Getty)
La imagen del senador Dean Heller sufrió por su voto sobre salud en 2017. (David Calvert/Getty)

Aunque Heller tiene una larga experiencia legislativa y es conocido en Nevada, en 2017 sufrió un traspié durante el debate contra la ley de salud accesible, más conocida como Obamacare. Luego de sostener que no iría contra la ley porque el gobernador, republicano y muy popular, Brian Sandoval, no estaba de acuerdo, en el momento de la votación le dio la espalda al estado y votó como esperaba la Casa Blanca.

"Nosotros juntamos USD 1 millón por semana; ella, USD 1 millón por día", dijo Heller sobre Rosen para indicar que, si la demócrata gana, habrá sido por el gasto. Aunque no es exacto, en efecto ella recolectó mucho más: USD 5,1 millones contra USD 1,4 en quince días de octubre. El promedio de encuestas de RCP lo ubica a él como ganador por un 2%, una cifra inferior al margen de error de los sondeos.

5. Arizona

Dos congresistas de Arizona compiten por pasar al Senado: Martha McSally y Kyrsten Sinema.
Dos congresistas de Arizona compiten por pasar al Senado: Martha McSally y Kyrsten Sinema.

Dos congresistas mujeres se enfrentan por la banca del Senado que deja Jeff Flake: la republicana Martha McSally y la demócrata Kyrsten Sinema. Y la competencia es tan estrecha que se ha impuesto como la más ajustada de los 50 estados: Sinema tiene una ventaja del 0,7% sobre McSally según el promedio de RCP.

Para contrariar los estereotipos, Mc Sally es una de las escasas mujeres republicanas que pone la cuestión de género en el centro de su campaña. En el Congreso desde 2014, prestó servicio en la fuerza aérea y fue la primera mujer piloto que voló en combate. Su contrincante, que lleva ya seis años como representante, es una demócrata conservadora, alguna vez del Partido Verde, al punto de haber votado iniciativas de Trump sobre temas de inmigración.

Martha McSally es de las pocas republicanas que hace campaña sobre temas de género. (AP)
Martha McSally es de las pocas republicanas que hace campaña sobre temas de género. (AP)

La última vez que Arizona eligió a un presidente demócrata fue en 1996, Bill Clinton. La última vez que eligió a un senador demócrata se remonta más atrás en el tiempo, a la década de 1980. A favor de McSally también ha resultado la controversia alrededor de la infancia de Sinema, quien dijo que su familia vivió durante tres años en una gasolinera abandonada sin electricidad ni agua. Aunque sus parientes directos la apoyaron, otros dijeron que había exagerado.

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