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Argentina insiste para que Estados Unidos levante las trabas a los biocombustibles

Los biocombustibles locales pagan 70% de arancel para entrar a EEUU

El gobierno argentino intenta reflotar las negociaciones para el ingreso de biocombustibles al mercado estadounidense, que quedaron en punto muerto a fines del año pasado cuando Estados Unidos decidió aplicar fuertes aranceles a ese producto como corolario de una larga disputa por el pago de subsidios y supuestas prácticas de dumpig a nivel local.

En rigor, el diálogo nunca se cortó completamente, pero tampoco hubo más avances desde el momento en que esas sanciones comerciales quedaron oficializadas. Los aranceles de más del 70% que impuso Estados Unidos a los biocombustibles argentinos fueron ratificados en abril de este año y esa barrera –un logro obtenido por el lobby de los productores norteamericanos– fue hasta ahora inamovible.

En el Gobierno sostienen que la muy buena disposición que mostró Estados Unidos de apoyar a la Argentina en momentos en que atraviesa dificultades económicas

La Casa Rosada se embarcó sin embargo en un nuevo intento de poner sobre la mesa el ingreso de los biocombustibles, un negocio multimillonario, crucial para el sector exportador argentino. El encargado de hacerlo fue el secretario de Comercio Miguel Braun, quien hizo una fugaz visita la semana pasada a la capital norteamericana y, entre otras cosas, se reunió con su par norteamericano, Wilbur Ross, una figura de enorme peso en las decisiones de la administración de Donald Trump.

No trascendieron los detalles de ese encuentro, salvo una foto protocolar y un breve comentario que el propio Braun publicó en Twitter. Pero Infobae pudo saber de funcionarios cercanos a las tratativas que los biocombustibles fueron el capítulo central del diálogo.

Braun y Ross

Braun y Ross

"Por instrucción de (el ministro de Producción y Trabajo) Dante Sica, y en el marco de la política de integración internacional fijada por (el presidente) Mauricio Macri, viajé a Washington para reunirme con el secretario Ross y continuar con el diálogo comercial entre los dos países", indicó Braun en un tuit escueto. Lo acompañó entre otros su número dos en la secretaría, Shunko Rojas.

La nueva ofensiva comercial se apoya en una presunción. En el Gobierno sostienen que la muy buena disposición que mostró Estados Unidos de apoyar a la Argentina en momentos en que atraviesa dificultades económicas, y que en los hechos se tradujo en un fuerte acompañamiento a las gestiones encaminadas con éxito en el FMI, puede extenderse a otras áreas. Por ejemplo, al comercio bilateral, con una mayor apertura a productos argentinos como los biocombustibles. Las circunstancias cambiaron y también podrían cambiar ciertas decisiones.

Está en juego es un negocio que creció exponencialmente en los últimos años, hasta tocar un pico cercano a los USD 1.200 millones en 2016

Igualmente, no será un proceso rápido y no hay todavía una respuesta por parte de Estados Unidos al pedido de reabrir el caso. Recién cuando haya una señal más concreta en este sentido se podrá avanzar en un proceso formal en el Departamento de Comercio norteamericano. Pero en lo inmediato hay cierto margen para la esperanza. "El pedido tuvo buena recepción", sintetizó una fuente cercana a las negociaciones. "Hay que esperar una respuesta para avanzar", agregó.

Lo que está en juego es un negocio que creció exponencialmente en los últimos años, hasta tocar un pico cercano a los USD 1.200 millones en 2016, lo que lo convertía en uno de los principales productos de exportación al mercado estadounidense. Pero en agosto del año pasado el gobierno de Trump impuso sanciones provisorias por entender que el biocombustible argentino competía de manera desleal con la producción local por los subsidios que recibían los productores en nuestro país.

Esas sanciones temporarias se oficializaron luego con la imposición de aranceles del 72% y la negativa a continuar negociando. Es decir, caso cerrado por al menos cinco años. Salvo que prospere el nuevo pedido argentino.

En agosto del año pasado el gobierno de Trump impuso sanciones provisorias por entender que el biocombustible argentino competía de manera desleal con la producción local por los subsidios que recibían los productores en nuestro país

"En estos años logramos abrir el mercado del limón, regresar al SGP (Sistema Generalizado de Preferencias, que otorga beneficios arancelarios a países en desarrollo) y ser exceptuados de los aranceles de acero y aluminio", enumeró Braun en Twitter la semana pasada.

Esos logros, en medio de la guerra comercial de escala global fueron en parte el resultado de la buena sintonía que se instaló en la relación bilateral desde que Macri llegó a la Casa Rosada e inició un proceso de apertura después de años de aislamiento internacional. Pero no alcanzan. La necesidad obliga ahora a los funcionarios macristas a ir por más.

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