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“Lo más sorprendente del cerebro es que siempre encuentra la solución más inesperada”

Pocos días antes de que el doctor Michael Rosbash, Nobel de Medicina 2017, recibiera el doctorado honoris causa de la UBA, otro laureado por el Instituto Karolinska de Estocolmo visitó la Argentina y también disertó sobre avances en el estudio del cerebro. Se trata del doctor Edvard Moser, un neurocientífico noruego que recibió el galardón en 2014 junto a su esposa y otro colega por descubrir el circuito de neuronas que funcionan como "GPS interno" en el cerebro y que permite orientarnos en el espacio.

"Quizás la característica más sorprendente del cerebro sea el hecho de que siempre encuentra una solución inesperada", dijo Moser en una entrevista que concedió a la Agencia de Noticias Científicas y Tecnológicas tras brindar un coloquio especial en el Instituto Balseiro (IB), dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).

"Pero todavía estamos en el comienzo del estudio del cerebro y aún quedan muchas sorpresas. Eso es lo más maravilloso para mí", añadió.

– ¿Estamos entendiendo los mecanismos de cómo trabaja el cerebro?

– Sí, y no sólo de manera descriptiva. En la actualidad, se pueden inferir los algoritmos o códigos computacionales que el cerebro está usando. Es una transición muy importante.

¿Es posible comprender, por ejemplo, la creatividad?

– Estamos empezando a ver sus elementos: involucra un cierto elemento de la memoria, implica un cierto grado de planificación o mirar hacia adelante en el tiempo. Pero no sabemos mucho hoy. Y hay gente que está comenzando a investigar estos temas.

– ¿Cuánto lo sorprendió descubrir las neuronas "grid cells" (que codifican el espacio y que permiten crear un mapa mental)?

– Lo que queríamos hacer era comprender de dónde obtienen su input las células de lugar (cierto tipo de neuronas que "eligen" una posición dentro de un ambiente) en el hipocampo (región del cerebro asociada a la memoria y el aprendizaje). Cuando vimos que debía haber algo fuera de esa área, en la corteza cerebral, esperábamos encontrar un disparo especial allí. Pero lo que fue una sorpresa fue que el disparo espacial era hexagonal, que el patrón era como una cuadrícula, que era totalmente inesperado.

– Durante su charla, mencionó a dos físicos de Bariloche que trabajaron o ahora trabajan con usted en el Instituto Kavli de Noruega: Emilio Kropff (hoy en la Fundación Instituto Leloir) y Soledad Gonzalo Cogno (egresada del IB). ¿Qué aportes pueden hacer los físicos para el avance de la neurociencia?

– La física está comenzando a ocupar un lugar central en la neurociencia, porque este campo de la ciencia se está volviendo muy cuantitativo. Antes era más descriptiva, pero ahora hay muchos datos y puedes ver las relaciones y puedes crear modelos para ver cómo funciona.

Fuente: Agencia de Noticias Científicas y Tecnológicas Argentina (Agencia CyTA-Instituto Leloir – Por Laura García Oviedo )