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Persecución, violaciones masivas y vergüenza: el atroz sufrimiento de las rohinyá que puede causar la matanza de miles de bebés

La brutal ola de violencia de las fuerzas de Myanmar sobre la minoría Rohinyá, iniciada el año pasado, dejó más que muerte y persecución. Una gran cantidad de mujeres fueron víctimas de violaciones y ahora, a nueve meses de los ataques más importantes, voluntarios buscan brindar asistencia para evitar que las gestantes, marcadas por la vergüenza, decidan terminar con la vida de los bebés.

"De acuerdo con nuestros cálculos, entre 2.000 y 2.500 bebés rohinyás están naciendo en los campos cada mes; de todos los bebés nacidos en los campamentos sobre el 30% son dados a luz en centros sanitarios, ya que la mayoría de los partos tienen lugar en los campos", detalló a EFE Abdus Salam, cirujano civil del distrito de Cox's Bazar. En total, se calcula que unos 48 mil bebés llegarán al mundo durante el 2018 en estos campos de refugiados.

Un programa de la ONU trabaja con mujeres parteras

Los nacimientos tendrían un pico en las próximas semanas. En una carrera contra el tiempo, los activistas recorren los campos de refugiados de la minoría musulmana para hallar a las mujeres que podrían estar ocultando su embarazo, para darles contención. Además, temen que un parto sin asistencia ponga en riesgo sus propias vidas.

Un bebé, tratado por Médicos Sin Fronteras en un campamento de refugiadosEl campo de refugiados Kutupalong, en el distrito Ukhia (Bangladesh)

"Les damos una contraseña para que la usen cuando llegan a un hospital. El guardia las envía directamente al lugar adecuado y con discreción", explica Tosminara, quien también es una refugiada rohinyá. "Suelen ser tímidas y tienen miedo de contar la verdad".

El ataque de las fuerzas birmanas obligó a la evacuación a cerca de 700.000 miembros de la comunidad. Se desconoce el número exacto de mujeres que quedaron embarazadas.

“Es inevitable que haya un pico de nacimientos por la frenética violencia sexual de agosto y septiembre pasado”, señaló Andrew Gilmore, funcionario de Derechos Humanos de la ONU“Estos bebés son evidencia de los crímenes”, aseguró el líder local Abdur Rahim, quien dice conocer a al menos dos mujeres violadas por soldados y que tienen el parto programado para estas semanas.Según cuenta la activista Tosminara, muchas veces los vecinos recomiendan a las mujeres no buscar ayuda. “Les dicen que no digan nada para evitar la humillación”, agrega Nurjahan Mitu, un médico que trabaja en un programa de la ONU

(AFP) This photograph taken on April 9, 2018, shows a sick child being treated at a Doctors Without Borders (MSF) clinic, at Kutupalong refugee camp in Bangladesh's Ukhia district. / AFP PHOTO / MUNIR UZ ZAMAN /
Muchas buscaron terminar su embarazo, opción que es legal en Bangladesh hasta la semana 12 de gestación. Pero muchas veces los abortos se realizan por cuenta propia, en condiciones insalubres, y en menores de edad

El éxodo rohinyá comenzó el 25 de agosto del año pasado, tras un ataque de un grupo insurgente que sirvió de espoleta para una represión militar del ejército birmano en el estado occidental de Rakain, donde se calcula que vivían alrededor de un millón de miembros de esta minoría musulmana.

La organización Médicos Sin Fronteras ha tratado a 311 víctimas de violación entre agosto y marzo, de entre 9 y 50 años, y consideran que eso fue "solo la punta del iceberg".

(Con información de AFP)

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