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Aprendió a programar en el medio de la guerra y creó una red global: “Era mi escape a otro mundo”

Hadi Partovi, fundador y CEO de CODE.org

En los '80, en plena guerra entre Irán e Irak, Hadi Partovi era un niño que empezaba a convertirse en un adolescente. En su escuela de Teherán no había clases de computación, pero su casa era una influencia marcada. Su papá era profesor de física y su mamá trabajaba como informática.

"La mayoría de los niños no tienen una madre que sea una científica informática, pero no por eso deben quedarse privados de la oportunidad de aprender programación en la escuela", le dice hoy a Infobae. "Por eso fundé CODE.org", remarca.

Partovi tenía en su primera casa una Commodore 64. Por su cuenta, yendo de a poco, aprendió los principios básicos de la programación. "Viviendo durante la guerra, había muy poco que hacer para divertirse. A mi vecindario lo bombardeaban todas las noches. Para mí, aprender a programar en la computadora entre las bombas era un escape a otro mundo. Un mundo en el que podía crear cualquier cosa que soñara", cuenta.

Unos años más tarde, se mudó a Estados Unidos. Para cumplir su sueño de graduarse en Harvard, pasó sus veranos trabajando en la industria del software. Una vez que se recibió, quiso seguir y se especializó en Ciencias de la Computación. En 2013, junto a su hermano gemelo, Alí, fundó CODE.org, una ONG educativa que enseña a programar.

Su organización pisa fuerte en Estados Unidos. Allí el 30% de los estudiantes recibió sus clases en las tan mentadas disciplinas STEM. Pero por fuera del país norteamericano, Partovi creó un movimiento mundial: "La hora del código", un curso gratuito que dura una hora y ya enseñó los principios básicos de programación a jóvenes de casi todo el globo.

En Latinoamérica, ya unos 15 millones de chicos tuvieron la hora de clase. De hecho, la semana pasada, Partovi estuvo de visita en Buenos Aires invitado por el Ministerio de Educación y Microsoft para extender la iniciativa. Durante su estadía, el emprendedor dialogó con Infobae:

-¿Se puede aprender a programar en una hora?

-Una hora es suficiente para familiarizar a los estudiantes y maestros con la materia. Pero lo ideal es tratar de cambiar el plan de estudios nacional para que la informática sea una parte de la jornada escolar. En Argentina, ya es una política oficial que la informática se convierta en parte de la currícula y llegue a cada estudiante. Y muchas otras naciones de América Latina están dando pasos similares.

-¿Cree que se subestima la capacidad de aprendizaje autodidacta de los jóvenes?

-Todavía es central tener maestros y aprender en la escuela. Pero la currícula de las escuelas necesita adaptarse a las necesidades de hoy. La mayoría de las escuelas enseña el plan de estudios del pasado, que implica mucha memorización de hechos. Para preparar a los estudiantes para el futuro, las escuelas deben enfocarse en enseñar creatividad, colaboración, resolución de problemas y aprendizaje de por vida. Y la informática es una excelente manera de enseñar todas estas cosas juntas.

-¿Hoy la programación es más importante que otras materias que siempre se consideraron prioritarias?

-La lectura, la escritura y matemática siguen siendo las cosas más importantes que enseña la escuela. Pero hay un segundo orden. Nuestros estudiantes también aprenden sobre historia, ciencias y lenguas extranjeras. La informática pertenece a esta segunda lista. Está muy cerca del pico de importancia.

-¿A qué edad deberían los maestros comenzar a enseñar a programar?

-Los estudiantes pueden aprender los conceptos básicos de informática y programación desde primer grado, incluso antes de que aprendan a leer. Es una habilidad fundamental que no solo se reduce a la programación. Tiene repercusiones en otros aprendizajes: lógica, resolución de problemas y creatividad. Por eso, cuanto antes empiecen, más cómodo para ellos adquirir esas habilidades.

-La mayoría de los chicos hoy termina el colegio sin saber programar. Si continúa esa línea, ¿qué futuro laboral les espera?

-Para mediados de siglo, cada trabajo será digital hasta cierto punto. Incluso los trabajos en agricultura, construcción o camiones tendrán robots implicados. Independientemente de las carreras, los alumnos deben aprender cómo funciona esta tecnología, al igual que aprenden sobre biología o química en la escuela.

-¿Cómo imagina ese mercado de trabajo ya no tan lejano?

-Cada industria va a ser una industria tecnológica. Ya sea que se trate de robots en la planta de fabricación, camiones que conducen por sí mismos, drones que monitorean nuestras granjas o entregan nuestras compras, o cualquier transformación en el entretenimiento, el comercio o la comunicación. Todas las industrias del siglo XXI utilizarán softwares. Cada empresa tendrá que convertirse en una empresa de tecnología sin importar a qué rubro se dedique.

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