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Juicio por el crimen del rugbier: el testimonio del “cuidacoches” complicó la situación de Julieta Silva

Ariel Aksensen, antes de declarar en el juicio

El juicio contra Julieta Silva por la muerte del rugbier Genaro Fortunato continuó su curso. En la segunda jornada de testimonios fue el turno de hablar del único testigo que vio la secuencia del atropello y la muerte inmediata del deportista. El cuidacoches Ariel Aksenen dio su versión sobre los hechos y contradijo varias afirmaciones hechas por la acusada el día anterior.

"Yo lo vi todo", fue la frase que utilizó el "trapito" para iniciar su testimonio en los tribunales de la ciudad de San Rafael.

Aksenen realizó un relato con bastantes detalles sobre lo que él observó casi a las 5 de la mañana del sábado 9 de septiembre de 2017.

Las primeras contradicciones respecto al testimonio de Silva se refirieron a la caminata de la pareja entre la salida del boliche "La Mona" y la llegada al Fiat Idea con el que habían acudido al establecimiento.

Silva afirmó que estaban bien entre ellos, aunque Fortunato quería regresar al boliche para pelearse con otro joven y ella intentaba frenarlo. También aseguró que ella se subió al asiento del acompañante y que Fortunato lo hizo en el lugar del conductor, antes de bajarse.

Sin embargo, el "trapito" afirmó que ambos venían discutiendo por un tema de "celos" y que Fortunato nunca se metió en el auto. Dijo que Silva se sentó directamente en el asiento del conductor.

"Los vi caminando por calle El Chañaral, le pregunté a ella si se iban para cobrarle pero no me respondió, entonces le dije a él (Fortunato) y me dijo que lo acompañara hasta el auto así les cobraba", afirmó Aksensen ante el Tribunal.

"Bajó la ventanilla un poco, mientras que el chico le pedía entrar al auto. Yo me alejé porque estaban discutiendo, ella se refería a los celos. En ese momento ella hace marcha atrás y luego acelera rápido para salir con dirección a Las Vírgenes, mientras él continuaba agarrado del espacio entre la ventanilla y la puerta. Corrió al lado del auto hasta que no dio más y cayó debajo de la luminaria", añadió durante el juicio.

El cuidacoches explicó que mientras Fortunato quedó tendido en el piso sin poder levantarse, Silva realizó un giro en U y volvió a toda velocidad. "Vi el auto que giró en U y aceleró rápido con dirección a donde estaba tirado el chico. Nunca frenó, lo atropelló, lo pasó por encima", relató.

Además, describió que en el momento del arrollamiento se sintió una "explosión" y que el auto se elevó en sus dos ejes derechos. También afirmó que si él no se le cruzaba en el camino, la mujer nunca habría frenado.

"Le dije: '¿Qué hiciste, atropellaste al pibe?' y ella me respondió: 'Yo no he sido, no he hecho nada'".

Según el cuidacoches, Silva tuvo conocimiento desde un principio de lo que había hecho. Además, relató que la mujer se mantuvo dentro del coche hasta que él pudo contactar a dos mujeres que se acercaban al lugar.

"La escuché hablar por teléfono, no sé con quién pero le decía 'me mandé un pedo, me mandé un pedo'".

"No entiendo cómo me vio a mí y no a él. Pensé que había girado en U porque se dio cuenta de que el chico estaba tirado en el piso", agregó.

El abogado de Silva, el experimentado Alejandro Cazabán, aseguró que detectó al menos 35 contradicciones entre el testimonio del cuidacoches del miércoles y las palabras del hombre a la policía en las entrevistas previas.

Según el letrado, las mayores inconsistencias del relato se produjeron a la hora de describir la posición del cuerpo de Fortunato y la distancia con el auto de Silva.

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